Cartas de lectores

10 Abril 2011

DISCRIMINACIÓN

Soy madre de un joven discapacitado mental y por lo tanto, mi familia y yo vivimos en un mundo sensible, donde las pequeñas cosas tienen mucho valor. Es por eso que hoy quisiera compartir con los lectores el pensamiento de Tomás Castillo, que en su libro Déjame intentarlo conmueve cuando dice: "a todos nosotros sin excepción, nos irán alcanzando diferentes limitaciones y discapacidades a medida que envejezcamos. Es algo inherente a la vida y tarde o temprano nos sucederá". Es probable que discriminando pretendamos escapar de algo que indefectiblemente llegará. Alguien dijo: "El dolor propio es quizás la mejor advertencia para reparar en el dolor de los demás, para manifestarle nuestro afecto y nuestra cercanía". Pienso que no es necesario esperar al propio dolor para reconocer en el otro su condición humana antes que sus diferencias. En este pensamiento está mi convicción de que cada vida tiene un sentido y un propósito. Estoy convencida de que es posible cambiar, poniéndonos en el lugar del otro desde la comprensión, la alegría y la solidaridad. Y para que esto suceda debemos comenzar educando a nuestros niños, a nuestros jóvenes y aun a nuestros adultos "¿profesionales". Hay personas que se alejan de nuestro entorno porque no sólo tenemos un hijo diferente, sino que también somos una familia diferente. A ellos les digo que al hacerlo, pierden la calidez de un abrazo sincero, la paz de una mente sin maldad, la belleza de una mirada limpia y sobre todo, la grandeza de un corazón puro.

Graciela Duberti

gracemasbe@gmail.com


RESARCIMIENTO

El 21 de marzo, a las 20.30, sufrí las consecuencias del estado de abandono en que se encuentran las veredas de nuestra ciudad, ya que tropecé en una irregularidad de la esquina de Crisóstomo Alvarez y Ayacucho. Me fracturé uno de mis brazos. Quisiera saber quién me resarcirá de los gastos ocasionados y malestares de toda índole que tan injustamente se me provocaron.

Paulina Atochkin de Cohen

cpnalbertocohen@gmail.com


LOS TIEMPOS CAMBIAN

Suelo frecuentar los fines de semana la hermosa ciudad de San isidro de Lules por razones comerciales y familiares. Allí viví 30 años maravillosos, llenos de paz, armonía y belleza natural. Hoy me cuesta ver la otra cara de la moneda, en esa plaza que durante mucho tiempo albergó reuniones de amigos, grupos de baile, y mateadas de gente mayor, ahora se juntan los jóvenes a tomar, a drogarse; juegan carreras de bici o hacen malabares con motos. Mucho peor todavía es caminar por la ruta que une el centro con la popular Quebrada de Lules. Allí nos encontramos con pastizales, basura, rollos de caños, mangueras, desechos de aserraderos y lo peor de todo, gente robando aprovechándose de todo aquel que va a hacer gimnasia. Digo yo... tan rápido tiramos todo por la boda o es que el intendente de turno y las autoridades policiales no se ponen de acuerdo para que volvamos a ser lo que fuimos. Nos quitaron el albergue hoy manejado por un sindicato, así como el balneario de La Quebrada, hoy manejado por otro sindicato. Los bomberos de Lules hoy son dirigidos por otra persona ajena a estos. ¡Por favor volvamos a ser ese Lules tan solidario y pacífico que fuimos!

Francisco S. Soria

9 de Julio 2.900

San Isidro de Lules-Tucumán


dique la angostura

Como pescador y asiduo visitante de Tafí del Valle, quisiera que la Dirección del Agua o quien corresponda, nos explique claramente qué pasa con el dique La Angostura. Ya hace muchos días que las compuertas están abiertas y el nivel bajó muchísimo. En una nota publicada por LA GACETA en febrero, el legislador Regino Amado explicó que la apertura de las compuertas se debía a una prueba hídrica para verificar su buen funcionamiento y anunció obras para potabilizar el agua del dique para consumo de la población de El Mollar. Será verdad entonces, lo que un vecino del Mollar decía en la misma nota, "que es necesario volver a vaciarlo porque faltan hacer algunos trabajos".

