A una semana de las elecciones provinciales, las reglas de juego se reacomodan para favorecer siempre a los más amigos del gobernador José Alperovich. Los opositores, en verdad, desde 2003 beben de esa pócima y no dejaron de atragantarse desde entonces.
La concentración de poder alcanzó su punto culminante con la promulgación de la reforma constitucional de 2006. Antes del recambio de la Corte Suprema de Justicia, se nulificaron algunas cláusulas irritativas para la buena calidad institucional, pero subsistió la que abrió las compuertas para la re-reelección.
Sartori, el prestigioso politólogo italiano, ha escrito que una democracia debe establecer igualdad de partida para los distintos actores que luchan por el poder. Esto significa que las normas deben ser previsibles y garantizar procedimientos que den transparencia a la competencia política. La vulneración de esos estandares la había sufrido hasta ahora sólo la vereda antialperovichista.
La discrecionalidad que antes castigaba a los contendientes de la Casa de Gobierno, atacó también a la fracción más autónoma del mundo alperovichista. La dirigencia de Todos por Tucumán - partido acoplado al gobernador- se notificó el viernes de una resolución enderezada a beneficiar prioritariamente a la lista de candidatos a legisladores que encabeza el senador nacional Sergio Mansilla, por la sección Oeste. Mansilla, desde luego, es un candidato testimonial, ya que su mandato senatorial se extiende hasta 2015.
Dos partidos de la hiperpolitizada Yerba Buena, Propuesta Popular y Junto Podemos, motorizaron un planteo que rápidamente acogió la Junta Electoral Provincial (JEP), presidida por Antonio Estofán. Los partidos municipales sólo llevaban en su boleta las categorías de gobernador, intendente y concejales. La Constitución de 2006 no previó los acoples de esos partidos con cargos legislativos.
El salvamento
En realidad, la estrategia de la lista oficialista en el oeste había sido poblar las ciudades con partidos municipales que acarrearan votos para Alperovich y los candidatos a intendentes apadrinados por él. Al llevar nada más que tres cuerpos (gobernador, intendente y ediles), dejaban sin cobertura a los postulantes a legisladores.
Todos por Tucumán, que reconoce la inspiración del ministro político Edmundo Jiménez, había desechado los acoples municipales y concentrado los esfuerzos en listas únicas. Paralelamente proponía caras nuevas para las intendencias municipales, lo que disgustaba a los protegidos del gobernador. Con ese plan procuraba contrapesar la maquinaria oficial. Roque Alvarez y Sisto Terán advirtieron que se quedaban sin el apoyo de las listas de concejales y procedieron en consecuencia. Estofán, Luis De Mitri y Mabel Concha de Llorens Dip no dudaron un segundo en acudir en salvamento de los legisladores en apuros. Una decisión de este tipo dificílmente hubiese escapado del conocimiento de la Casa de Gobierno. En efecto, en materia de armados electorales, aun los más insólitos, nada se hace sin la venia del gobernador,
Reacciones
En Yerba Buena, donde nació la idea de recurrir al pegado de la lista de legisladores en el espacio en blanco que dejaba la boleta con tres cuerpos, suman 40 los acoples municipales. Estos no trabajaban para los postulantes a legisladores hasta el viernes, pero la JEP les cambió las reglas de juego en los 100 metros finales de la carrera. Ahora cooperarán para el sostenimiento de Alvarez y Terán, entre otros. De estos dicen que se mostraron como hábiles operarios de abrochadoras de votos en las últimas horas.
En el alperovichista Todos por Tucumán debatirán cómo afrontan la semana final. Olijela Rivas, José Alberto Cúneo Vergés y Víctor Lossi verían afectadas sus chances ante el enjambre de acoples municipales que avalan la lista del ministro Osvaldo Jaldo, en la sección Este.
Fuera de ese frente, Federico Masso (Libres del Sur) puso el grito en el cielo: la Junta Electoral viola la Constitución. El radical Ariel García tampoco se quedó callado. Se juega con la democracia inventando acoples fraudulentos, afirmó. Interpretó también que se cristalizó un privilegio hecho a medida.
