30 Junio 2003 Seguir en 
Nueva York.- Sólo el amor la calmaba. Por lo demás, la "Zarina" de Hollywood era tan temida por su fuerte carácter como admirada como estrella única. Logró cuatro Oscar y doce nominaciones, algo que ninguna otra actriz consiguió hasta ahora.
Hace años que de la fábrica de sueños estadounidense no surge una mujer que pueda compararse con Katharine Hepburn. "Katharine, la grande" murió, anoche, a los 96 años. Aguantó bastante más que una ración normal de la enciclopedia de padecimientos conocidos, desde problemas cardíacos hasta la enfermedad de Parkinson. "La muerte no me da miedo", aseguró hace años en su biografía.
La suerte de esta mujer alta e imponente, inteligente y segura de sí misma, estuvo ligada a una relación de más de 25 años con un bebedor inestable, aunque de aspecto imponente en la pantalla.
Con Spencer Tracy, su gran amor, Hepburn protagonizó nueve películas, en las que muchas veces le tocó interpretarse a sí misma: una mujer de voluntad fuerte, que no se inmutaba por la prepotencia de algunos representantes del mundo masculino. Ambos eran considerados la pareja de ensueño de Hollywood, desde que -en 1942- trabajaron en "La mujer del año".
"La Zarina"
El apodo de "Zarina", que algunas de sus colegas pronunciaban con un tono entre envidioso y sarcástico, se lo debe al inicio de su carrera. En 1928 consiguió en Baltimore su primer gran papel sobre un escenario en la obra "The Czarina" (La zarina). Al contrario de muchos astros del cine actual, Hepburn pertenecía a una generación de actores que una y otra vez buscaba la confirmación por parte del público sobre un escenario. Antes de hacer carrera en Hollywood, celebró varios éxitos en Broadway y muchos más después. En los 70 y 80 compartió su tiempo entre los estudios de cine en la costa oeste y los escenarios de la costa este.
En los anales de Hollywood figurará durante mucho tiempo con un récord: ganó cuatro Oscar a la mejor actriz y obtuvo doce nominaciones a la codiciada estatuilla; algo que no logró hasta ahora ninguna otra mujer. El primer premio de la Academia lo consiguió con su tercera película "Morning Glory" en 1933.
El segundo se lo dieron por "¿Sabes quién viene a cenar?", en el cual el afroamericano Sidney Poitier interpretaba al aspirante a yerno del matrimonio blanco y burgués interpretado por Hepburn y Tracy. Por su papel de Leonor de Aquitania en "El león en invierno" fue distinguida al año siguiente por tercera vez, y el cuarto Oscar lo ganó en 1981 por "En la laguna dorada".
En este último filme llevó a Henry Fonda, como a muchos otros astros masculinos antes, a dar lo mejor de sí mismo. Inolvidable será seguramente también la interpretación de Hepburn de joven misionera al lado de Humphrey Bogart en "La reina de Africa". (DPA)
Spencer Tracy, el gran amor
Formaron una de las parejas más envidiadas y admiradas de Hollywood. Pero la relación entre Kate Hepburn y Spencer Tracy pasó numerosas tormentas.
Se conocieron en 1942, en una fiesta de Hollywood. El le llevaba nueve años. Se admiraban mutuamente, aún sin haberse tratado. A pesar de que era una mujer alta, usaba zapatos de taco para elevar su estatura. No llegaba al metro ochenta de Tracy, pero le dijo, sin vacilar: "Soy un poco alta para usted, señor Tracy". Sin inmutarse, él le respondió: "No importa, señorita Hepburn. Yo puedo tallarla a mi medida". Desde ese momento, Kate lo consideró un hombre irresistible.
Eran diferentes. Tracy venía de una familia tradicional de Milwaukee, Wisconsin, y empezó muy joven con su carrera de actor. Se había casado a los 23 años con la actriz Louise Treadwell. Tuvieron dos hijos, uno de los cuales nació sordo. Según decía la "prensa del corazón", la culpa lo mantuvo junto a su esposa y sus creencias católicas le impidieron divorciarse.
