El otro nombre de los inocentes abatidos por una guerra absurda

Por Pedro Natividad - Director del "Hoylaredo.net".

PAVOR EN MONTERREY. El crimen organizado asesinó a una docena de personas el viernes en el norte de México. REUTER
PAVOR EN MONTERREY. El crimen organizado asesinó a una docena de personas el viernes en el norte de México. REUTER
17 Abril 2011
"Daño colateral", es el nombre que el Presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, ha impuesto a cada uno de los mexicanos inocentes que han caído víctimas de las balas de la guerra contra el narcotráfico.

Sin miramientos, el mandatario dice al pueblo, que lo llevó al poder, que en su guerra seguirán muriendo muchos inocentes. Y el deber del pueblo es comprender que ese es el pago que debe asumir para tener un país tranquilo. Pero quienes lo viven en carne propia, dicen todo lo contrario.

Con un Ejército donde el grado promedio de estudios de los militares es de secundaria, y con una policía corrupta, Calderón insiste en que su ofensiva, lanzada cuando asumió en 2006, es la única opción para acabar con el narcotráfico. Sin embargo, sólo logró enfurecer más a los grupos de narcos, que ahora han tomado el poder en la mayoría del territorio azteca.

Los que más están sufriendo con los caprichos de Calderón son los niños. En la primera mitad de 2010 hubo 610 muertos y 3.700 han quedado huérfanos, por esta guerra absurda.

Pero de acuerdo con cifras de la Secretaría de la Defensa, en lo últimos dos años, 110 niños fueron abatidos por el fuego cruzado al suscitarse enfrentamientos, 73 en ataque dirigidos a sus familias, y 427 han sido reclutados por el crimen organizado.

El país del terror
El problema no es la guerra contra el narcotráfico, sino que el Estado Federal y su Ejército no tienen una estrategia definida que combata la logística del transporte de droga. Mucho menos para abatir la enorme corrupción que impera dentro de los distintos niveles de gobierno, principalmente en sus policías. Y, peor aún, la falta de una Reforma Judicial que brinde más poder a jueces y fiscales.

México se ha convertido en el país del terror, de la psicosis que afecta de lleno a la niñez. De un México tranquilo pasó a un México donde narcos y militares entran a las escuelas y tiran balazos sin importarles los inocentes.

Las redes sociales se han convertido en un gran enemigo, pues de ahí se derivan los rumores de enfrentamientos en escuelas, provocando casi a diario las estampidas de padres de familia que van y sacan a sus hijos. El terror ha provocado la suspensión de clases en varias ciudades.

Pero ahí no acaba la situación. Los padres enfrentan el peligro de que sus hijos sean reclutados por el narcotráfico como sicarios, "halcones" (menores utilizados en las calle para vigilar el movimiento de militares), "grameros" (menores dedicados a la venta de droga al menudeo) y "Coyotes" o "Pateros" (menores usados para el trafico de humanos a EEUU).

En México, el temor de sus habitantes se va acrecentando. La gente evita salir de noche. Los negocios, poco a poco, van muriendo. Lo que antes eran pueblos alegres, ahora son pueblos fantasmas. La guerra contra el narcotráfico de Felipe Calderón Hinojosa, ha sumado más de 30.000 muertes. Entre ellos, inocentes. Esos que ahora son etiquetados como "daño colateral".

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