03 Agosto 2011 Seguir en 

Si te organizás bien, con el equipo correcto podrás seguir alimentando a tu hijo después de reintegrarte a trabajar. Los especialistas se refieren a esta posibilidad con palabras un poco rimbombante (uso diferido de la leche materna), pero la base de todo es que, con la ayuda de un sacaleche, puedas almacenar tu leche para que alguien se la dé a tu hijo cuando vos no puedas hacerlo. Lo primero es acostumbrarlo a la mamadera, para lo que hay que esperar a que tenga un mes. A partir de ese momento conviene ir alternando la teta con la mamadera cargada con tu leche.
Prepararse
Dos semanas antes de volver al trabajo empezá a aprovisionarte de leche congelada. Para ello usá recipientes de vidrio esterilizados y con tapas herméticas. Juntá la leche después de dar de mamar y ponele fecha a la mamadera. Si tu heladera tiene sólo congelador, podés guardarla dos semanas; si tenés freezer, hasta cuatro meses. La leche congelada y descongelada se puede refrigerar hasta nueve horas, pero no debe volver a congelarse.
Para que la provisión de leche no se agote es indispensable que sigas amamantando a tu bebé cuando está con vos, cada vez que él (¡y vos también!) lo necesite; la succión es lo que asegura que sigas produciendo leche. Cómo mínimo, alimentalo justo antes de salir a la mañana e inmediatamente después de volver.
Además, en el trabajo deberás extraer leche de dos a tres veces al día, con una triple función: evitar incómodos "derrames", sostener la "producción" y hacer crecer el "stock". La leche puede guardarse a temperatura ambiente hasta por ocho horas, y en la heladera, durante cinco días.
Recomendaciones
La leche materna no hay que calentarla en el microondas, ya que el exceso de calor destruye sus valiosos nutrientes. La mejor manera de descongelarla es "bajarla" del freezer a la heladera con tiempo suficiente como para que vuelva a estar líquida; una alternativa es hacer girar la mamadera en un tazón con agua caliente. Otro cuidado que debés tener es no agregar leche materna fresca a la congelada.
Prepararse
Dos semanas antes de volver al trabajo empezá a aprovisionarte de leche congelada. Para ello usá recipientes de vidrio esterilizados y con tapas herméticas. Juntá la leche después de dar de mamar y ponele fecha a la mamadera. Si tu heladera tiene sólo congelador, podés guardarla dos semanas; si tenés freezer, hasta cuatro meses. La leche congelada y descongelada se puede refrigerar hasta nueve horas, pero no debe volver a congelarse.
Para que la provisión de leche no se agote es indispensable que sigas amamantando a tu bebé cuando está con vos, cada vez que él (¡y vos también!) lo necesite; la succión es lo que asegura que sigas produciendo leche. Cómo mínimo, alimentalo justo antes de salir a la mañana e inmediatamente después de volver.
Además, en el trabajo deberás extraer leche de dos a tres veces al día, con una triple función: evitar incómodos "derrames", sostener la "producción" y hacer crecer el "stock". La leche puede guardarse a temperatura ambiente hasta por ocho horas, y en la heladera, durante cinco días.
Recomendaciones
La leche materna no hay que calentarla en el microondas, ya que el exceso de calor destruye sus valiosos nutrientes. La mejor manera de descongelarla es "bajarla" del freezer a la heladera con tiempo suficiente como para que vuelva a estar líquida; una alternativa es hacer girar la mamadera en un tazón con agua caliente. Otro cuidado que debés tener es no agregar leche materna fresca a la congelada.
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