"Tony" Molteni está del otro lado del vidrio. Desde ahí, sentado frente a la consola, trabaja casi artesanalmente con una canción. Es el día en que un nuevo grupo de música está por grabar la parte vocal de las canciones.
Llegan los chicos y se los nota emocionados, ansiosos. Se presentan como La Tribu y cuentan que el equipo se formó hace menos de un año. Después de mucho ensayo y algunas presentaciones decidieron apostarlo todo para grabar un CD. De hecho ese es el nombre que llevará el disco cuando esté terminado: "Lo apostamos todo" ("o lo gastamos todo", bromean los demás integrantes que observan al vocalista que está dentro de la pecera).
"Hagamos la cumbia", le dice Tony. Ya tiene en la pantalla la grabación de cada uno de los instrumentos: la batería, la guitarra y el bajo. Todo se graba por separado. Un día cada uno, así no se "contamina" el sonido.
"La última parte es la vocal", explica Fabián Vernieri, el "Colo", que junto con Tony manejan El Sótano, un estudio de ensayo y grabación. La vocal, quizá sea la etapa más interesante y comprensible para los que no son entendidos. Recién aquí la canción de alguna manera toma forma. Antes es una conjunción de baterías, bajos y guitarras, pero que si suenan por separado no se le parecen a nada.
"Una canción puede llevar seis horas de grabación", explican. Se graban varias versiones y luego se le van sumando los coros. O sea que en un día se graba sólo una canción. ¿Y un disco? Puede llevar meses, a veces, años. Tony recuerda que hubo artistas que tardaron 15 años en grabar un disco. "Si sos perfeccionista, nunca lo vas a terminar porque siempre vas a pensar que se le puede agregar algo más".
Es casi como el cuadro para un pintor o la sinfonía para un compositor. Aunque Fabián prefiere comparar el proceso con la realización de una película, la cual se va construyendo por escenas.
Es que la tecnología sonora permite ir reemplazando algunos fragmentos de cada pista. Una especie de cortar y pegar, sólo que música. Además, se le van adosando los instrumentos por separado. El resultado final: una cancioncita.
"Repetí esa frase otra vez, fijate que la voz se te está yendo muy arriba", le corrige Tony al vocalista de La Tribu. Automáticamente, extirpa esa parte del estribillo y le ensambla la nueva con el tono adecuado. Cuando se lo escucha de corrido no se nota nada, pareciera que todo ha sido grabado de un solo tirón. "Así se hace con todos los músicos. La tecnología ayuda, pero no puede hacer milagros. Un poco de talento y afinación hay que tener, sí o sí", indica Fabián.
Cuando la canción de base ya está grabada viene la parte coral. Y aquí otra sorpresa, la mayoría de los cantantes hacen sus propios coros. Entonces, si una Shakira tiene un coro son su misma voz en otro tono, no se trata de una chica con su misma voz, sino de ¡la mismísima Shakira! "Por supuesto después van a tener otro apoyo coral", agrega Fabián. (Esos que se ven que bailan y cantan en el escenario)
¿Por qué el CD nunca suena como un recital en vivo? "En el vivo se perdonan los errores porque se viven otras cosas: hay luces, mucha gente, ruidos...", comentan los chicos de El Sótano. La idea es que el CD también tenga su encanto y cautive, pero desde lo sonoro.
"Con el disco tenés que tratar de crear esa atmósfera que vivís en el vivo. Hay que darle algo más al que escucha, porque pensemos que se sienta, pone el CD y casi que te toma un examen", comenta Tony.
Llegan los chicos y se los nota emocionados, ansiosos. Se presentan como La Tribu y cuentan que el equipo se formó hace menos de un año. Después de mucho ensayo y algunas presentaciones decidieron apostarlo todo para grabar un CD. De hecho ese es el nombre que llevará el disco cuando esté terminado: "Lo apostamos todo" ("o lo gastamos todo", bromean los demás integrantes que observan al vocalista que está dentro de la pecera).
"Hagamos la cumbia", le dice Tony. Ya tiene en la pantalla la grabación de cada uno de los instrumentos: la batería, la guitarra y el bajo. Todo se graba por separado. Un día cada uno, así no se "contamina" el sonido.
"La última parte es la vocal", explica Fabián Vernieri, el "Colo", que junto con Tony manejan El Sótano, un estudio de ensayo y grabación. La vocal, quizá sea la etapa más interesante y comprensible para los que no son entendidos. Recién aquí la canción de alguna manera toma forma. Antes es una conjunción de baterías, bajos y guitarras, pero que si suenan por separado no se le parecen a nada.
"Una canción puede llevar seis horas de grabación", explican. Se graban varias versiones y luego se le van sumando los coros. O sea que en un día se graba sólo una canción. ¿Y un disco? Puede llevar meses, a veces, años. Tony recuerda que hubo artistas que tardaron 15 años en grabar un disco. "Si sos perfeccionista, nunca lo vas a terminar porque siempre vas a pensar que se le puede agregar algo más".
Es casi como el cuadro para un pintor o la sinfonía para un compositor. Aunque Fabián prefiere comparar el proceso con la realización de una película, la cual se va construyendo por escenas.
Es que la tecnología sonora permite ir reemplazando algunos fragmentos de cada pista. Una especie de cortar y pegar, sólo que música. Además, se le van adosando los instrumentos por separado. El resultado final: una cancioncita.
"Repetí esa frase otra vez, fijate que la voz se te está yendo muy arriba", le corrige Tony al vocalista de La Tribu. Automáticamente, extirpa esa parte del estribillo y le ensambla la nueva con el tono adecuado. Cuando se lo escucha de corrido no se nota nada, pareciera que todo ha sido grabado de un solo tirón. "Así se hace con todos los músicos. La tecnología ayuda, pero no puede hacer milagros. Un poco de talento y afinación hay que tener, sí o sí", indica Fabián.
Cuando la canción de base ya está grabada viene la parte coral. Y aquí otra sorpresa, la mayoría de los cantantes hacen sus propios coros. Entonces, si una Shakira tiene un coro son su misma voz en otro tono, no se trata de una chica con su misma voz, sino de ¡la mismísima Shakira! "Por supuesto después van a tener otro apoyo coral", agrega Fabián. (Esos que se ven que bailan y cantan en el escenario)
¿Por qué el CD nunca suena como un recital en vivo? "En el vivo se perdonan los errores porque se viven otras cosas: hay luces, mucha gente, ruidos...", comentan los chicos de El Sótano. La idea es que el CD también tenga su encanto y cautive, pero desde lo sonoro.
"Con el disco tenés que tratar de crear esa atmósfera que vivís en el vivo. Hay que darle algo más al que escucha, porque pensemos que se sienta, pone el CD y casi que te toma un examen", comenta Tony.







