08 Julio 2011 Seguir en 
Es una de la primeras manifestaciones artísticas del ser humano. A los dos años y medio o tres, el niño comienza en forma rudimentaria a pintar y luego a hacer trazos. Tanto en la pintura como en el canto, la práctica se inicia copiando, en el caso del habla, imitando los sonidos y las palabras. Los dibujos y pinturas en las cuevas prehistóricas de Aurignac, Lascaux o Altamira tal vez hayan sido los primeros grafitis, que testimonian además escenas de la vida de esos tiempos.
En los últimos años, de manera esporádica, las expresiones grafiteras han comenzado a verse en algunos sectores de nuestra ciudad. En septiembre de 2009, la Municipalidad capitalina apoyó la iniciativa de la Unión de Historietistas e Ilustradores de Tucumán de difundir la historia argentina a través de murales. Los historietistas tucumanos debutaron a mediados de agosto de ese año, dibujando en las paredes de la esquina de Jujuy y Bolívar las alternativas del Combate de San Lorenzo. En mayo pasado, en la plazoleta Sarmiento, ubicada en Bernabé Aráoz al 800, se desarrolló la Segunda Convención de Grafiteros de Tucumán. Más de dos decenas de adolescentes y jóvenes plasmaron en las paredes blancas y descuidadas sus coloridas o originales creaciones. Una vez concluida la labor, ese sector del barrio lucía con vida.
La movida ha continuado en algunos lugares públicos y pueden observarse imponentes realizaciones, por ejemplo, debajo del puente del Ferrocarril Central Córdoba, en 24 de Septiembre y Marco Avellaneda, en las paredes de la plazoleta de Padre Roque Correa y avenida Mate de Luna, en la esquina de avenida Sáenz Peña y José Ingenieros. Vecinos de Villa 9 de Julio, alumnos de la Facultad de Arquitectura, con el apoyo de la Municipalidad, están trabajando en un imponente mural, en una de las paredes de la plaza Eva Perón, que tendrá 23 metros. "Es una alegría para mí verlos llegar a los chicos que pintan murales porque le dan vida y alegría a esta zona que suele ser un desastre. Me da bronca cuando después les pegan encima afiches de políticos, porque pasan muchas horas haciendo sus trabajos", dijo un vecino de la esquina de San Juan y Marco Avellaneda.
En nuestro medio, la práctica del arte pavimental entre los niños -uno de sus más entusiastas defensores fue el pintor Fued Amin- y la realización de concursos se fue extinguiendo.
En otras ocasiones, hemos señalado en esta columna la necesidad de estimular este tipo de creatividad entre los niños y jóvenes. A través de talleres plásticos, o con asesoramiento adecuado, iniciarlos en el grafiti, arte callejero, que nació en los Estados Unidos en la década de 1960, con una vocación contestataria que se profundizó en 1968, a partir del Mayo Francés. Hay una gran cantidad de lugares públicos que piden a los gritos una ilustración. Por otro lado, el Estado podría convocar a certámenes de esculturas para embellecer nuestros paseos públicos.
Hace unos años, un grupo de pintores locales le propuso al Gobierno embellecer algunos edificios con gigantografías que representaran obras de artistas locales, pero la iniciativa no prosperó, pese a tener una Facultad de Artes, que es un semillero permanente de talentos, y artistas ganadores de premios nacionales e internacionales.
Siempre se ha dicho que Tucumán es un vergel de creatividad y de artistas; sería bueno que los aprovecháramos para no tener que repetir que Dios le da pan al que no tiene dientes.
En los últimos años, de manera esporádica, las expresiones grafiteras han comenzado a verse en algunos sectores de nuestra ciudad. En septiembre de 2009, la Municipalidad capitalina apoyó la iniciativa de la Unión de Historietistas e Ilustradores de Tucumán de difundir la historia argentina a través de murales. Los historietistas tucumanos debutaron a mediados de agosto de ese año, dibujando en las paredes de la esquina de Jujuy y Bolívar las alternativas del Combate de San Lorenzo. En mayo pasado, en la plazoleta Sarmiento, ubicada en Bernabé Aráoz al 800, se desarrolló la Segunda Convención de Grafiteros de Tucumán. Más de dos decenas de adolescentes y jóvenes plasmaron en las paredes blancas y descuidadas sus coloridas o originales creaciones. Una vez concluida la labor, ese sector del barrio lucía con vida.
La movida ha continuado en algunos lugares públicos y pueden observarse imponentes realizaciones, por ejemplo, debajo del puente del Ferrocarril Central Córdoba, en 24 de Septiembre y Marco Avellaneda, en las paredes de la plazoleta de Padre Roque Correa y avenida Mate de Luna, en la esquina de avenida Sáenz Peña y José Ingenieros. Vecinos de Villa 9 de Julio, alumnos de la Facultad de Arquitectura, con el apoyo de la Municipalidad, están trabajando en un imponente mural, en una de las paredes de la plaza Eva Perón, que tendrá 23 metros. "Es una alegría para mí verlos llegar a los chicos que pintan murales porque le dan vida y alegría a esta zona que suele ser un desastre. Me da bronca cuando después les pegan encima afiches de políticos, porque pasan muchas horas haciendo sus trabajos", dijo un vecino de la esquina de San Juan y Marco Avellaneda.
En nuestro medio, la práctica del arte pavimental entre los niños -uno de sus más entusiastas defensores fue el pintor Fued Amin- y la realización de concursos se fue extinguiendo.
En otras ocasiones, hemos señalado en esta columna la necesidad de estimular este tipo de creatividad entre los niños y jóvenes. A través de talleres plásticos, o con asesoramiento adecuado, iniciarlos en el grafiti, arte callejero, que nació en los Estados Unidos en la década de 1960, con una vocación contestataria que se profundizó en 1968, a partir del Mayo Francés. Hay una gran cantidad de lugares públicos que piden a los gritos una ilustración. Por otro lado, el Estado podría convocar a certámenes de esculturas para embellecer nuestros paseos públicos.
Hace unos años, un grupo de pintores locales le propuso al Gobierno embellecer algunos edificios con gigantografías que representaran obras de artistas locales, pero la iniciativa no prosperó, pese a tener una Facultad de Artes, que es un semillero permanente de talentos, y artistas ganadores de premios nacionales e internacionales.
Siempre se ha dicho que Tucumán es un vergel de creatividad y de artistas; sería bueno que los aprovecháramos para no tener que repetir que Dios le da pan al que no tiene dientes.







