11 Abril 2011 Seguir en 
Desde los descriptivos sustantivos suciedad o despojo, hasta los expresivos porquería, bazofia y mugre, todos los sinónimos de la palabra basura aparecen esparcidos en la idiosincrasia del tucumano. Desde tiempos inmemoriales, una extravagante relación afectiva los une hasta el punto de que en cualquier parte de la ciudad puede hallarse un testimonio.
Solamente en San Miguel de Tucumán se recogen unas 13.000 toneladas de basura por mes, según dijo un directivo de la empresa recolectora 9 de Julio. Esto significan alrededor de 500 toneladas por día y que cada habitante de la capital "produce" 800 gramos de residuos en igual lapso.
La historia es antigua y se repite con una exactitud llamativa. Si el recolector no pasa por el domicilio durante los días hábiles, o llega el fin de semana, las bolsas acumuladas molestan en la casa, de modo que lo más práctico es arrojarlas en cualquier parte o se las entrega al primer carrero que pasa.
El director municipal de Higiene Urbana sostiene que es casi imposible erradicarlos debido a que la gente se encarga de volver a ensuciar una vez que los predios son limpiados.
El funcionario dijo que la Ley Nº 7883/07 prescribe que la Policía provincial está facultada para controlar el traslado y el depósito de residuos, así como también establece las sanciones para quienes contribuyen a alimentar los basurales a cielo abierto.
Aseveró que la Policía no actúa o sólo tiene en algunos casos una actitud disuasiva, es decir que pone en retirada a quienes tiran residuos. Sin embargo, un jefe policial señaló que la ley pero no está reglamentada. "Lo que sí hacemos es dar intervención a la Municipalidad y a la empresa 9 de Julio cuando descubrimos un basural. Custodiamos algún predio donde es frecuente que los carritos dejen su carga, y ayudamos al municipio en la colocación de carteles", afirmó.
Por ejemplo, una de la ciudades emblemáticas en el país por su afición a la limpieza es Mendoza. Según explicó una colega del diario "Los Andes", de esa provincia, en el Gran Mendoza -la capital y otras cinco ciudades- funcionan varias plantas de tratamiento de basura. Allí se hace una selección y se trabaja con celdas sanitarias. Parte de lo seleccionado se destina a la producción de abonos y se separan los vidrios, plásticos y metales. En Maipú y Luján de Cuyo, se aprovecha el 60% de los residuos. La capital del vino también padece el problema de los carritos, aunque los basurales sólo se forman en los baldíos, no en calles ni veredas y según la publicación, aún se mantiene la cultura del vecino que lava la vereda.
En Córdoba hay alrededor de 100 basurales históricos. Con la idea de erradicarlos o, por lo menos, no dejarlos crecer, se crearon dos cooperativas de cartoneros. Les cambiaron los carros por montacargas y ellos participan en el procesamiento y selección del material reciclable que tiene la empresa recolectora en el centro. De acuerdo con un informe de "La Voz del Interior", en la actualidad, se recuperan 133.000 kilos de cartón, vidrio, papel y plástico y en 51 barrios se hace una recolección diferenciada.
En Tucumán, la basura integra un lugar privilegiado en la categoría de problemas crónicos y, por ahora, no se avizoran soluciones concretas. Cuando no se sabe qué hacer, hay que mirar hacia otros horizontes para enterarse cómo encararon el asunto y si es viable pedir asesoramiento.
A menudo decimos que tirar la basura en cualquier parte es una cuestión cultural, que a esta altura forma parte del bien común. Superan el centenar los basurales de la capital del Jardín de la República. Hay vaciaderos que han alcanzado la mayoría de edad, pero tal parece que les falta una eternidad para jubilarse.
Solamente en San Miguel de Tucumán se recogen unas 13.000 toneladas de basura por mes, según dijo un directivo de la empresa recolectora 9 de Julio. Esto significan alrededor de 500 toneladas por día y que cada habitante de la capital "produce" 800 gramos de residuos en igual lapso.
La historia es antigua y se repite con una exactitud llamativa. Si el recolector no pasa por el domicilio durante los días hábiles, o llega el fin de semana, las bolsas acumuladas molestan en la casa, de modo que lo más práctico es arrojarlas en cualquier parte o se las entrega al primer carrero que pasa.
El director municipal de Higiene Urbana sostiene que es casi imposible erradicarlos debido a que la gente se encarga de volver a ensuciar una vez que los predios son limpiados.
El funcionario dijo que la Ley Nº 7883/07 prescribe que la Policía provincial está facultada para controlar el traslado y el depósito de residuos, así como también establece las sanciones para quienes contribuyen a alimentar los basurales a cielo abierto.
Aseveró que la Policía no actúa o sólo tiene en algunos casos una actitud disuasiva, es decir que pone en retirada a quienes tiran residuos. Sin embargo, un jefe policial señaló que la ley pero no está reglamentada. "Lo que sí hacemos es dar intervención a la Municipalidad y a la empresa 9 de Julio cuando descubrimos un basural. Custodiamos algún predio donde es frecuente que los carritos dejen su carga, y ayudamos al municipio en la colocación de carteles", afirmó.
Por ejemplo, una de la ciudades emblemáticas en el país por su afición a la limpieza es Mendoza. Según explicó una colega del diario "Los Andes", de esa provincia, en el Gran Mendoza -la capital y otras cinco ciudades- funcionan varias plantas de tratamiento de basura. Allí se hace una selección y se trabaja con celdas sanitarias. Parte de lo seleccionado se destina a la producción de abonos y se separan los vidrios, plásticos y metales. En Maipú y Luján de Cuyo, se aprovecha el 60% de los residuos. La capital del vino también padece el problema de los carritos, aunque los basurales sólo se forman en los baldíos, no en calles ni veredas y según la publicación, aún se mantiene la cultura del vecino que lava la vereda.
En Córdoba hay alrededor de 100 basurales históricos. Con la idea de erradicarlos o, por lo menos, no dejarlos crecer, se crearon dos cooperativas de cartoneros. Les cambiaron los carros por montacargas y ellos participan en el procesamiento y selección del material reciclable que tiene la empresa recolectora en el centro. De acuerdo con un informe de "La Voz del Interior", en la actualidad, se recuperan 133.000 kilos de cartón, vidrio, papel y plástico y en 51 barrios se hace una recolección diferenciada.
En Tucumán, la basura integra un lugar privilegiado en la categoría de problemas crónicos y, por ahora, no se avizoran soluciones concretas. Cuando no se sabe qué hacer, hay que mirar hacia otros horizontes para enterarse cómo encararon el asunto y si es viable pedir asesoramiento.
A menudo decimos que tirar la basura en cualquier parte es una cuestión cultural, que a esta altura forma parte del bien común. Superan el centenar los basurales de la capital del Jardín de la República. Hay vaciaderos que han alcanzado la mayoría de edad, pero tal parece que les falta una eternidad para jubilarse.







