La democracia no es sólo poder

Juan Manuel Montero
Por Juan Manuel Montero 17 Julio 2011
La regla de la democracia es clara. Gana el que más votos obtiene. No hay segundas lecturas ni cosas oscuras. En esa simpleza reside la base de uno de los mejores sistemas del mundo. Si el gobernante es bueno, se lo vota otra vez. Si es malo, se lo reemplaza. Por eso el voto es tan importante. Es lo que está a disposición para premiar o castigar a quienes se postulan. Los tucumanos tenemos por delante tres elecciones. Dos nacionales y una provincial. Elegiremos para casi todos los cargos electivos. Desde presidente hasta gobernador, pasando por diputados, legisladores, intendentes, concejales y comisionados rurales. El problema es que muchas veces esas mismas personas que son electas gracias a la democracia creen tener carta blanca para hacer lo que quieran, o actúan como si el sistema fuera de monarquía absoluta. Y es allí donde el sistema se pervierte. La semana pasada, algunos hechos demostraron que el mareo del poder es cada vez mayor. Para los tucumanos, escuchar que el próximo vicepresidente Amado Boudou haya dicho que no es que falta nafta, sino que las colas son más largas fue un cachetazo de soberbia. O que el gobernador José Alperovich haya defendido a Daniel Leiva, el Secretario de Grandes Columnas que aparece en el video de la agresión contra los el personal de la Salud, sonó como un golpe de impunidad. La mayoría que seguramente lograrán en las próximas elecciones no da derecho a minimizar (o hacer desaparecer) todo los que les molesta. O el hecho de haber llenado el hipódromo, otra vez con acarreados y no con autoconvocados como en la verdadera fiesta patria del año pasado, no debe hacerlos creer que todo lo que hacen está bien.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios