La interna abierta del 14 de agosto puede convertirse en una barrera infranqueable para algunos partidos o frentes electorales; y es posible que varios no superen el examen para llegar con sus boletas a los comicios del 23 de octubre. ¿Por qué? Veamos. El artículo 45 de la ley 26.571 (Democratización de la representación política, la transparencia y la equidad electoral) indica que sólo podrán participar en los comicios generales las agrupaciones que, para la elección de senadores, diputados de la Nación -es el caso de Tucumán- y parlamentarios del Mercosur, hayan obtenido como mínimo un total de sufragios -considerando los de todas sus listas internas-, igual o superior al 1,5% de los votos válidamente emitidos en el distrito. Entonces, ¿por qué algunas podrían caer en esa primera batalla electoral? Por los datos que surgen de analizar y de usar como referencia los números de la elección de diputados de 2007. De acuerdo a esos resultados y a lo que fija el artículo 45, ocho de las 14 agrupaciones no habrían pasado la prueba por quedar debajo del piso mínimo (10.800 votos, o sea el 1,5% de 724.000 sufragios). A la segunda instancia sólo hubieran llegado seis.
Para mayor claridad, habrían superado el vallado: Frente para la Victoria (397.248 votos), Alianza Concertación para una Nación Avanzada (100.031), Partido Socialista (42.706), Alianza Coalición Cívica por la Resistencia (23.286), Recrear para el Crecimiento (16.369) y Democracia Cristiana (12.048). ¿Los reprobados?: Partido Obrero, Partido Humanista, Movimiento Socialista de los Trabajadores, Partido de los Trabajadores Socialistas, Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIDJ), Defensa Provincial, Acción Provinciana y Voluntad Objetiva de Servir. Ergo: hay que darle la razón a las objeciones que los partidos chicos formularon contra la reforma política impulsada por el Gobierno nacional, ya que la interna no sólo se convertiría en un obstáculo democrático, sino en un verdadero muro de contención a las aspiraciones de representación de las minorías.
Ahora bien, ¿cuál sería el piso en sufragios del temible 1,5% para las listas tucumanas el 14 de agosto? Especulando: si emite su opinión un 65% del total del padrón de un millón de ciudadanos -ya que la elección no es tentadora ni decisiva en cuanto a la distribución del poder, esa incómoda exigencia se clavaría en 9.800 votos. En sencillo: los que no sumen esa cantidad de sufragios no podrían estar en los cuartos oscuro de octubre. En Tucumán, presentaron candidatos a diputados nacionales 11 agrupaciones políticas: Frente para la Victoria (Alfredo Dato), UCR (seis listas compiten en la interna), MIDJ (Felipe Salas), Cambio Tucumano (Jesús Pellasio), VOS, Cambio y Acción (Doo Jin Baik), Movimiento de Participación Ciudadana (Eugenio Augier), Frente de Izquierda de los Trabajadores (Martín Correa), Frente Amplio Progresista (Rodolfo Succar), Partido Laborista de la Independencia (Osvaldo Cirnigliaro), Fuerza Republicana (Pablo Calvetti) y Proyecto Sur (Clarisa Alberstein). Si se pudieran hacer interpolaciones, proyecciones y raros cálculos numéricas se podría inventar la siguiente ecuación electoral proporcional (bah, una básica regla de tres simple): si ocho de 14 agrupaciones quedaron en el camino en 2007, en 2011, de 11 deberían reprobar seis (6).
O sea, cinco superarían el eventual piso de 9.800 votos. Hagan sus apuestas, ¿cuáles podrían ser esas? El alperovichismo seguro y el radicalismo, con seis listas compitiendo en la interna abierta, debería conseguir ese mínimo -si se movilizan, claro-, caso contrario sería un papelón político descomunal. ¿Y las otra tres? Las que sean, van a tener que trabajar bastante para dar un buen brinco.
Para mayor claridad, habrían superado el vallado: Frente para la Victoria (397.248 votos), Alianza Concertación para una Nación Avanzada (100.031), Partido Socialista (42.706), Alianza Coalición Cívica por la Resistencia (23.286), Recrear para el Crecimiento (16.369) y Democracia Cristiana (12.048). ¿Los reprobados?: Partido Obrero, Partido Humanista, Movimiento Socialista de los Trabajadores, Partido de los Trabajadores Socialistas, Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIDJ), Defensa Provincial, Acción Provinciana y Voluntad Objetiva de Servir. Ergo: hay que darle la razón a las objeciones que los partidos chicos formularon contra la reforma política impulsada por el Gobierno nacional, ya que la interna no sólo se convertiría en un obstáculo democrático, sino en un verdadero muro de contención a las aspiraciones de representación de las minorías.
Ahora bien, ¿cuál sería el piso en sufragios del temible 1,5% para las listas tucumanas el 14 de agosto? Especulando: si emite su opinión un 65% del total del padrón de un millón de ciudadanos -ya que la elección no es tentadora ni decisiva en cuanto a la distribución del poder, esa incómoda exigencia se clavaría en 9.800 votos. En sencillo: los que no sumen esa cantidad de sufragios no podrían estar en los cuartos oscuro de octubre. En Tucumán, presentaron candidatos a diputados nacionales 11 agrupaciones políticas: Frente para la Victoria (Alfredo Dato), UCR (seis listas compiten en la interna), MIDJ (Felipe Salas), Cambio Tucumano (Jesús Pellasio), VOS, Cambio y Acción (Doo Jin Baik), Movimiento de Participación Ciudadana (Eugenio Augier), Frente de Izquierda de los Trabajadores (Martín Correa), Frente Amplio Progresista (Rodolfo Succar), Partido Laborista de la Independencia (Osvaldo Cirnigliaro), Fuerza Republicana (Pablo Calvetti) y Proyecto Sur (Clarisa Alberstein). Si se pudieran hacer interpolaciones, proyecciones y raros cálculos numéricas se podría inventar la siguiente ecuación electoral proporcional (bah, una básica regla de tres simple): si ocho de 14 agrupaciones quedaron en el camino en 2007, en 2011, de 11 deberían reprobar seis (6).
O sea, cinco superarían el eventual piso de 9.800 votos. Hagan sus apuestas, ¿cuáles podrían ser esas? El alperovichismo seguro y el radicalismo, con seis listas compitiendo en la interna abierta, debería conseguir ese mínimo -si se movilizan, claro-, caso contrario sería un papelón político descomunal. ¿Y las otra tres? Las que sean, van a tener que trabajar bastante para dar un buen brinco.