El sistema de informática electoral contratado por la JEP entre gallos y medianoche está bajo sospecha de los contendores del Gobierno. La resolución del viernes de la JEP corporiza la imagen de un proceso que nace enmarcado por profundas dudas.
El arranque
La meta de la Casa de Gobierno es superar la marca de Cristina Fernández en las elecciones primarias, abiertas y obligatorias (PASO) del domingo anterior, Ella había arañado los 510.000 votos. La premisa es situarse por encima de ese piso. Si lo consigue, no habría terminado aún la batalla de las comparaciones, porque el 23 de octubre volverá a medirse el capital electoral del gobernador y de la Presidenta.
La acción electoral del Acuerdo Cívico y Social arrancó tarde. El radical José Ricardo Ascárate no pudo desplegar con intensidad su campaña por la intendencia de San Miguel de Tucumán, debido a la fragorosa interna de su partido. Las heridas de las PASO no cerraron en la UCR, ya que fracciones peronistas -identificadas con el alperovichismo y también con la disidencia peronista- votaron por Luis Sacca, amparándose en el atípico régimen de las PASO. Perjudicaron, así, al más experimentado Rubén Chebaia. Se puso en marcha una operación de relevo generacional, que generó fricciones de proyección impredecible. El peronista Enrique Romero se alarmó ante el clima faccioso y les reclamó a sus aliados del radicalismo a que se reagrupen para enfrentar al alperovichismo.
El juego de alianzas multipartidarias que constituyen el Acuerdo Cívico y Social se despliega con dinámica propia. El gremialista Víctor De Gennaro, candidato a diputado nacional por el espacio de Hermes Binner, apuntalará a Oscar Gramajo, presidente del socialismo, y a Rodolfo Burgos, representante de Tres Banderas. Se postulan para concejal y legislador.
Del lado del macrismo, Gabriela Michetti, Esteban Bullrich, Miguel Del Sel y Federico Pinedo, en una maratón de tres días, se esforzarán por consolidar a los candidatos que el PRO puso en carrera para el domingo. El propio Mauricio Macri se expresará del mismo modo en esta semana. El reelecto jefe de Gobierno de Buenos Aires empieza a cumplir con su proyecto de formar un partido nacional.
La concentración de poder alcanzó su punto culminante con la promulgación de la reforma constitucional de 2006. Antes del recambio de la Corte Suprema de Justicia, se nulificaron algunas cláusulas irritativas para la buena calidad institucional, pero subsistió la que abrió las compuertas para la re-reelección.
Sartori, el prestigioso politólogo italiano, ha escrito que una democracia debe establecer igualdad de partida para los distintos actores que luchan por el poder. Esto significa que las normas deben ser previsibles y garantizar procedimientos que den transparencia a la competencia política. La vulneración de esos estandares la había sufrido hasta ahora sólo la vereda antialperovichista.
La discrecionalidad que antes castigaba a los contendientes de la Casa de Gobierno, atacó también a la fracción más autónoma del mundo alperovichista. La dirigencia de Todos por Tucumán - partido acoplado al gobernador- se notificó el viernes de una resolución enderezada a beneficiar prioritariamente a la lista de candidatos a legisladores que encabeza el senador nacional Sergio Mansilla, por la sección Oeste. Mansilla, desde luego, es un candidato testimonial, ya que su mandato senatorial se extiende hasta 2015.
Dos partidos de la hiperpolitizada Yerba Buena, Propuesta Popular y Junto Podemos, motorizaron un planteo que rápidamente acogió la Junta Electoral Provincial (JEP), presidida por Antonio Estofán. Los partidos municipales sólo llevaban en su boleta las categorías de gobernador, intendente y concejales. La Constitución de 2006 no previó los acoples de esos partidos con cargos legislativos.
El salvamento
En realidad, la estrategia de la lista oficialista en el oeste había sido poblar las ciudades con partidos municipales que acarrearan votos para Alperovich y los candidatos a intendentes apadrinados por él. Al llevar nada más que tres cuerpos (gobernador, intendente y ediles), dejaban sin cobertura a los postulantes a legisladores.
