Cuánto se invierte para llegar al poder

Marcelo Aguaysol
Por Marcelo Aguaysol 14 Abril 2011
Los peronistas somos como los gatos. Cuando nos oyen gritar creen que nos estamos peleando, pero en realidad nos estamos reproduciendo. Pasaron muchos años desde que Juan Domingo Perón patentó esta frase. Y sin embargo, las mañas quedan. En Tucumán, por la fuerza, unos dirigentes tratan de ser más peronistas que otros. Sin embargo, poco queda de aquella mística justicialista. Los partidos han mutado en acoples, debido a la conveniencia electoral del momento. Poca organicidad, muchas individualidades, aunque una sola persona recoge la leña del árbol partidario caído: José Alperovich.

Hoy casi nadie vive para la política; en lo posible trata de vivir de ella. Y bien. Las 20 verdades justicialistas se van aggiornando. Para un peronista no hay nada mejor que?un cargo. De eso se trata los enfrentamientos entre dirigente de un mismo signo o proyecto político, de no perder la cuota de poder que le garantiza ser distinto de los demás.

Un dirigente territorial, un intendente, un legislador o un concejal sabe que para llegar o sostenerse en el cargo debe invertir no menos de $ 120.000 y, de ser posible, plantarse con $ 150.000 para no tener grandes contratiempos el 28 de agosto, el domingo del comicio. Sólo durante esa jornada, el gasto calculado puede ascender a $ 50.000, tomando en cuenta la logística que implica el traslado de electores, la comida de los fiscales de mesa y la procesión de dirigentes que van a controlar que todo marche sobre ruedas. Ni hablar de los bolsones; esa dádiva no aparece en libros del debe y del haber de los postulantes. Quien llega tiene la posibilidad de recuperar la inversión electoral en poco más de seis meses.

El piso para alcanzar la meta puede ser de 10.000 sufragios o un poco menos. Al dirigente histórico cada vez le resulta más difícil moverse frente a la renovación del electorado. Los jóvenes (de entre 18 y 35 años) constituyen cerca del 40% del padrón electoral de la provincia. Y este dato es uno de los puntales de la encuesta que la Casa de Gobierno le pidió al analista Hugo Haime. En el sondeo cualitativo, al gobernador le arrojó que el 80% de los consultados acepta la gestión desarrollada hasta ahora. "No conocemos los rivales; no podemos decir que eso también sea intención de votos", comentó un allegado al mandatario. La encuesta cuantitativa, la que dirá cómo están posicionados los candidatos, será revelada luego de Semana Santa.

Por ahora, los afiches sólo muestran renovación de caras, más no de cuadros políticos. "Todos quieren llegar al poder de la mano de José", confiesa un interlocutor del gobernador que también reviste en una nomina oficial.

En las esferas alperovichistas no se percibe la adrenalina propia de los tiempos preelectorales. Alperovich ya le dio instrucciones a sus ministros para que hablen de los próximos cuatro años. El discurso ante la Legislatura, de principios de marzo, marcó las pautas del devenir tucumano.

La Nación manda menos plata para obras públicas, pero son suficientes para hacer campaña. Los $ 50 millones mensuales que hasta el año pasado llegaban para construir viviendas, bajaron a $ 35 millones. La soja es la fuente de recursos para financiar el corte de cintas. En ese terreno, la cosecha sigue favoreciendo a Alperovich, cuyos rivales sólo piensan en la campaña de 2015.

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