Katharine pertenecía a una familia liberal y sofisticada. Había estado casada sin amor con un hombre acaudalado, del que se divorció en 1934.Durante el rodaje de "La mujer del año", se hizo evidente que el enamoramiento entre Hepburn y Tracy existía tanto en la pantalla como en la vida real, aunque los encuentros eran clandestinos y muy discretos. Sin embargo, se veían todo el tiempo. Ella cocinaba para él; pintaban juntos; paseaban a la orilla del mar; remontaban barriletes...
El alcoholismo de Tracy fue el principal escollo que tuvieron que superar. Ella quería sacarlo de su enfermedad, y por ello lo rodeaba de amigos sobrios, aunque muchas veces tenía que correr al bar más cercano para rescatar a un atontado Spencer. Según contó una amiga de la pareja, Kate lo sacaba amorosamente, lo llevaba a su casa y lo ayudaba a reponerse. "Era su chofer, su secretaria y su enfermera", cuenta. Su última actuación juntos fue en "¿Sabes quién viene a cenar?". Estrenada en 1967, la película trataba el tema del racismo en EE.UU. y, en opinión de los críticos, es una de las más importantes que se han hecho. Tracy murió ese mismo año, acompañado hasta el final por su amada.
GENIO Y FIGURA
AMOR FAMILIAR.- "No tuve hijos, pero conozco el amor maternal. Accedí a él en el amor a mis hermanos menores", cuenta en su autobiografía. Sus hermanas Marian y Peg eran mucho menores que ella. "De mis padres aprendí una gran lección: la de la independencia, la dignidad y el recto proceder", escribió. Su hermano mayor, Tom, se suicidó siendo un niño. "Nunca más se habló de Tom en casa", contó.
MATRIMONIO.-En su deseo de devorarse la vida, encontró también un lugar para el matrimonio. Si bien su unión duró cuatro años, con su esposo siguieron vinculados. Luddy, como ella lo llamaba, fue Ludlow Ogden Smith hasta su boda con Kate. Ella lo obligó a llamarse S. Ogden Ludlow, porque no soportaba la idea de ser "la señora Smith", un nombre demasiado vulgar para una aristócrata culta e independiente como ella.
Hace años que de la fábrica de sueños estadounidense no surge una mujer que pueda compararse con Katharine Hepburn. "Katharine, la grande" murió, anoche, a los 96 años. Aguantó bastante más que una ración normal de la enciclopedia de padecimientos conocidos, desde problemas cardíacos hasta la enfermedad de Parkinson. "La muerte no me da miedo", aseguró hace años en su biografía.
La suerte de esta mujer alta e imponente, inteligente y segura de sí misma, estuvo ligada a una relación de más de 25 años con un bebedor inestable, aunque de aspecto imponente en la pantalla.
Con Spencer Tracy, su gran amor, Hepburn protagonizó nueve películas, en las que muchas veces le tocó interpretarse a sí misma: una mujer de voluntad fuerte, que no se inmutaba por la prepotencia de algunos representantes del mundo masculino. Ambos eran considerados la pareja de ensueño de Hollywood, desde que -en 1942- trabajaron en "La mujer del año".
"La Zarina"
El apodo de "Zarina", que algunas de sus colegas pronunciaban con un tono entre envidioso y sarcástico, se lo debe al inicio de su carrera. En 1928 consiguió en Baltimore su primer gran papel sobre un escenario en la obra "The Czarina" (La zarina). Al contrario de muchos astros del cine actual, Hepburn pertenecía a una generación de actores que una y otra vez buscaba la confirmación por parte del público sobre un escenario. Antes de hacer carrera en Hollywood, celebró varios éxitos en Broadway y muchos más después. En los 70 y 80 compartió su tiempo entre los estudios de cine en la costa oeste y los escenarios de la costa este.
En los anales de Hollywood figurará durante mucho tiempo con un récord: ganó cuatro Oscar a la mejor actriz y obtuvo doce nominaciones a la codiciada estatuilla; algo que no logró hasta ahora ninguna otra mujer. El primer premio de la Academia lo consiguió con su tercera película "Morning Glory" en 1933.
