El error no debe convertirse en una condena
La acción de los empleados está generalmente expuesta a la equivocación. El fastidio sólo causa más desmotivación entre el personal. Lo importante en el mundo de las organizaciones es el entrenamiento y las enseñanzas que pueden dejar los errores. La necesidad de generar oportunidades con el fin de mejorar el desempeño del equipo de trabajo.
21 Junio 2011 Seguir en 
Con el ritmo que los resultados imprimen a este tiempo, las organizaciones exigen un alto rendimiento individual y grupal a sus colaboradores; más énfasis en la eficiencia y la productividad o mejorar los tiempos en la realización de las tareas. Y nadie se sorprende de que esto sea así, ya que la real ventaja de las empresas es la manera cómo sus integrantes coordinan acciones entre sí para alcanzar los resultados, afirma a LA GACETA Pablo Guitart, especialista en gestión de Capital Humano. El clima laboral, las conductas eficaces, el compromiso y la energía que cada persona elige desplegar en lo que hace, esto es, la cultura, son elementos que deben ser construidos, acota. Todo lo demás puede ser comprado.
Una de las más grandes ventajas que tienen los equipos de alto rendimiento en todos los campos (en el ámbito laboral, deportivo, etc.) es la capacidad de aprender rápida y eficazmente. "Aprender no es conocer. El conocimiento es un proceso de predominio intelectual; el aprender, por el contrario, se vincula directamente con el hacer", dice Guitart que expuso sobre la "Misión de los Recursos Humanos en las Organizaciones" en el II Encuentro Universidad-Empresas, organizado por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA).
El aprendizaje tiene mucho más que ver con la acción que con la palabra. "La palabra explica, el ejemplo arrasa".
El aprendizaje tiene mucho que ver con la práctica. El entrenamiento mejora el hacer. Por eso, mucho más que capacitación, lo que precisan hoy las organizaciones para mejorar su desempeño, es entrenamiento", indica Guitart.
Pero si el aprendizaje tiene que ver con el hacer, por mejor planificación y previsión que tomemos al trabajar, el error y la equivocación, son elementos muy presentes y que nos generan mucho fastidio, frustración y en muchas ocasiones desmotivación. "En las empresas, el error muchas veces no es tolerado; es enérgicamente corregido y su autor en ocasiones, puede pasarlo muy mal, plantea el experto.
"Cuándo los zapatos aprietan, buena señal; algo cambia ahí, algo que nos muestra?.", dice Julio Cortázar en una de sus historias.
Según Guitart, cuando nos equivocamos, cometemos un error, individualmente o cómo equipo, tenemos la enorme oportunidad de reflexionar sobre lo ocurrido para conocer con precisión que nos pasó. Así, se puede capitalizar el error y generar un aprendizaje tremendamente genuino. Dejar pasar la situación y no reflexionar sobre ella, sería sin dudas un desperdicio y a largo plazo, una ventaja que no aprovechamos. El error, es de alguna manera, desde esta perspectiva, un "regalo" que nos hace la realidad, apunta Guitart.
Relaciones consolidadas
Para generar estos espacios en las organizaciones, es muy importante que los equipos de trabajo establezcan relaciones basadas en la confianza. "Cuando existe eso, nos sentimos más seguros, más protegidos en el trabajo; todo es más simple", puntualiza.
Guitart reconoce que esto puede parecerse a una suerte de apología del error. "Es esta mirada, una perspectiva que nos cuesta poner en marcha por la enorme inercia de nuestras conductas habituales; pero para generar distintos resultados, tenemos que empezar por practicar comportamientos distintos", sostiene. Caso contrario, nunca vamos a comenzar a construir lo que tanto predicamos y conocemos que debemos hacer, pero no lo aprendemos.
Muchas veces en el mundo del trabajo se actúa desde el terreno de las emociones. Así, las relaciones entre jefes y empleados suelen ser complicadas. Cuando alguien no pudo terminar una tarea, la salida más fácil emocionalmente es que el jefe reprenda. El colaborador, a su vez, o se calla o discute.
Sin dudas, es más difícil reflexionar sobre lo ocurrido y generar acuerdos efectivos que permitan que la situación no se repita y la relación sea de aprendizaje y crecimiento para ambos. Imaginemos por un momento que trabajamos en una organización y formamos parte de un equipo en el que nos escuchamos, aprendemos, nos equivocamos y seguimos aprendiendo, nos tenemos mucha confianza, podemos ser total y hasta a veces "cruelmente" sinceros, nos coordinamos correctamente, nos alentamos?..toda esa energía es lo que hoy tanto buscan producir las organizaciones. No es fácil lograrlo, pero cómo todo aprendizaje, se debe poner en marcha con el hacer, plantea Guitart.