Raúl E.Lobo

Francia 2150

Concepción-Tucumán


CARIÑOSAS BOFETADAS

Muy interesantes e ilustrativas las páginas dedicadas al tema de los basurales (Suplemento de Actualidad del 3/4). E impagable el artículo titulado: "Fuera de mí, basura", del psicólogo Osvaldo Aiziczon, el que termina recordándonos que somos hijos del rigor. Con sutil humor e ironía, sin decir "agua va", nos pega "cariñosas" bofetadas, sin duda, para espabilarnos. ¡Qué falta nos hace a los tucumanos! En efecto, con casi fraterna compasión nos dice, sin indirectas, cómo somos (depredadores, sucios, transgresores). Se comparta total o parcialmente su punto de vista, lo cierto es que si queremos cambiar la realidad, tenemos que comenzar por conocernos tal como somos y cambiar nosotros primero. Arduo trabajo. Lo que dice me hizo recordar que hace un tiempo, en la sección Apenas Ayer, se citaban algunos conceptos de los escritos de un extranjero que nos visitó, quien destacaba (en el siglo XIX) la dejadez de los tucumanos. Pareciera que en el siglo XXI seguimos igual. En la revista Nueva se publicó una entrevista al médico psiquiatra y psicoanalista José Eduardo Abadí, con motivo de la aparición de su libro: "Hecha la Ley, hecha la trampa", el que se centra en la adicción argentina por transgredir las propias reglas (12/12/04). Allí decía este profesional que si queremos cambiar, lo primero que tenemos que hacer es una autocrítica. Y ante la pregunta sobre cuál es el encanto de la transgresión, contestaba que hay varios (menciona cuatro) señalando en primer lugar la fantasía de cumplir con el deseo omnipotente infantil: "La ley es para el resto, no para mí". Y a continuación agregaba: "Creemos que los límites inhiben la libertad, cuando la realidad, son lo único que la garantiza, porque marcan mis derechos, pero también mis obligaciones, por lo tanto, resguardan al otro de mi conducta". Para terminar, menciona Aiziczon esta freudiana (por sus connotaciones) frase: "Nacemos entre heces y orinas". Quería señalar -como curiosidad- que el autor de dicha frase es nada más ni nada menos que San Agustín, que en el siglo IV escribió: (Inter feces et urinas nascemus).

José E. Santillán

Lizondo Borda 1.137

S.M. de Tucumán


ÁNGELES GUARDIANES

Los ángeles guardianes de los tucumanos trabajan arduamente todo el año, pero trabajaron muchísimo más el 6 de abril, aproximadamente a las 19.20, y evitaron lo que pudo ser una tragedia con ribetes de catástrofe. Un vetusto colectivo, convertido en camión, circulaba por la ruta a la altura de San Pablo, en dirección a esta capital, súper cargado con troncos mal amarrados. El vehículo, sin chapa patente y sin luces, y por supuesto, sin la cantidad de ruedas reglamentarias para una carga tan pesada, se balanceaba peligrosamente, mientras en la caja los troncos por su parte también se movían, hasta que reventó con gran estruendo su neumático trasero izquierdo. Su conductor logró frenar luego de un zig zag, quedando el camión peligrosamente inclinado hacia la ruta, mientras docenas de vehículos a gran velocidad pasaban a su lado. Por supuesto, la Policía Vial nunca lo detectó porque no existe. Para qué vamos a mencionar a la policía ecológica, que debió haber intervenido para indagar con qué extraño permiso y de qué lugar se talaron todos esos árboles. Quizás algún día en nuestra provincia se respeten las leyes y normativas, y vayan presos no sólo los criminales que atentan de esa manera contra la vida de las personas, sino también los funcionarios que con su negligencia lo permiten.

Ana Mercedes Raffo
REPAVIMENTACIÓN
Sería interesante que la Municipalidad se acordara de repavimentar la calle Las Piedras al 700 que se encuentra cada vez más deteriorada. 
Esteban López
lopez45@gmail.com
Las cartas para esta sección deben tener un máximo de 200 palabras, en caso contrario serán sintetizadas. Deberán ser entregadas en Mendoza 654 o en cualquiera de nuestras corresponsalías haciendo constar nombre y domicilio del remitente. El portador deberá concurrir con su documento de identidad. También podrán ser enviadas por e-mail a: cartasaldirector@lagaceta.com.ar,  consignando domicilio real y Nº de teléfono y de documento de identidad. LA GACETA se reserva el derecho de publicación.

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