Un almanaque con las fechas cambiadas

Las primarias obligaron a los candidatos a movilizarse, en especial a los afines al kirchnerismo. La meta es el 28 y mirando a esa fecha se trabajará dos domingos antes.

Las operaciones de marketing y las especulaciones que surgen a partir de las encuestas han ganado la batalla. Las fotos, los afiches, las gigantografías muestran lo que no es verdad. Un gobernador vestido con la misma corbata, que presta su imagen para salir junto a quien fuere. Pero lo cierto es que la imagen que ve el ciudadano no tiene nada ver con la verdad. Es posible que nunca hayan estado juntos o, al menos, tan cerca, ambas personas. Tampoco hace falta que haya ideas, proyectos o miradas interpretativas de la realidad. La preocupación principal es asegurar que la cooperativa familiar funcione de manera que padre, esposa, hijo o hermano completen el listado de postulantes. En el oficialismo, incluso, promueven la renovación de lo mismo. La invitación que se está haciendo es a optar por caras, cuyos mayores pergaminos son ser "los elegidos de José"; o los bancados por el gobernador. La degradación -evolución para algunos- trasluce que aquel "que se vayan todos" no tuvo una cabal interpretación en la sociedad. Hasta el reciente voto para Miguel Torres del Sel en Santa Fe ha abierto incógnitas sobre lo que verdaderamente quiere el electorado, que es capaz de votar por aquel que dice no saber qué hacer en el lugar que se postula. Esquemas como el santafesino o el tucumano demuestran que hay un abismo entre el dirigente y el ciudadano.

No es lo único que está al revés. En Tucson hasta el almanaque se ha dado vuelta a raíz de las necesidades electorales. En estas comarcas el 28 de agosto está antes que el 14 de agosto. Salvo contadísimas excepciones -la mayoría del radicalismo- es imposible hallar tucumanos preocupados por los comicios de la segunda semana del mes que empieza mañana.

Obviamente que a la Casa Rosada no le hace ninguna gracia este calendario dado vueltas. Por eso es casi permanente el desembarco de funcionarios de segunda línea que -con sigilo y parsimonia- aterrizan en el aeropuerto Benjamín Matienzo para cuidar "inversiones" sembradas en programa o cooperativas que son regadas por el unitarismo K. Durante sus estadas, los funcionarios arman boletines de calificaciones no sólo de José Alperovich, kirchnerista pragmático, sino también de Stella Maris Córdoba, una política K de la primera hora.

Con las riendas cortas
Este viernes la figura delgada de una treintañera llamó la atención en la casa de Gobierno tucumana. Tenía un pase libre para ver al gobernador. No era para menos, ya que carga sobre sus espaldas una asesoría en la Secretaría General de la Presidencia. Ella, que además es secretaria del Interior del Movimiento de Unidad Popular (grupo K similar a La Cámpora), recibió el informe de que Cristina está muy firme en las encuestas y que se está trabajando para el 14. Cuando Marisol Aranguren dejó el despacho del mandatario pudo hablar con otros referentes tucumanos y allí se explayó sobre las verdaderas preocupaciones que tienen en la Casa Rosada. Palabras más, palabras menos alcanzó a explicar que en todas las provincias se están haciendo esfuerzos para que la Presidenta arrase en primera vuelta. Reconoció que Tucumán viene apoyando el modelo. Pero también esta mujer rubia dejó en claro alguna advertencia cuando indicó que nadie debe hacer la plancha. Es sabido que en el oficialismo tucumano sólo se preocupa por aceitar la maquinaria de sus acoples. Para todos, el 14 es un problema de Alperovich y no de ellos. Seguramente, Stella Maris Córdoba y su equipo puede llegar a pensar igual, ya que ni un lugar le respetaron en la alperovichizada -y emparentada- lista de diputados nacionales.

El dueño de la pelota
Las encuestas y el Photoshop no es un problema sólo del oficialismo. La oposición sigue atentamente. El radicalismo se entretiene con informes animalizados que lo dan como las segunda fuerza. En tanto, el duhaldismo, que miró en un comienzo a José Carbonell como candidato y ahora se juega por Julio Díaz Lozano, también dice tener números que los ponen en segundo lugar. Alguno de los dos no tiene al mejor encuestador o no dice la verdad. Sorprenden los augurios duhaldistas cuando hasta tuvieron dificultades para armar su estructura a nivel provincial. José Saleme, el empresario de la "Perla del sur", se había ganado el lugar de primer candidato a legislador en el oeste. Pero cuando fueron a la Junta Electoral Provincial a inscribir los candidatos se dieron cuenta de que el presidente del Partido Unidad Popular y Federal, Julio Martín Olás, no figuraba por ningún lado y era, nada menos, quien les había cedido la estructura ya que era el "dueño" del partido. En estos tiempos, donde los partidos tienen propietarios y no militantes, las postulaciones se acomodan por intereses que están muy lejos de la política tradicional o de los discursos. Todo, tanto en el oficialismo como en la oposición, se ajusta a los intereses.

Manchas
La semana que se despidió no debe haber sido de las mejores para José Alperovich. Aunque al gobernador sólo lo desvelan los comicios del 28 -y todo su esfuerzo está puesto sólo en ellos-, no puede sacarse de encima dos graves problemas, que nunca pudo resolver. Por un lado el conflicto con los autoconvocados, que si bien ha entrado en un interesante proceso de diálogo, las carpas de protesta levantadas en la plaza Independencia son el sello de la incapacidad de gestión. Por el otro, la violencia y la inseguridad, que el viernes tuvo un nuevo y severo llamado de atención a causa del asesinato de Elda Hovannes, quien ya no existe más, por una cartera. En tiempos electorales, nada tiene la potencia verdadera, porque fuerzas ocultas siempre se movilizan cuando está en juego el poder. Sin embargo, el Ejecutivo no puede minimizar la movilización que se realizó en reclamo de seguridad.

Da la sensación de que si tanto los oficialistas como la oposición reciben la propuesta de que desaparezca agosto, todos la aceptarían. Nadie habla de sorpresas ni de resultados inesperados. Alperovich quiere el mar de votos para en febrero tener la posibilidad de encarar una reforma Constitucional que -la aproveche o no en una reelección- le servirá para mantener poder. No es lo único que le preocupa, también en su entorno ha empezado a hablarse de la falta de una obra que perpetúe la gestión Alperovich. Los cordones cunetas y el asfalto hacen ganar elecciones, pero no pasan a la historia. En la última reunión que hubo con empresarios del turismo, una voz oficialista presumió afirmando que se estudia la realización de un gran estadio para realizar espectáculos de toda índole.

A pesar de los esfuerzos del marketing y de la creación de imágenes, será difícil de ocultar este 28 de agosto que los opositores no están preparados para gobernar y que el oficialismo no puede disimular sus incapacidades. Con estas perspectivas pocos cambios se pueden avizorar.

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