El segundo se lo dieron por "¿Sabes quién viene a cenar?", en el cual el afroamericano Sidney Poitier interpretaba al aspirante a yerno del matrimonio blanco y burgués interpretado por Hepburn y Tracy. Por su papel de Leonor de Aquitania en "El león en invierno" fue distinguida al año siguiente por tercera vez, y el cuarto Oscar lo ganó en 1981 por "En la laguna dorada".
En este último filme llevó a Henry Fonda, como a muchos otros astros masculinos antes, a dar lo mejor de sí mismo. Inolvidable será seguramente también la interpretación de Hepburn de joven misionera al lado de Humphrey Bogart en "La reina de Africa". (DPA)
Formaron una de las parejas más envidiadas y admiradas de Hollywood. Pero la relación entre Kate Hepburn y Spencer Tracy pasó numerosas tormentas.
Se conocieron en 1942, en una fiesta de Hollywood. El le llevaba nueve años. Se admiraban mutuamente, aún sin haberse tratado. A pesar de que era una mujer alta, usaba zapatos de taco para elevar su estatura. No llegaba al metro ochenta de Tracy, pero le dijo, sin vacilar: "Soy un poco alta para usted, señor Tracy". Sin inmutarse, él le respondió: "No importa, señorita Hepburn. Yo puedo tallarla a mi medida". Desde ese momento, Kate lo consideró un hombre irresistible.
Eran diferentes. Tracy venía de una familia tradicional de Milwaukee, Wisconsin, y empezó muy joven con su carrera de actor. Se había casado a los 23 años con la actriz Louise Treadwell. Tuvieron dos hijos, uno de los cuales nació sordo. Según decía la "prensa del corazón", la culpa lo mantuvo junto a su esposa y sus creencias católicas le impidieron divorciarse.
Katharine pertenecía a una familia liberal y sofisticada. Había estado casada sin amor con un hombre acaudalado, del que se divorció en 1934.Durante el rodaje de "La mujer del año", se hizo evidente que el enamoramiento entre Hepburn y Tracy existía tanto en la pantalla como en la vida real, aunque los encuentros eran clandestinos y muy discretos. Sin embargo, se veían todo el tiempo. Ella cocinaba para él; pintaban juntos; paseaban a la orilla del mar; remontaban barriletes...
El alcoholismo de Tracy fue el principal escollo que tuvieron que superar. Ella quería sacarlo de su enfermedad, y por ello lo rodeaba de amigos sobrios, aunque muchas veces tenía que correr al bar más cercano para rescatar a un atontado Spencer. Según contó una amiga de la pareja, Kate lo sacaba amorosamente, lo llevaba a su casa y lo ayudaba a reponerse. "Era su chofer, su secretaria y su enfermera", cuenta. Su última actuación juntos fue en "¿Sabes quién viene a cenar?". Estrenada en 1967, la película trataba el tema del racismo en EE.UU. y, en opinión de los críticos, es una de las más importantes que se han hecho. Tracy murió ese mismo año, acompañado hasta el final por su amada.
GENIO Y FIGURA
AMOR FAMILIAR.- "No tuve hijos, pero conozco el amor maternal. Accedí a él en el amor a mis hermanos menores", cuenta en su autobiografía. Sus hermanas Marian y Peg eran mucho menores que ella. "De mis padres aprendí una gran lección: la de la independencia, la dignidad y el recto proceder", escribió. Su hermano mayor, Tom, se suicidó siendo un niño. "Nunca más se habló de Tom en casa", contó.
MATRIMONIO.-En su deseo de devorarse la vida, encontró también un lugar para el matrimonio. Si bien su unión duró cuatro años, con su esposo siguieron vinculados. Luddy, como ella lo llamaba, fue Ludlow Ogden Smith hasta su boda con Kate. Ella lo obligó a llamarse S. Ogden Ludlow, porque no soportaba la idea de ser "la señora Smith", un nombre demasiado vulgar para una aristócrata culta e independiente como ella.
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