Teatro... como en el cine

La obra de un escritor japonés y su puesta en La Sodería sorprenden gratamente.

DATOS DE LA PUESTA. Con máscaras, y las estampas en el fondo, los actores ralentizan sus acciones. LA GACETA / FOTOS DE HECTOR PERALTA
DATOS DE LA PUESTA. Con máscaras, y las estampas en el fondo, los actores ralentizan sus acciones. LA GACETA / FOTOS DE HECTOR PERALTA
Por Jorge Figueroa 11 Julio 2011
Un crimen ha sucedido, pero cuando se inicia la investigación son cuatro los testigos y tres los protagonistas que plantean versiones distintas del asesinato. Incluso, hasta el propio muerto, por medio de un medium, puede dar su propio testimonio. ¿Es que hay una verdad, o son las verdades de cada uno las que pesan, al dar cuenta de los hechos? ¿Será como señala la filosofía nihilista que los hechos no existen, sino las interpretaciones?. La obra "Yabu no naka" ("En el bosque"), del escritor japonés Ryonosuke Akutagawa, parece plantear estos interrogantes profundos detrás de una breve historia policial. Y la puesta que dirige Nicolás Aráoz en La Sodería no le va a la saga, porque también plantea su propia versión e interrogantes sobre el teatro mismo.

El director impugna los límites del teatro y genera un lenguaje que se cruza y, por momentos, se fusiona con el cinematográfico. El dato no es una novedad, basta recordar la obra "Alice Underground", que también realizó el Grupo Tajo. Pero en esta oportunidad Aráoz avanza en mayor medida, al punto que distintos recursos del cine intervienen activamente en el dispositivo escénico. El espectador, por ejemplo, escuchará todo el texto de la obra en su idioma original, el japonés, pero, como si se tratara de una sala de cine, simultáneamente podrá ver el subtitulado en un zócalo ubicado en el piso. Si hasta, como en las viejas películas, el monólogo de los actores es mucho más extenso de lo que efectivamente se traduce en las letras.

Aráoz aborda un cuento en el que, con simpleza, la filosofía salpica a la poesía (como ocurre en gran parte de la cultura oriental), investigando sobre el teatro Kabuki y el No, géneros tradicionales en el Japón. Y respetando, principalmente, el poderoso valor de los gestos, en que cada movimiento parece tener un sentido, en lo que se ha dado a llamar "drama estilizado"; movimientos que por momentos se ralentizan y se aceleran, como en la lograda escena de la lucha. El trabajo de los actores se ajusta a estos recursos, y la iluminación no sólo crea los espacios, sino que determina la acción. Así como la música y una escenografía exquisita que recurre a las finas estampas orientales en los biombos.

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