Un eslabón más de la cadena de acontecimientos que arrancó en 2003

Por Sergio Berensztein, Director de Poliarquía Consoltores.

14 Abril 2011
El Estado interviene, de forma constante, en las empresas. Lo hace a través de regulaciones, de subsidios, con el control en los precios y también de las importaciones y de las exportaciones. Y esa intervención creciente sigue generando cada vez más dificultades para la toma de decisiones de inversión en las empresas.

Interviene generando inflación, que ya es una creación natural de esta gestión. Esto último, la intervención en los directorios de las compañías, hay que mirarlo como un eslabón más en la cadena de hechos que arrancaron en 2003 y que se fueron profundizando.

Es cierto que la Anses tiene acciones porque expropió las AFJP y las empresas nunca se hubieran imaginado que ese porcentaje de acciones pasaría al Estado. Tal vez si antes sabían esto, no hubieran salido al mercado local de capitales. En algunos casos, la proporción de acciones no habilita para poner directores. La pregunta es, como dice Amado Boudou o Diego Bossio, ¿cómo contribuirá el Estado para que las empresas aumenten su valor o brinden más utilidades? o ¿limitarán la inversión para generar más utilidades?

Lo que no dice el Gobierno es que no tiene un objetivo claro, excepto generar más empleos para gente amiga. Si efectivamente el Gobierno tuviera razón y quiere incrementar el valor de las empresas, entonces, ¿por qué no baja la inflación y aplica políticas que tiendan a abrir el mercado voluntario de capitales para que las empresas se financien? Lo fundamental, en todo esto, es tener un plan económico razonable. La intervención suena a excusa para incrementar el control directo y la capacidad de amenaza hacia las empresas. Tal vez lo hace porque teme que las compañías financien la campaña de la oposición y quieren poner más chicos de La Cámpora en los directorios. Capaz que así también se pague a los que no puedan ingresar en las listas de candidatos. (Especial para LA GACETA)

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