"Hubo certeza en cuanto al homicidio; no en los agravantes"

Entrevista con el juez Emilio Páez de la Torre.

20 Mayo 2011
El enojo de Darío Pérez, condenado a 18 años de cárcel por el homicidio del juez Héctor Agustín Aráoz; y la sonrisa de Ema Gómez, sentenciada a 13 años de prisión por su participación primaria en el asesinato, ya quedaron atrás. Ahora, los vocales de la sala I de la Cámara Penal tienen hasta el 2 de junio para dar a conocer, con detalles, qué evidencias valoraron para llegar a ese veredicto.

Ayer, tras del fallo, el juez Emilio Páez de la Torre, que integró ese tribunal junto a sus pares. Pedro Roldán Vázquez y Carlos Norry, dialogó con LA GACETA. Por cuestiones legales no pudo adelantar los pormenores de la sentencia, pero explicó por qué se consideró el crimen de Aráoz como homicidio simple. "Respecto al ensañamiento, es decir, a la intención de producirle un sufrimiento innecesario a la víctima; y a la alevosía, o sea, haberse valido de un estado de indefensión de esta, pudo haber indicios, pero no seguridad. Y, cuando hay duda, la ley nos obliga a estar con lo más favorable al imputado", expresó.

- Fue un proceso muy largo...

- Sí, ha sido una causa fatigante, y las pruebas están en que el debate oral duró casi tres meses y medio. Además, la mitad del tiempo se desarrolló en doble jornada. Y fue complicada, porque se trataba de 40 cuerpos; 8.000 folios; 80 testigos examinados; 235 pruebas ofrecidas; y, además, una pluralidad de partes.

- ¿Fue el caso más complejo en el que le tocó intervenir?

- No. Pero esto es infrecuente. En 20 años pude haber tenido 10 o 12 causas muy complicadas, lo que da un promedio muy bajo. Por lo general, las causas son más claras.

- ¿A qué conclusiones se llegó?

- Hay que partir de que la ley les exige certeza a los jueces para condenar. Y, dentro de esta, hay que hacer una distinción. La certeza absoluta es inalcanzable; no existe. Existe lo que se llama certeza jurídica. Dentro de lo razonable, de las normas, del sentido común y de la sana crítica, hay un grado de certeza. En este caso, he leído que existe una fuerte disconformidad de la familia del juez Aráoz, pues no se aplicó la máxima pena por los agravantes de alevosía y ensañamiento. Lo que pasa es que el tribunal llegó a una certeza en cuanto al homicidio, pero no en cuanto a los agravantes. Tal vez hay una probabilidad; es decir, indicios de que pudo haber ocurrido así. Pero no la seguridad necesaria para aplicar ese extremo legal. Es perfectamente comprensible la molestia y el fastidio de los hijos de la víctima. ¿Cómo no va a ser comprensible? Pero también hay que entender que, para aplicar una pena tan severa, tiene que estar muy convencido el tribunal, y no había elementos suficientes.

- Una familia que clama justicia; reacciones como la sonrisa de Ema Gómez tras una pena grave. ¿Cómo afectan estas circunstancias en un juez?

- Nosotros tratamos de que eso no influya. Ni las manifestaciones que se van produciendo durante el juicio -o anteriores-, y menos aún las posteriores. Todas las reacciones son entendibles. Pero ninguna ha influido. Si la señorita Gómez se ríe porque está satisfecha con el fallo, está en su derecho. El tribunal dictó esa pena porque le parecía adecuada, según lo que se pudo tener por probado. Lógicamente, hay un margen de error. El Poder Ejecutivo trabaja sobre el presente; el Legislativo, para el futuro. Los jueces trabajamos sobre el pasado. Y tenemos que reconstruir ese pasado en base a los elementos que se presentan. Es imposible descartar el error. Tratamos de que sea el menor posible. Y si nuestras decisiones molestan, está dentro de lo natural.

- Hubo varias versiones sobre el porqué del crimen. ¿El tribunal pudo dilucidar cuál fue el móvil?

- El juez tiene la facultad de selección y valoración de la prueba. Lo primero implica elegir, dentro de las muchas pruebas que se presentan, aquellas que parecen convincentes y serias. Y, luego, valorarlas. Contrapesar unas y otras. Y, sobre esa base, decidir. El tribunal ha hecho reconstrucción, no en el sentido técnico judicial como teatralización del hecho, sino una recomposición de cómo pudieron haber transcurrido. A eso no lo puedo anticipar; se va a expresar por escrito en la sentencia. Pero hay una idea sobre cómo fue la secuencia.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios