BUENOS AIRES.- La titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, señaló que el cotejo de muestras genéticas de Marcela y Felipe Noble Herrera con los registros del Banco Nacional de Datos Genéticos "no es concluyente" y remarcó que "hay que seguir profundizando los estudios" tanto en los casos que no hubo definiciones certeras como en los posteriores a 1976.
"Ya nos ha pasado en otros casos que no incluían (en el cotejo) porque faltaban familiares para analizarse y completar el cuadro genético de las familias que reclamamos, y luego dio un resultado positivo y a veces no; esto no es una cosa cierta en absoluto", explicó Carlotto.
La entidad que dirige informó en un comunicado que "la información genética de una familia, en el caso de Felipe, y de tres, en el caso de Marcela, no es suficiente para determinar si tienen vínculo biológico con ellas".
La comparación se hizo con grupos familiares que saben o tienen indicios de que sus hijas, hermanas o madres estaban embarazadas al momento de su secuestro entre 1975 y 1976, y aunque para la mayoría de ellos el vínculo quedó descartado, aparecieron casos dudosos. El ADN de Marcela fue entrecruzado con el de 55 familias, pero en tres de ellas la información genética disponible resultó "insuficiente" para excluir o confirmarlo, mientras que en el caso de Felipe el análisis se hizo con 57 familias y también resultó que faltaban datos de una de ellas, indicó el informe oficial. (NA)
"Ya nos ha pasado en otros casos que no incluían (en el cotejo) porque faltaban familiares para analizarse y completar el cuadro genético de las familias que reclamamos, y luego dio un resultado positivo y a veces no; esto no es una cosa cierta en absoluto", explicó Carlotto.
La entidad que dirige informó en un comunicado que "la información genética de una familia, en el caso de Felipe, y de tres, en el caso de Marcela, no es suficiente para determinar si tienen vínculo biológico con ellas".
La comparación se hizo con grupos familiares que saben o tienen indicios de que sus hijas, hermanas o madres estaban embarazadas al momento de su secuestro entre 1975 y 1976, y aunque para la mayoría de ellos el vínculo quedó descartado, aparecieron casos dudosos. El ADN de Marcela fue entrecruzado con el de 55 familias, pero en tres de ellas la información genética disponible resultó "insuficiente" para excluir o confirmarlo, mientras que en el caso de Felipe el análisis se hizo con 57 familias y también resultó que faltaban datos de una de ellas, indicó el informe oficial. (NA)









