El efecto sorpresa no puede disimular la cuestión de fondo: José Alperovich no encuentra sustituto confiable para conducir el aparato de poder que montó desde el 29 de octubre de 2003. Y van ocho años en el cargo.
La revelación de que alentaría una cláusula de reelección que sólo lo beneficie a él, es un indicio cierto de esa convicción. Creo que hay cosas que hay que cambiar (en la Constitución). Pero no estoy de acuerdo con la reelección indefinida; sí, capaz, con alguna oportunidad, le precisó el viernes a LA GACETA.
La reforma de la Constitución de 2006, con algunos retoques, serviría para que se confeccione otro traje hecho a su medida. Explicarán algunos que es un artilugio para contener a los ambiciosos que pululan en ese heterogéneo conglomerado que es el alperovichismo, pero no convencen.
La reelección indefinida, aparentemente, se enfriaría porque suscitaría reacciones alérgicas en el cuerpo político de Tucumán. Al menos, es lo que dejó entrever Alperovich el viernes. Sin embargo, nada está escrito para siempre.
Las primeras letras del abecedario alperovichista merecen una lectura cuidadosa. Se deben relacionar los primeros balbuceos del gobernador con el contexto político modelado durante su viaje a Israel.
El primer debate que se abrió en ausencia de Alperovich, giró en torno del régimen de acoples, que no incluye las postulaciones legislativas. Fracasó el intento de torcer la Constitución de 2006 , porque los jueces Salvador Ruiz y Ebe López Piossek fallaron conforme a derecho. La Junta Electoral Provincial (JEP) terminó destartalada tras haber autorizado una anexión inconstitucional a todas luces.
Dos puntas
El oficialista Sisto Terán bifurcó el análisis del problema de este modo:
a.- para los puestos del Ejecutivo, es bueno que existan límites para las reelecciones.
b,- mi postura es la de apoyar la reelección indefinida sólo para cargos legislativos.
La posición de Terán está más cercana a la Constitución de 1907. A los intendentes les seduce la reelección indefinida, porque el pueblo dice a quién pone y a quién saca (Juan Enrique Orellana, Famaillá). Luis Espeche (Bella Vista), más cauto, supeditó todo a Alperovich.
El otro punto que está en el tapete es el de la subsistencia misma de los acoples, que transparentó las divisiones internas del oficialismo, pero que fue funcional a los intereses del gobernador.
Suplantó ventajosamente la proliferación de los sublemas, desde la perspectiva de fortalecimiento del poder para Alperovich. Todos los candidatos aportaron para él, mientras se desangraban en peleas por las posiciones de menor jerarquía política. La dinámica desatada por esa competencia salvaje liquidó a históricos del peronismo como José Alberto Cúneo Vergés, Olijela Rivas y Teresa Felipe de Heredia.
De vuelta a las andadas
Resultó también llamativo que Alperovich volviera a insistir con el sistema de enmiendas constitucionales a través del voto de la Legislatura. normada por el artículo 155 de la Constitución de 2006. En la memorable sentencia del 7 de setiembre de 2008, la Corte Suprema de Justicia confirmó el fallo de inconstitucionalidad de los jueces Rodolfo Novillo y Carlos Giovanniello, que anuló esa disposición.
La mayoría del alto tribunal opinó entonces que había sido introducida por la claraboya, al no haber sido prevista por la ley que determinó las pautas de la reforma para 2006. No se trata de una pelea que sólo puede despertar el interés de los abogados y de los políticos.
Está en juego un mecanismo de asignación del poder. Vale tener presente que el sanjuanino José Luis Gioja, mediante una enmienda de la Legislatura, suprimió la cláusula que prohibía su reelección. Luego, un plebiscito ratificó la decisión y quedó habilitado para pujar por su tercer mandato en octubre. Si se calca el esquema sanjuanino, la próxima Legislatura tendría facultades hasta para instituir la reelección indefinida, aun cuando se haya estatuido otra cosa. El ritmo lo regulará Alperovich porque contará con mayoría más que suficiente.
Desde otras latitudes
Alperovich está en la mira de su par Jorge Capitanich, que hoy pretenderá la reelección en el Chaco. Voy a ganar sin ley de lemas ni colectoras, afirmó en referencia a su vecino misionero Maurice Closs y a Alperovich. Closs -radical K- fue reelecto en junio con el 75% de los votos. Capitanich tendrá que obtener no menos del 70% para mantenerse en la cresta de la ola cristinista, tras la sorpresiva bravata.
Sin embargo, Alperovich está más cerca de seguir el derrotero del formoseño Gildo Insfran, que quiere mantenerse en la gobernación. Insfran espera vencer para continuar en el mando hasta 2019. Había trepado al poder en 1995 y se adaptó pragmáticamente a los cambios de la política nacional. Fue el primero que olfateó que Néstor Kirchner abría un nuevo ciclo en el peronismo en 2003 y se puso de su lado.
Las cartas
Si Alperovich especula con 2019, es porque supone que la sociedad le extenderá cheques en blanco en adelante. La labilidad de la oposición le genera expectativas favorables, por lo cual es de suponer que aprovechará el clima de consenso social para apurar el proceso de reforma. Tucumán no es Formosa, ciertamente. Sin embargo, en Tucumán está lejos de madurar una coincidencia multisectorial que ponga diques de contención a los desbordes políticos de Alperovich. El Acuerdo Cívico y Social está inmerso dentro de una burbuja.
La Casa de Gobierno bien puede capitalizar el desgaste financiero y político de las fuerzas adversarias para motorizar la iniciativa de cambios constitucionales. En la anterior experiencia reformista, aprovechó el desánimo antialperovichista y avanzó a fondo. La mayoría de la Legislatura le responderá al gobernador. El sueño de 2019 es un reflejo de la relación de fuerzas de setiembre de 2011.
