Las peripecias de un oficialista que están en el llano.El periodista conversa con el padre de un joven que pretende llegar al Concejo Deliberante de Banda del Río Salí. Es de prosapia peronista probada y se fogueó en las luchas entre peronistas y radicales, en los primeros años de la restauración democrática. Confiesa que él y su esposa tomaron créditos bancarios para ayudar al pichón de político a costear los gastos de movilidad del día de los comicios. Enfrenta a los barones del Concejo Deliberante, que disponen de cientos de movilizadores, de miles de planes asistenciales y de autos. La pelea es desigual, porque también competirá contra acoples del intendente y, además, contra otros partidos. La nostalgia invade al intelocutor del periodista, cuando evoca que en otras décadas , se buscaba imponer la idea y no el bolsón o los programas de asistencia social de la más variada denominación. El mediodía avanza implacable y el padre se retira en busca de más plata para su hijo. Con 40 años de profesión a cuestas, el periodista piensa que la lógica del sistema se desquició y transformó a la política de raíz. Se vive de la política y no para la política. Entonces se erigen formidables escollos para que no entren nuevos actores. El ciudadano puede cambiar el rumbo. LA GACETA ©







