14 Junio 2011 Seguir en 
Esta mañana se realizó la segunda jornada del juicio por el que se intenta esclarecer el asesinato, ocurrido en marzo de 1997, de Rita Isabel Juárez, que tenía siete años. Los vocales de la sala III de la Cámara Penal, Dante Julio José Ibáñez, Ana Lía Castillo de Ayusa y Carlos Caramuti escucharon las declaraciones de los dos principales acusados.
Luis Gerardo Juárez, padre de la víctima, sostuvo ante el tribunal que es inocente y dio a conocer su propia versión de los hechos. "Me están culpando por algo que no hice. A ella la respeté de igual modo que a mis otras hijas. La Policía me hizo mucho daño, cuando pedí que me ayudaran, no lo hicieron, pero sí me llevaron al lugar del hecho, me bajaron los pantalones y me acusaron de que yo era. Me sacaron esposado de velorio de Rita y me dijeron que debía hacerme cargo", expresó.
Por su parte, Miguel Rubén Cata, allegado a la familia, se abstuvo de declarar aunque le expresó al tribunal que es inocente. Sí lo hizo la madre de la víctima, Nilda Selva Arellana, quien relató los últimos momentos en que la vio. "Salió con sus hermanos hacia el almacén y cuando regresaban, ella retornó para comprarle un yogurt a una de sus hermanitas que estaba llorando. Desde ese momento, no la vimos más con vida. No me explico qué pasó", relató, conmocionada.
De acuerdo a la causa, al menos tres hombres raptaron a la niña, la violaron, la quemaron con cigarrillos y la desnucaron a golpes. Su cuerpo fue hallado el 30 de marzo de 1997, en un baldío de Villa Mariano Moreno. LA GACETA ©
Luis Gerardo Juárez, padre de la víctima, sostuvo ante el tribunal que es inocente y dio a conocer su propia versión de los hechos. "Me están culpando por algo que no hice. A ella la respeté de igual modo que a mis otras hijas. La Policía me hizo mucho daño, cuando pedí que me ayudaran, no lo hicieron, pero sí me llevaron al lugar del hecho, me bajaron los pantalones y me acusaron de que yo era. Me sacaron esposado de velorio de Rita y me dijeron que debía hacerme cargo", expresó.
Por su parte, Miguel Rubén Cata, allegado a la familia, se abstuvo de declarar aunque le expresó al tribunal que es inocente. Sí lo hizo la madre de la víctima, Nilda Selva Arellana, quien relató los últimos momentos en que la vio. "Salió con sus hermanos hacia el almacén y cuando regresaban, ella retornó para comprarle un yogurt a una de sus hermanitas que estaba llorando. Desde ese momento, no la vimos más con vida. No me explico qué pasó", relató, conmocionada.
De acuerdo a la causa, al menos tres hombres raptaron a la niña, la violaron, la quemaron con cigarrillos y la desnucaron a golpes. Su cuerpo fue hallado el 30 de marzo de 1997, en un baldío de Villa Mariano Moreno. LA GACETA ©
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