Ricardo Solbes: "Es un partido bisagra, para bien o para mal"

"Ricky", como lo llamaban en las tribunas, aún no se puede olvidar de los clásicos que disputó

SELLO. Solbes, aguanta la marca de Hector Cativa, el día que convirtió.  LA GACETA / ARCHIVO
SELLO. Solbes, aguanta la marca de Hector Cativa, el día que convirtió. LA GACETA / ARCHIVO
Por Leo Noli 06 Mayo 2011
Sale el tema San Martín y enseguida sus ojos cambian de color. Brillan en la oscuridad de su presente alejado de los botines, las canchas y las horas de concentración en el "santo", su segundo amor después de la familia. Salvo por esas canas que delatan un pasado bien vivido, Ricardo Solbes se anima a ponerse los cortos y a jugar si se lo pide San Martín. "No creo que aguante un tiempo, pero me animo", se sincera este viejo lobo de mar, guerrero incansable en los clásicos contra Atlético. "Es un partido aparte", asegura el ex carrilero y punta, concentrado como si él fuera a estar el domingo en el Monumental y no los soldados de Monzón.

"Pasó mi tiempo, mi época, aunque uno nunca olvida haber estado ahí", afirma, y desnuda un secreto de medianoche. "Soñé que estábamos yendo a la cancha de Atlético a jugar y yo estaba ahí", ríe el hombre de los 14 enfrentamientos contra el primo no amado en la "B" Nacional, y aclara. "Tengo un respeto muy grande por Atlético y por su gente. Estoy identificado a fuego con San Martín, pero no tengo nada contra ellos. Siempre traté de ser muy respetuoso", dice "Ricky".

Para lamento de los fanáticos albicelestes, el 16 de febrero del 97, Solbes fue uno de los 11 atrevidos de Bolívar y Pellegrini que se floreó con un 4 a 1 rutilante en 25 de Mayo y Chile. "Ganábamos 1 a 0 con un penal de Vaquel; yo hice el tercero, justo frente a la hincha de San Martín... Ese partido fue muy emocionante para nosotros, porque hacía mucho que no se ganaba y menos de visitante", rememora quien ostenta cuatro conquistas contra los "decanos". "Los hice en dos encuentros que salieron 2 a 0 a favor nuestro, y en un 1 a 1 por la Liga".

Cada festejo encierra un mundo de felicidad personal, sin embargo hay uno superior al resto. "Sí, fue en La Ciudadela. Guirland se mandó una jugada por derecha, abrió para Ortega y él me la dio a mi. Le pegué tres dedos al palo de Perassi", describe la antesala del zapatazo Solbes y se agranda ante las risas de un amigo que lo carga. "Ese día fui la figura del 2 a 0", hecha leña al fuego y calla las carcajadas del compadre.

El que no pone no gana

Se sabe, a nadie le interesa lucirse ni brillar en un clásico; sí triunfar y llevar a casa el trofeo de campeón. "Jugué muchos y muy lindos. No se lo compara con nada. Mirá que estuve en un Argentina-Brasil (juveniles), Colón-Unión, Independiente-Racing pero nada se compara con un San Martín-Atlético. El hecho de haberte criado en el club te hace vivirlo de otra manera. Fue y será para todos el partido del año. No se puede perder el domingo", deja de lado sus memorias y regresa a la actualidad.

"Perder duele y mucho; todo el mundo te lo hace saber después y repercute dentro del plantel. Es una bisagra este encuentro, para bien o para mal", afirma sin dudarlo Ricardo, y lamenta no poder estar el domingo en la zona de guerra.

"Lo voy a seguir por TV. Ahora le toca disfrutar la fiesta a la gente de Atlético, como a nosotros nos tocó en la primera parte. Ojalá todo salga bien", expresa desde sus adentros "Ricky", nada molesto por no haber guardado una de las 14 camisetas que usó ante el "decano". "Las regalé a todas. Total, los recuerdos están en mi cabeza y nunca se borrarán", concluyó.

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