Y los tacheros volvieron a hablar del clima

Por Julio Marengo 14 Julio 2011
"Ahora estos que se quieren casar... tamo todos loco, amigo", decían los tacheros ni bien se cerraba la puerta y arrancaba el viaje. Afuera, el país entero hablaba de lo mismo, se debatía, se peleaba hasta quedar sin energía, se prendía fuego Facebook y se marchaba en multitudes para un lado y para el otro. Todo terminó y todo empezó hace justo un año, un 14 de julio -ya 15-, cuando el Senado desvelado cambió las reglas del matrimonio. Esa madrugada Argentina llovió lágrimas de alegría y emoción para quienes decían que estaban en un país mejor; de preocupación para los muchos que sostienen con sus creencias que estamos yendo en contra de los designios naturales; y para el equipo político oficial, que se pegó con gotita un as de espada en la frente. Para los primeros, noche de fiesta llena de colores; para los segundos, un recordatorio de que debemos recuperar la cordura; para los terceros, un nuevo aliento para octubre. Las cosas han cambiado, aunque todavía no se cumplieron las profecías ni de un lado ni del otro: ni el apocalipsis, ni la bomba de tolerancia. Ha pasado recién un año desde que Argentina es otro país.

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