Se mueve el tablero peronista

Por Redacción Política 27 Julio 2011
Por Mariano Spezzapria - Columnista de NA

El peronismo parece tranquilo, nadie remueve demasiado el avispero, como si se temiera que se descoloque la estantería. Pero en los ríos subterráneos del principal movimiento político argentino comienzan a correr aguas agitadas, que de a poco van saliendo a la superficie y dan señales de que habrá cambios en el futuro.

El desarrollo del calendario electoral y los malos resultados que viene obteniendo el kirchnerismo en algunos de los principales distritos del país, como la Ciudad de Buenos Aires y Santa Fe, contribuyen a potenciar este fenómeno que comienza a tomar forma en el peronismo. También la cantada proyección de lo que sucederá el 7 de agosto en Córdoba. La Casa Rosada, con la presidenta, Cristina Fernández, como principal electora, cometió algunos errores estratégicos a la hora de armar las listas. Intervino en todas ellas, aún en las de los distritos más pequeños, incluyendo hombres y mujeres de total encuadramiento con la jefa de Estado. Una actitud entendible para quien sufrió la deserción de un vicepresidente, nada menos.

Pero, con esa intervención directa, fomentó la bronca de sectores que se creían aliados predilectos del poder y que, de buenas a primeras, se dieron cuenta que eran prescindibles. Lo vivió Hugo Moyano, quien venía siendo uno de los pilares del modelo político y económico que lleva, más de ocho años de vigencia. También lo sufrió Daniel Scioli, cuando le impusieron desde Olivos la candidatura de Gabriel Mariotto como su compañero de fórmula. Una embestida similar vivió José Manuel de la Sota, pero éste la resistió y el kirchnerismo se quedó sin candidato propio en una provincia de la importancia electoral de Córdoba.

En Santa Fe, los operadores urdieron una negociación con la mayoría de los sectores del PJ, incluido Carlos Reutemann, pero a la hora de los bifes el voto peronista del interior migró hacia el cómico Miguel del Sel. En este punto se evidenció, también, alguna deficiencia a la hora de elegir a sus principales candidatos, los que deben encarnar el proyecto y emprender la dura tarea de convencer a los votantes. A la vista de los resultados, tanto Daniel Filmus como Agustín Rossi no consiguieron ese objetivo, pese a la seriedad con la que encararon sus campañas.

Así como sucedió en Santa Fe, está claro que en la ciudad de Buenos Aires buena parte del peronismo jugó del lado de Macri y dejó a Filmus más ligado a espacios de centroizquierda como los liderados por Aníbal Ibarra y Martín Sabbatella. También en la Capital el armado de las listas y el encumbramiento de La Cámpora generó muchos enojos en el oficialismo, que no puso toda la carne al asador en la primera vuelta y que, con seguridad, tampoco la pondrá el domingo en el balotaje.

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