El Bafici creció en números, pero lo más importante es la calidad

Fue positivo el balance del festival de cine independiente. Un cambio de época

ARRIBA. El festival de cine independiente batió récords de convocatoria. El presidente del Bafici, Sergio Wolf, destacó que eso es por la mejora en la calidad. TELAM
ARRIBA. El festival de cine independiente batió récords de convocatoria. El presidente del Bafici, Sergio Wolf, destacó que eso es por la mejora en la calidad. TELAM
19 Abril 2011
BUENOS AIRES.- (Diego Jemio, especial para LA GACETA). Durante el Bafici, la oficina de prensa publicó un diario con las noticias más importantes generadas durante del festival, entrevistas a realizadores y recomendaciones de películas. Se llamó "Sin aliento" y resume a la perfección lo que significa seguir día a día una de las grandes maratones cinéfilas de América Latina.

Durante 11 jornadas, el festival que acaba de terminar proyectó más de 400 películas en 1.000 funciones, que fueron vistas por casi 300.000 personas. Los números, siempre, muestran algo y ocultan otras cosas. Desde el Gobierno de la Ciudad, anunciaron exultantes un aumento del 10 % en el número de espectadores respecto del año pasado. Pero quizás lo más importante sea lo que dijo Sergio Wolf. "Lo cuantitativo viene de la mano de lo cualitativo", analizó el director artístico del Bafici y del bello documental "Yo no sé qué me han hecho tus ojos".

Al amante del cine que asiste a los ciclos de películas de autor, a los espectadores ocasionales o a los miles de estudiantes -sólo en Buenos Aires hay más aspirantes a director que en toda Europa- les importan poco y nada los números. Durante el encuentro llenaron las salas en funciones maratónicas, asistieron con interés a las charlas y seminarios, además de las actividades gratuitas y al aire libre. Y en esa variedad de espectadores y de realizaciones está lo más interesante del festival.

En expansión

En los 80, en Buenos Aires, sólo se podía estudiar cine en la Enerc -la escuela del Incaa- y en la Universidad de Avellaneda; hoy se cuentan en decenas las instituciones que ofrecen formación terciaria y universitaria. En una entrevista con LA GACETA, Benjamín Felice, el realizador tucumano que fue seleccionado para hacer el Talent Campus del Bafici, dijo estar seguro de que en los próximos años la presencia de la provincia en el festival será mayor. La carrera de cine en Tucumán tiene cinco años, el perfil de estudiantes es cada vez homogéneo y lentamente van apareciendo las producciones. Sería interesante que la predicción de Felice sea acertada y que crezca el Tucumán Cine, el Festival de Mar del Plata, el Bafici, y los otros que dan vueltas por el país.

En Buenos Aires, una vez al año, al menos, está la oportunidad de ver películas que tienen escasa o nula llegada a las salas argentinas. En el caso del Bafici, seleccionar alguna de las buenas películas que se vieron no es fácil, a razón de un promedio de cuatro funciones de prensa por día. Claro que debe estar el documental francés "Qu'ils reposent en révolte (des figures de guerre)", ganador de la competencia internacional. Pero también otras buenas películas, como la uruguaya "La vida útil", la argentina "Amateur" -aunque no haya ganado ningún premio- y la española "Mercado de futuros", de Mercedes Álvarez, sobre la insaciable fiebre de los mercados inmobiliarios.

Los invitados también aportaron con talleres y charlas como el talentoso Patricio Guzmán, autor de esa joyita documental llamada "Nostalgia de la luz", que combina nociones de astronomía con historias de desaparecidos durante el pinochetismo. También hubo espacio para el humor, con Santiago Segura ("Torrente 4"), que hizo un rally de visitas que incluyó a Aníbal Fernández y a Diego Capusotto.

Las entradas, como todos los años, fue una de las quejas recurrentes. Si bien los puntos de venta fueron más numerosos que en años anteriores, se agotaban muy pronto y, por momentos, las funciones resultaban insuficientes. "Bueno, si tenés todo agotado para la que quiero ver, dame una entrada para cualquier película", decían algunos espectadores, desilusionados, en las boleterías.

A 13 años del primer Bafici, el interés sigue estando tan vivo como el primer día. Siguen las compras de entradas a ciegas sin saber qué película se verá; todavía se ve a cinéfilos entusiasmados recomendando algún descubrimiento. Y todos, durante 11 días, redescubren el placer de ver cine en el cine.

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