30 Abril 2011 Seguir en 
Silvestre Rodríguez se estremeció cuando sintió la filosa punta de un cuchillo en la espalda. "Te c... matando si no me das la guita", le susurró el delincuente al oído. Pero el comerciante, de 53 años, pensó en sus hijos y un calor le invadió el cuerpo. Armándose sólo con su coraje, se enfrentó al ladrón armado y, tras darle puñetazos, logró reducirlo y entregarlo a la Policía.
El heroico episodio ocurrió el jueves a la mañana, en Avenida Kirchner (ex avenida Roca) al 1.530. "Lo hice por instinto, para sobrevivir y porque tengo una familia que mantener", le contó a LA GACETA.
La jornada había comenzado como cualquier otra. Rodríguez desayunó tranquilo y se acomodó detrás del mostrador del negocio, que instaló hace seis meses en su domicilio. Allí saca fotocopias y vende prendas, artículos de librería y otros objetos.
A las 8.30, un desconocido entró al local. Era un muchacho de contextura media, bastante más corpulento que Rodríguez. "Me dijo que quería comprar un pantalón para su hija. Al darme vuelta, me apuntó con un cuchillo de cocina de esos que se utilizan para picar la cebolla y me pidió que le entregara la plata", explicó.
En ese momento, el coraje se apoderó de él. Sin mediar palabra, el comerciante -padre de cuatro hijos- giró sobre sí mismo y le asestó una piña al delincuente en el rostro. "Él retrocedió y me raspó con el filo del cuchillo en la ceja izquierda. Entramos en lucha. Yo sujetaba su mano, para que no me cortara", dijo Rodríguez. Los recuerdos son tan nítidos que los recrea con el movimiento de sus brazos.
Hermanos unidos
Según contó, luego de forcejear un rato "que pareció durar una eternidad", los dos cayeron al piso. "Siempre me defendí. Él pensó que me quedaría tranquilo pero se equivocó", explicó. Afortunadamente, SergioAdolfo Rodríguez, hermano del vendedor asaltado, se encontraba en el fondo de la casa. Cuando escuchó el alboroto, fue corriendo hasta el local para intervenir. "Por suerte me ayudó Sergio. Entre los dos logramos reducirlo. El ladrón nos decía que por favor lo dejáramos escapar, que tenía cuatro hijos que mantener, que no tenía dinero para comer... Entendí su situación pero decidí ser precavido y entregarlo a la Policía", afirmó.
Personal de la seccional 3ª, al mando de los comisarios Carlos Medina y Heberto Cortez, arrestó al sospechoso. Según el parte, se trata de Juan Molina, de 25 años. El cuchillo estaba roto. Parece que la valentía de Rodríguez fue más firme.
El heroico episodio ocurrió el jueves a la mañana, en Avenida Kirchner (ex avenida Roca) al 1.530. "Lo hice por instinto, para sobrevivir y porque tengo una familia que mantener", le contó a LA GACETA.
La jornada había comenzado como cualquier otra. Rodríguez desayunó tranquilo y se acomodó detrás del mostrador del negocio, que instaló hace seis meses en su domicilio. Allí saca fotocopias y vende prendas, artículos de librería y otros objetos.
A las 8.30, un desconocido entró al local. Era un muchacho de contextura media, bastante más corpulento que Rodríguez. "Me dijo que quería comprar un pantalón para su hija. Al darme vuelta, me apuntó con un cuchillo de cocina de esos que se utilizan para picar la cebolla y me pidió que le entregara la plata", explicó.
En ese momento, el coraje se apoderó de él. Sin mediar palabra, el comerciante -padre de cuatro hijos- giró sobre sí mismo y le asestó una piña al delincuente en el rostro. "Él retrocedió y me raspó con el filo del cuchillo en la ceja izquierda. Entramos en lucha. Yo sujetaba su mano, para que no me cortara", dijo Rodríguez. Los recuerdos son tan nítidos que los recrea con el movimiento de sus brazos.
Hermanos unidos
Según contó, luego de forcejear un rato "que pareció durar una eternidad", los dos cayeron al piso. "Siempre me defendí. Él pensó que me quedaría tranquilo pero se equivocó", explicó. Afortunadamente, SergioAdolfo Rodríguez, hermano del vendedor asaltado, se encontraba en el fondo de la casa. Cuando escuchó el alboroto, fue corriendo hasta el local para intervenir. "Por suerte me ayudó Sergio. Entre los dos logramos reducirlo. El ladrón nos decía que por favor lo dejáramos escapar, que tenía cuatro hijos que mantener, que no tenía dinero para comer... Entendí su situación pero decidí ser precavido y entregarlo a la Policía", afirmó.
Personal de la seccional 3ª, al mando de los comisarios Carlos Medina y Heberto Cortez, arrestó al sospechoso. Según el parte, se trata de Juan Molina, de 25 años. El cuchillo estaba roto. Parece que la valentía de Rodríguez fue más firme.
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