Es sin dudas el aprendizaje una forma muy saludable de vivir en todos los ámbitos en los que interactuamos diariamente. Esta actitud nos hace practicar también la humildad y la sinceridad de reconocer que no sabemos, que es el punto de partida para el aprendizaje, finaliza.
Una de las más grandes ventajas que tienen los equipos de alto rendimiento en todos los campos (en el ámbito laboral, deportivo, etc.) es la capacidad de aprender rápida y eficazmente. "Aprender no es conocer. El conocimiento es un proceso de predominio intelectual; el aprender, por el contrario, se vincula directamente con el hacer", dice Guitart que expuso sobre la "Misión de los Recursos Humanos en las Organizaciones" en el II Encuentro Universidad-Empresas, organizado por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA).
El aprendizaje tiene mucho más que ver con la acción que con la palabra. "La palabra explica, el ejemplo arrasa".
El aprendizaje tiene mucho que ver con la práctica. El entrenamiento mejora el hacer. Por eso, mucho más que capacitación, lo que precisan hoy las organizaciones para mejorar su desempeño, es entrenamiento", indica Guitart.
Pero si el aprendizaje tiene que ver con el hacer, por mejor planificación y previsión que tomemos al trabajar, el error y la equivocación, son elementos muy presentes y que nos generan mucho fastidio, frustración y en muchas ocasiones desmotivación. "En las empresas, el error muchas veces no es tolerado; es enérgicamente corregido y su autor en ocasiones, puede pasarlo muy mal, plantea el experto.
"Cuándo los zapatos aprietan, buena señal; algo cambia ahí, algo que nos muestra?.", dice Julio Cortázar en una de sus historias.
Según Guitart, cuando nos equivocamos, cometemos un error, individualmente o cómo equipo, tenemos la enorme oportunidad de reflexionar sobre lo ocurrido para conocer con precisión que nos pasó. Así, se puede capitalizar el error y generar un aprendizaje tremendamente genuino. Dejar pasar la situación y no reflexionar sobre ella, sería sin dudas un desperdicio y a largo plazo, una ventaja que no aprovechamos. El error, es de alguna manera, desde esta perspectiva, un "regalo" que nos hace la realidad, apunta Guitart.
Relaciones consolidadas
Para generar estos espacios en las organizaciones, es muy importante que los equipos de trabajo establezcan relaciones basadas en la confianza. "Cuando existe eso, nos sentimos más seguros, más protegidos en el trabajo; todo es más simple", puntualiza.
Guitart reconoce que esto puede parecerse a una suerte de apología del error. "Es esta mirada, una perspectiva que nos cuesta poner en marcha por la enorme inercia de nuestras conductas habituales; pero para generar distintos resultados, tenemos que empezar por practicar comportamientos distintos", sostiene. Caso contrario, nunca vamos a comenzar a construir lo que tanto predicamos y conocemos que debemos hacer, pero no lo aprendemos.
Muchas veces en el mundo del trabajo se actúa desde el terreno de las emociones. Así, las relaciones entre jefes y empleados suelen ser complicadas. Cuando alguien no pudo terminar una tarea, la salida más fácil emocionalmente es que el jefe reprenda. El colaborador, a su vez, o se calla o discute.
Sin dudas, es más difícil reflexionar sobre lo ocurrido y generar acuerdos efectivos que permitan que la situación no se repita y la relación sea de aprendizaje y crecimiento para ambos. Imaginemos por un momento que trabajamos en una organización y formamos parte de un equipo en el que nos escuchamos, aprendemos, nos equivocamos y seguimos aprendiendo, nos tenemos mucha confianza, podemos ser total y hasta a veces "cruelmente" sinceros, nos coordinamos correctamente, nos alentamos?..toda esa energía es lo que hoy tanto buscan producir las organizaciones. No es fácil lograrlo, pero cómo todo aprendizaje, se debe poner en marcha con el hacer, plantea Guitart.
Es sin dudas el aprendizaje una forma muy saludable de vivir en todos los ámbitos en los que interactuamos diariamente. Esta actitud nos hace practicar también la humildad y la sinceridad de reconocer que no sabemos, que es el punto de partida para el aprendizaje, finaliza.