Todos por Tucumán, que reconoce la inspiración del ministro político Edmundo Jiménez, había desechado los acoples municipales y concentrado los esfuerzos en listas únicas. Paralelamente proponía caras nuevas para las intendencias municipales, lo que disgustaba a los protegidos del gobernador. Con ese plan procuraba contrapesar la maquinaria oficial. Roque Alvarez y Sisto Terán advirtieron que se quedaban sin el apoyo de las listas de concejales y procedieron en consecuencia. Estofán, Luis De Mitri y Mabel Concha de Llorens Dip no dudaron un segundo en acudir en salvamento de los legisladores en apuros. Una decisión de este tipo dificílmente hubiese escapado del conocimiento de la Casa de Gobierno. En efecto, en materia de armados electorales, aun los más insólitos, nada se hace sin la venia del gobernador,
Reacciones
En Yerba Buena, donde nació la idea de recurrir al pegado de la lista de legisladores en el espacio en blanco que dejaba la boleta con tres cuerpos, suman 40 los acoples municipales. Estos no trabajaban para los postulantes a legisladores hasta el viernes, pero la JEP les cambió las reglas de juego en los 100 metros finales de la carrera. Ahora cooperarán para el sostenimiento de Alvarez y Terán, entre otros. De estos dicen que se mostraron como hábiles operarios de abrochadoras de votos en las últimas horas.
En el alperovichista Todos por Tucumán debatirán cómo afrontan la semana final. Olijela Rivas, José Alberto Cúneo Vergés y Víctor Lossi verían afectadas sus chances ante el enjambre de acoples municipales que avalan la lista del ministro Osvaldo Jaldo, en la sección Este.
Fuera de ese frente, Federico Masso (Libres del Sur) puso el grito en el cielo: la Junta Electoral viola la Constitución. El radical Ariel García tampoco se quedó callado. Se juega con la democracia inventando acoples fraudulentos, afirmó. Interpretó también que se cristalizó un privilegio hecho a medida.
El sistema de informática electoral contratado por la JEP entre gallos y medianoche está bajo sospecha de los contendores del Gobierno. La resolución del viernes de la JEP corporiza la imagen de un proceso que nace enmarcado por profundas dudas.
El arranque
La meta de la Casa de Gobierno es superar la marca de Cristina Fernández en las elecciones primarias, abiertas y obligatorias (PASO) del domingo anterior, Ella había arañado los 510.000 votos. La premisa es situarse por encima de ese piso. Si lo consigue, no habría terminado aún la batalla de las comparaciones, porque el 23 de octubre volverá a medirse el capital electoral del gobernador y de la Presidenta.
La acción electoral del Acuerdo Cívico y Social arrancó tarde. El radical José Ricardo Ascárate no pudo desplegar con intensidad su campaña por la intendencia de San Miguel de Tucumán, debido a la fragorosa interna de su partido. Las heridas de las PASO no cerraron en la UCR, ya que fracciones peronistas -identificadas con el alperovichismo y también con la disidencia peronista- votaron por Luis Sacca, amparándose en el atípico régimen de las PASO. Perjudicaron, así, al más experimentado Rubén Chebaia. Se puso en marcha una operación de relevo generacional, que generó fricciones de proyección impredecible. El peronista Enrique Romero se alarmó ante el clima faccioso y les reclamó a sus aliados del radicalismo a que se reagrupen para enfrentar al alperovichismo.
El juego de alianzas multipartidarias que constituyen el Acuerdo Cívico y Social se despliega con dinámica propia. El gremialista Víctor De Gennaro, candidato a diputado nacional por el espacio de Hermes Binner, apuntalará a Oscar Gramajo, presidente del socialismo, y a Rodolfo Burgos, representante de Tres Banderas. Se postulan para concejal y legislador.
Del lado del macrismo, Gabriela Michetti, Esteban Bullrich, Miguel Del Sel y Federico Pinedo, en una maratón de tres días, se esforzarán por consolidar a los candidatos que el PRO puso en carrera para el domingo. El propio Mauricio Macri se expresará del mismo modo en esta semana. El reelecto jefe de Gobierno de Buenos Aires empieza a cumplir con su proyecto de formar un partido nacional.







