Está exaltado. La pulposa carpeta con papeles alusivos al partido entre "santos" y "decanos" delata que estuvo pensando en el encuentro tiempo antes. Nada mejor para el entrevistador que un entrevistado ansioso por contar sus experiencias. Sobre todo si el hombre que estará detrás del grabador en la próxima media hora es uno de los futbolistas tucumanos con más presencias en el clásico. Víctor Hugo Morales, como buen lateral, se cansó de proyectarse por el sector lateral de las anécdotas. La "comidilla" del partido más importante de la provincia está justamente en su boca. El ex defensor hizo una corrección histórica. "Yo, en realidad, tengo 14 clásicos jugados y no 13 como se publicó. El 16 de abril de 1996 yo entré por Trejo y ese cambio no está registrado", apunta.
"Antes en los clásicos había un 90% de jugadores tucumanos y ahora hay muy pocos. Me acuerdo de que en mi época casi todos éramos tucumanos: Ricardo Salomón, Salvador Mónaco, Carlos Suárez, Pacheco, el "Mono" Campo, etcétera. Salvo algún santiagueño como Walter Jimémez o el "Bomba" Cáceres", detalla.
Sin embargo, no menosprecia al jugador de afuera. "Ellos también lo viven con intensidad. Quizás los técnicos de ahora están acostumbrados a traer futbolistas de experiencia y que estén hechos para la categoría: sean o no sean tucumanos. Tienen que tener una base de jugadores de la "B" Nacional. Igual para mí es diferente. Por lo menos en mi opinión es distinta la sensación de un jugador y otro", compara Morales. "En el entrenamiento nos matábamos por estar en ese partido. Dejábamos todo. Nadie quería quedarse afuera del plantel", agregó.
Curiosamente, y pese a todo ese empeño y emoción con los que vivía ese momento, Víctor Hugo no pudo ganar ningún clásico. ¿Cómo lo vive? "Es duro. El clásico que más recuerdo es el del 28 de junio de 1992. Ese día quedamos afuera del Nacional por diferencia de gol con San Martín. Empatamos como local en nuestra cancha 1 a 1 y 0 a 0 en La Ciudadela. El "Bomba" Cáceres falló un penal en el segundo tiempo. Fue durísimo. No podía dormir esa noche. No salí a la calle toda la semana", cuenta entristecido.
Sin embargo, un grato recuerdo y pese a que no fue victoria es su debut en el derby provincial. "Fue el 19 de agosto de 1989 y salí figura según LA GACETA (tiene un siete en las calificaciones). Tenía que marcarlo a Jorge López y a Raúl Wensel. La cancha de San Martín explotaba. Sentí nervios pero con la ayuda de mis compañeros salí adelante", confesó.
A la hora de recordar a los árbitros, el ahora empleado público de la Secretaría de Asuntos Agrarios, menciona a dos en particular. "Castrilli se robaba el espectáculo. Había que cuidarse para no terminar expulsado. Todos lo observaban. Elizondo sabía llevar mejor los partidos", recuerda.
"Antes en los clásicos había un 90% de jugadores tucumanos y ahora hay muy pocos. Me acuerdo de que en mi época casi todos éramos tucumanos: Ricardo Salomón, Salvador Mónaco, Carlos Suárez, Pacheco, el "Mono" Campo, etcétera. Salvo algún santiagueño como Walter Jimémez o el "Bomba" Cáceres", detalla.
Sin embargo, no menosprecia al jugador de afuera. "Ellos también lo viven con intensidad. Quizás los técnicos de ahora están acostumbrados a traer futbolistas de experiencia y que estén hechos para la categoría: sean o no sean tucumanos. Tienen que tener una base de jugadores de la "B" Nacional. Igual para mí es diferente. Por lo menos en mi opinión es distinta la sensación de un jugador y otro", compara Morales. "En el entrenamiento nos matábamos por estar en ese partido. Dejábamos todo. Nadie quería quedarse afuera del plantel", agregó.
Curiosamente, y pese a todo ese empeño y emoción con los que vivía ese momento, Víctor Hugo no pudo ganar ningún clásico. ¿Cómo lo vive? "Es duro. El clásico que más recuerdo es el del 28 de junio de 1992. Ese día quedamos afuera del Nacional por diferencia de gol con San Martín. Empatamos como local en nuestra cancha 1 a 1 y 0 a 0 en La Ciudadela. El "Bomba" Cáceres falló un penal en el segundo tiempo. Fue durísimo. No podía dormir esa noche. No salí a la calle toda la semana", cuenta entristecido.
Sin embargo, un grato recuerdo y pese a que no fue victoria es su debut en el derby provincial. "Fue el 19 de agosto de 1989 y salí figura según LA GACETA (tiene un siete en las calificaciones). Tenía que marcarlo a Jorge López y a Raúl Wensel. La cancha de San Martín explotaba. Sentí nervios pero con la ayuda de mis compañeros salí adelante", confesó.
A la hora de recordar a los árbitros, el ahora empleado público de la Secretaría de Asuntos Agrarios, menciona a dos en particular. "Castrilli se robaba el espectáculo. Había que cuidarse para no terminar expulsado. Todos lo observaban. Elizondo sabía llevar mejor los partidos", recuerda.










