Alperovich pide paz, pero los militantes se siguen peleando

Empujones y denuncias de agresiones físicas entre seguidores de Ramón Cano y de Mamaní. Los roces entre dirigentess del oficialismo se agudizan en la capital. "El que trabajó va a tener apoyo", advirtió el gobernador.

SIN TREGUA. Alperovich recorrió la zona de influencia política que comparten los ediles Ramón Cano y Mamaní. SECRETARIA DE PRENSA Y DIFUSION
SIN TREGUA. Alperovich recorrió la zona de influencia política que comparten los ediles Ramón Cano y Mamaní. SECRETARIA DE PRENSA Y DIFUSION
Por Redacción Política 13 Abril 2011
Apenas cinco minutos después de que el gobernador, José Alperovich, pidiese que no haya enfrentamientos entre sectores antagónicos del peronismo durante la campaña electoral, casi todo se desbordó en la esquina de Necochea y México, en pleno circuito 15 B.

La zona es disputada entre los concejales Ramón Cano (presidente del cuerpo) y Juan Carlos Mamaní, ambos presentes en el lugar junto con sus seguidores. La puja se centró en un hecho tan nimio como el aparecer con pancartas de sus referentes de fondo, detrás del político que esté dando declaraciones a la prensa en ese momento.

Los empujones para ganar el lugar de privilegio entre quienes portaban las banderas azules de Mamaní y los carteles de Cano (junto con un niño en la foto) comenzaron mientras Alperovich hablaba con los periodistas, y se fueron agravando cuando les llegó el turno de las entrevistas, sucesivamente, al legislador Regino Amado, al intendente Domingo Amaya y al propio Cano, quien llegó a pedir que le repitan las preguntas porque desde atrás se escuchaban los insultos y amenazas cruzadas, acompañados de gestos violentos a la vista de todos.

La situación no pasó a mayores por la intervención del presidente del Concejo Deliberante, pero evidencia el grado de tensión que se respira en las bases de grupos enfrentados en la búsqueda de votos. El edil reprochó las conductas y le reclamó a sus militantes y a los de Mamaní que cesen con las agresiones y trabajen en conjunto.

"Yo tenía levantada la bandera de Mamaní, pero vino Mario Sánchez, dirigente de Cano, y me pegó una trompada en el costado y me dijo que después me iba a golpear más. Siempre hay problemas con estas personas; son hombres contra mujeres", aseveró Liliana Páez.

El episodio ocurrió cuatro días después de que el diputado nacional Gerónimo Vargas Aignasse denunciara que militantes del legislador Armando Cortalezzi y del secretario privado del gobernador, Guillermo Gassenbauer, atacaron a tiros un inmueble donde trabaja su colaborador, Roberto Córdoba.

Esa fue la situación más grave que se vivió en esta campaña electoral en pañales, pero el clima de tensión se reitera entre distintos sectores internos del arco peronista, sean de la lista oficialista de Alperovich o de partidos acoplados. Todo ello obligó a la presidenta del Partido Justicialista, Beatriz Rojkés de Alperovich, a exigir responsabilidad a los referentes para que no se produzcan más incidentes. Sus palabras fueron pronunciadas en la noche del lunes, al asumir un segundo mandato al frente del PJ. Doce horas después, se produjeron los empellones en la capital.

"La agresión no ayuda"

Al momento de los roces, el mandatario ya se había retirado de la zona y se enteró de lo ocurrido en su despacho. Antes de partir, durante la conferencia de prensa tras supervisar obras de cordón cuneta, se había quejado de los choques dentro del arco peronista.

"Está muy mal todo esto. Se puede ver cómo se ganan los votos, pero las agresiones no ayudan en absolutamente nada. El que trabajó va a tener apoyo en las urnas, y el que no, no. Hay que estar a la par de la gente", afirmó.

Alperovich insistió en que el dirigente que dio la cara será recompensado en las urnas. "Me levanto temprano a trabajar, porque es la única forma de cambiar la provincia. Para evitar incidentes hay que hablar", propuso.

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