21 Junio 2011 Seguir en 
Mientras los ricos estadounidenses se vuelven más ricos y los pobres quedan más rezagados, los niveles de felicidad y satisfacción caen, pero sólo entre las personas con ingresos más modestos y menores, reveló un estudio publicado en la revista "Psychological Science". "La disparidad de ingresos ha crecido mucho en Estados Unidos, especialmente desde la década de 1980. Con eso, hemos visto una caída marcada en la satisfacción de vida y felicidad", dijo a Reuters Shigehiro Oishi, psicólogo de la Universidad de Virginia. "El salario de un director ejecutivo ha aumentado enormemente, mientras que el de los trabajadores promedio no ha crecido tanto", dijo Oishi. Los investigadores evaluaron el vínculo entre la disparidad de los ingresos y la infelicidad, analizando datos de más de 48.000 personas que respondieron a la Encuesta Social General entre 1972 y 2008. El grupo comparó su sensación de cuán honestos eran otros estadounidenses con sus ingresos y una medición científica de igualdad nacional de ingresos. Los investigadores hallaron que mientras más grande es la brecha entre los ingresos, es menos probable que las personas vean a sus compatriotas como justos u honestos. Esto lleva a una sensación degradada de bienestar general.








