Brasil marcará la estrategia azucarera

La zafra azucarera se aproxima a ritmo desenfrenado, y son muchos los aspectos que aún deben resolverse. Desde el mal estado de los caminos secundarios y terciarios de la provincia hasta la determinación técnica de los posibles volúmenes de producción de azúcar en Tucumán, pasando por los excedentes de caña que se destinarán a la exportación o al programa nacional de biocombustibles, y la suba salarial que deberá afrontar el sector, las variables en la etapa previa a la molienda son diversas e inquietantes. Un factor que siempre es revisado es el comportamiento que Brasil pudiera tener, dado el impacto que el principal productor azucarero del planeta tiene en el mercado mundial del azúcar. Y esta vez, más que en otras oportunidades, las decisiones que se están tomando en el gigante vecino podrían terminar de definir la estrategia productiva y comercial en la actividad azucarera de la Argentina.

En Brasil se vislumbra un estancamiento de la producción de etanol y una fuerte caída de las exportaciones de este combustible vegetal para la próxima cosecha. Brasil aporta el 20% de la producción mundial de azúcar, cerca de 30 millones de toneladas, de las cuales exporta unas 20 millones de toneladas, según datos de la Unión de la Industria de la Caña de Azúcar (Unica). Además, se elaboran 25.000 millones de litros de etanol combustible, del que se exporta algo más de 5.000 millones de litros, en su mayoría a Estados Unidos. Para esta temporada, se preanuncia una fuerte caída de las ventas externas de etanol, hasta los 1.450 millones de litros, por lo que la gran mayoría de la producción se destinará a atender el mercado interno. Pese a este ajuste, se estima que no habrá suficiente biocombustible para atender el creciente mercado interno brasileño, donde la mayoría de los automóviles cuenta con la tecnología denominada "flex", que permite el abastecimiento con cualquier proporción de nafta y del combustible vegetal. "El incremento de la oferta de etanol para el mercado interno es inferior al crecimiento que se espera de la demanda en función de la rápida velocidad de las ventas de automóviles flex", afirmó el director técnico de Unica, Antonio de Padua Rodrigues. Según este especialista, existe un "déficit estructural" en la oferta de caña de azúcar debido a la falta de nuevas inversiones, lo que está generando alzas en los precios del biocombustible en los últimos meses.

El problema real

El gobierno del país vecino está preocupado por la inflación en el sector de combustibles, con los precios del etanol en su mayor nivel en cinco años hasta hace pocos días. El cambio a las naftas tradicionales por parte de algunos conductores debido a los altos precios del etanol aumentó, a su vez, el costo de la gasolina. "Lo que está ocurriendo es que el precio internacional del azúcar está bastante elevado y las destilerías privilegian en este momento la producción de azúcar en perjuicio del etanol", explicó el ministro de Minas y Energía de Brasil, Edison Lobao. Para compensar el presunto déficit, la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, decidió ejercer una fuerte intervención en el sector que produce el etanol. Primero, ordenó a la Agencia Nacional de Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles que elabore regulaciones que traten al etanol como un combustible estratégico y ya no más como una materia prima agrícola. También dispuso la realización de estudios para determinar cómo reducir sustancialmente la mezcla de etanol en la nafta, que ronda entre el 20% y el 25%. La situación es tan delicada que la petrolera estatal Petrobras se vio forzada este año a importar combustibles para mantener abastecido al mercado local, y volvieron a sobrevolar fantasmas respecto de la posibilidad de que el Estado brasileño aplique un impuesto sobre las exportaciones de azúcar como forma de asegurar una mayor producción de etanol.

En principio, se especula con que una mayor dedicación de Brasil a abastecer su propio mercado de etanol redundará en una menor oferta de azúcar en el mercado mundial, lo que favorecerá los programas de exportación de países como la Argentina. En nuestro país se cree que habrá que exportar entre 400.000 y 500.000 toneladas de azúcar para evitar excedentes, si es que no se producen faltantes en el mercado interno que lleven al Gobierno nacional a prohibir la venta externa del producto, como ocurrió el año pasado. Pero los posibles precios elevados del azúcar en el mundo no sólo no deben llevar a que se descuide el mercado doméstico, sino tampoco el programa argentino de biocombustibles. Los azucareros de nuestro país aseguran que están trabajando con intensidad con todas las variables, para lograr la mejor ecuación económica en el sector. Los resultados se verán sobre la marcha.

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