La revelación de que alentaría una cláusula de reelección que sólo lo beneficie a él, es un indicio cierto de esa convicción. Creo que hay cosas que hay que cambiar (en la Constitución). Pero no estoy de acuerdo con la reelección indefinida; sí, capaz, con alguna oportunidad, le precisó el viernes a LA GACETA.
La reforma de la Constitución de 2006, con algunos retoques, serviría para que se confeccione otro traje hecho a su medida. Explicarán algunos que es un artilugio para contener a los ambiciosos que pululan en ese heterogéneo conglomerado que es el alperovichismo, pero no convencen.
La reelección indefinida, aparentemente, se enfriaría porque suscitaría reacciones alérgicas en el cuerpo político de Tucumán. Al menos, es lo que dejó entrever Alperovich el viernes. Sin embargo, nada está escrito para siempre.
Las primeras letras del abecedario alperovichista merecen una lectura cuidadosa. Se deben relacionar los primeros balbuceos del gobernador con el contexto político modelado durante su viaje a Israel.
El primer debate que se abrió en ausencia de Alperovich, giró en torno del régimen de acoples, que no incluye las postulaciones legislativas. Fracasó el intento de torcer la Constitución de 2006 , porque los jueces Salvador Ruiz y Ebe López Piossek fallaron conforme a derecho. La Junta Electoral Provincial (JEP) terminó destartalada tras haber autorizado una anexión inconstitucional a todas luces.
Dos puntas
El oficialista Sisto Terán bifurcó el análisis del problema de este modo:
a.- para los puestos del Ejecutivo, es bueno que existan límites para las reelecciones.
b,- mi postura es la de apoyar la reelección indefinida sólo para cargos legislativos.
La posición de Terán está más cercana a la Constitución de 1907. A los intendentes les seduce la reelección indefinida, porque el pueblo dice a quién pone y a quién saca (Juan Enrique Orellana, Famaillá). Luis Espeche (Bella Vista), más cauto, supeditó todo a Alperovich.
El otro punto que está en el tapete es el de la subsistencia misma de los acoples, que transparentó las divisiones internas del oficialismo, pero que fue funcional a los intereses del gobernador.
Suplantó ventajosamente la proliferación de los sublemas, desde la perspectiva de fortalecimiento del poder para Alperovich. Todos los candidatos aportaron para él, mientras se desangraban en peleas por las posiciones de menor jerarquía política. La dinámica desatada por esa competencia salvaje liquidó a históricos del peronismo como José Alberto Cúneo Vergés, Olijela Rivas y Teresa Felipe de Heredia.
De vuelta a las andadas
Resultó también llamativo que Alperovich volviera a insistir con el sistema de enmiendas constitucionales a través del voto de la Legislatura. normada por el artículo 155 de la Constitución de 2006. En la memorable sentencia del 7 de setiembre de 2008, la Corte Suprema de Justicia confirmó el fallo de inconstitucionalidad de los jueces Rodolfo Novillo y Carlos Giovanniello, que anuló esa disposición.
La mayoría del alto tribunal opinó entonces que había sido introducida por la claraboya, al no haber sido prevista por la ley que determinó las pautas de la reforma para 2006. No se trata de una pelea que sólo puede despertar el interés de los abogados y de los políticos.
Está en juego un mecanismo de asignación del poder. Vale tener presente que el sanjuanino José Luis Gioja, mediante una enmienda de la Legislatura, suprimió la cláusula que prohibía su reelección. Luego, un plebiscito ratificó la decisión y quedó habilitado para pujar por su tercer mandato en octubre. Si se calca el esquema sanjuanino, la próxima Legislatura tendría facultades hasta para instituir la reelección indefinida, aun cuando se haya estatuido otra cosa. El ritmo lo regulará Alperovich porque contará con mayoría más que suficiente.
Desde otras latitudes
Alperovich está en la mira de su par Jorge Capitanich, que hoy pretenderá la reelección en el Chaco. Voy a ganar sin ley de lemas ni colectoras, afirmó en referencia a su vecino misionero Maurice Closs y a Alperovich. Closs -radical K- fue reelecto en junio con el 75% de los votos. Capitanich tendrá que obtener no menos del 70% para mantenerse en la cresta de la ola cristinista, tras la sorpresiva bravata.
Sin embargo, Alperovich está más cerca de seguir el derrotero del formoseño Gildo Insfran, que quiere mantenerse en la gobernación. Insfran espera vencer para continuar en el mando hasta 2019. Había trepado al poder en 1995 y se adaptó pragmáticamente a los cambios de la política nacional. Fue el primero que olfateó que Néstor Kirchner abría un nuevo ciclo en el peronismo en 2003 y se puso de su lado.
Las cartas
Si Alperovich especula con 2019, es porque supone que la sociedad le extenderá cheques en blanco en adelante. La labilidad de la oposición le genera expectativas favorables, por lo cual es de suponer que aprovechará el clima de consenso social para apurar el proceso de reforma. Tucumán no es Formosa, ciertamente. Sin embargo, en Tucumán está lejos de madurar una coincidencia multisectorial que ponga diques de contención a los desbordes políticos de Alperovich. El Acuerdo Cívico y Social está inmerso dentro de una burbuja.
La Casa de Gobierno bien puede capitalizar el desgaste financiero y político de las fuerzas adversarias para motorizar la iniciativa de cambios constitucionales. En la anterior experiencia reformista, aprovechó el desánimo antialperovichista y avanzó a fondo. La mayoría de la Legislatura le responderá al gobernador. El sueño de 2019 es un reflejo de la relación de fuerzas de setiembre de 2011.







