En la Argentina y en Tucumán, los partidos políticos jamás han sido alentados para su crecimiento y consolidación, pese a que la vuelta a la democracia en el año 1983 alentó a los ciudadanos a la formación de partidos, siempre constituidos a partir de una doctrina, una ideología. Esta situación no fue alentada por el Estado. La nueva ley electoral ha originado la desaparición de más de la mitad de la agrupaciones políticas en el país por la exigencias del cupo de afiliados. En Tucumán, el acople electoral ha fomentado y permitido el surgimiento de decenas de partidos provinciales, municipales y comunales, apoyados por el Gobierno provincial, los que sin ninguna doctrina, ni ideología, ni siquiera proyecto de gobierno, han convertido a las elecciones provinciales en un festival de acoples.







