El difícil acceso a la educación universitaria

12 Abril 2011
Se suele decir con frecuencia que no hay una sola verdad, si no varias, o que las verdades a medias no constituyen una verdad. "Recuerda que siempre existen tres enfoques en cada historia: mi verdad, tu verdad y la Verdad", dice un pensamiento que se le atribuye al maestro hindú Mahatma Gandhi. La universidad estatal es libre y gratuita en la Argentina. Es una verdad que se repite hace años. Sin embargo, aunque en la teoría es así no todos tienen acceso a los estudios universitarios.

Ello sucede, por ejemplo, con miles de jóvenes del interior que concluyen el secundario y no pueden estudiar en la universidad por vivir alejados de los centros educativos, por falta de recursos económicos. Aquellos que viven en Aguilares, Concepción o Monteros tienen acceso -desde hace unos años- a una carrera universitaria. Pero no les resulta fácil llegar a ese objetivo porque en algunos casos deben completar la última parte de su carrera en San Miguel de Tucumán; porque tienen que pagar una cuota mensual, o porque viven cerca de esas ciudades pero no tienen recursos suficientes para afrontar gastos de transporte, refrigerio y libros.

En el departamento Alberdi, por ejemplo, concluyen el nivel medio alrededor de 1.000 jóvenes por año, pero menos de un 10% puede seguir estudios universitarios en la capital. El porcentaje es aún inferior en otras comunidades más lejanas como Taco Ralo, La Madrid o Graneros. La mayoría, por razones económicas, no tiene posibilidades de trasladarse a San Miguel de Tucumán.

En departamento Burruyacu, pese a la cercanía con la capital, sólo entre el 5% y el 10% de los egresados del secundario de Gobernador Garmendia, de Villa Benjamín Aráoz y la misma localidad de Burruyacu, prosigue estudios universitarios. Y de ese porcentaje, la mayoría abandona por cuestiones socioeconómicas. Una pedagoga de una escuela secundaria de Garmendia dijo que el 80 % de los docentes de ese establecimiento no reside en la zona ni en las inmediaciones; la mayoría vive en San Miguel de Tucumán o en lugares situados a más de 30 kilómetros de esa comuna. Otra asesora pedagógica de la Escuela de Comercio Lola Mora de Burruyacu, dijo que si la UNT instalara un profesorado de orientación múltiple sería muy útil para la región, porque podrían contar con educadores del nivel medio que residieran en la zona.

Las universidades argumentan, en general, razones presupuestarias y edilicias, así como el costo de los sueldos y el traslado de los profesores desde la capital provincial para satisfacer en parte esta gran demanda. En la Universidad Nacional de Tucumán trabajan sobre nuevos proyectos. En Simoca se planea dictar la licenciatura en Enfermería. La secretaria académica de esa casa de estudios señaló también que se proyecta el dictado de la tecnicatura en Instrumentación Quirúrgica y que la Facultad de Ciencias Exactas dio inicio a la tecnicatura en Industria Azucarera. Su colega de la delegación regional de la Universidad Tecnológica Nacional dijo que las carreras cortas se deben autofinanciar, tal el caso de las tecnicaturas. "Por eso, nos vemos obligados a respetar los cupos mínimos para poder funcionar. Con las cuotas que pagan los alumnos se cubren los gastos operativos. Nosotros tenemos local propio, lo que exige hacer gastos de mantenimiento; no es un local cedido por la Municipalidad de Concepción", indicó.

La capacitación a distancia podría ser una buena alternativa. Pensemos que Tucumán posee cuatro universidades. Sería interesante que se unieran y trabajaran entre ellas y con el Gobierno para ver de qué modo se puede cubrir la demanda de miles de jóvenes tucumanos que no llegan actualmente a los claustros académicos, para que no haya verdades a medias, por lo menos, en materia universitaria.

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