La remodelación de los paseos públicos

09 Abril 2011
En la segunda mitad del siglo XX, con mayor asiduidad la gente comenzó a abandonar el campo para volcarse a las ciudades, en busca de mejores horizontes de trabajo, de estudios, de servicios. De ese modo, las urbes se fueron poblando de edificios y ante el avance del hormigón y del cemento, se fueron convirtiendo en pequeños oasis para los ciudadanos. Las plazas, los parques, las plazoletas fueron históricamente lugares de encuentro y de esparcimiento. En los últimos tiempos, los cambios de hábitos en lo cotidiano transformaron a varios de estos espacios públicos en saludables gimnasios a cielo abierto, en la aspiración de obtener de una mejor calidad de vida. Por esa razón, siempre es positivo cuando se embellecen estos paseos.

El jueves, se inauguraron las obras de remodelación de la plaza Urquiza que se habían iniciado en agosto pasado. Hubo sólo palabras de elogios de los vecinos. Entre los trabajos efectuados, se destaca la recuperación del lago y de la fuente y la instalación de un sistema de riego por aspersión que funcionará por las noches, con turnos programados. Se renovó el sector de los juegos infantiles y se lo dotó de un piso antigolpe, se remozaron los monumentos de Justo José de Urquiza y de Jorge Luis Borges, se incorporó un sistema wi-fi y se delimitó un área destinada a los estudiantes.

La prueba de fuego será ahora para los usuario y la autoridad. Las plazas suelen ser los blancos preferidos de los vándalos que suelen destrozar los focos, los bancos, las estatuas, los papeleros, las flores. Otro de los problemas comunes son las deposiciones de perros, cuyos dueños o los paseadores no se ocupan de levantar como reza la ordenanza. Un funcionario municipal adelanto que se intentará concientizar a los estudiantes y a los vecinos del cuidado de la plaza y anticipó que se efectuarán visitas a los colegios para hablar con los alumnos, porque son los principales usuarios del paseo. La plaza Urquiza, ubicada en Barrio Norte, ha recibido una atención preferencial de la Municipalidad en los recientes años, y en esta ocasión, se han invertido $3 millones en su acicalamiento. Sería positivo que una iniciativa similar se emprendieran con otros espacios públicos.

En 2009, la Subsecretaría de Servicios Públicos difundió un relevamiento sobre los espacios verdes de la ciudad, sobre el cual se había diseñado un plan para su recuperación. Se contabilizaron siete parques, 73 plazas, 89 plazoletas y 14 lugares con vegetación. Muchos de ellos se hallaban en mal estado y algunos se habían convertido en baldíos. Sin embargo, a juzgar por la realidad, no hubo grandes avances en la renovación que se quería impulsar. Por ejemplo, la histórica plaza Belgrano sigue postergada. Ante las crónicas quejas de los vecinos por el abandono, la inseguridad y el vandalismo, a mediados del año pasado, las autoridades dijeron que habían preparado un plan de recuperación del paseo para recrear sus espacios y presentarlo casi como nuevo en el bicentenario de la Batalla de Tucumán, en 2012. A pocas cuadras de allí, la plaza San Martín aguarda pacientemente algo más que un maquillaje. Se plantan flores en los canteros sólo ante la proximidad del 17 de agosto, aniversario de muerte del Libertador; las fuentes que fueron recuperadas justamente en la recordación el año pasado, prácticamente no funcionan. Se ha transformado en una plaza dormitorio. En la mañana del lunes pasado, mientras el Siprosa preparaba una jornada sobre buena alimentación y la actividad física en la zona de los mástiles, en uno de los vértices, dormían en el piso cinco personas, rodeadas de envases de vino. Ello refleja además la ausencia de vigilancia durante el día y la noche.

Sería auspicioso que todos los paseos tuvieran la posibilidad de ser mejorados por aquella democrática cuestión de la igualdad de oportunidades.

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