Los autoconvocados de la salud tuvieron ayer una prueba a escala de la movilización que organizan para el viernes, a las 20, rumbo a la plaza Independencia. Ayer, los trabajadores del sector del hospital de Niños marcharon hasta el Padilla para unir fuerzas en la protesta por aumento en los haberes. A su vez, volvieron a la carga contra el Gobierno y los gremios que aceptaron la oferta salarial estatal, a la que tildan de insuficiente.
"El Niños y el Padilla son sus pesadillas", corearon los dos grupos cuando se encontraron en la puerta de acceso a este último hospital, por calle Alberdi. No hacía falta que individualicen al destinatario del cántico: la figura del gobernador, José Alperovich, sobrevoló tácitamente la escena.
Como acto simbólico, los manifestantes identificados con el Sindicato de Trabajadores Autoconvocados de la Salud (Sitas) entrelazaron luego sus manos y se ubicaron a lo largo de toda la calle con una bandera argentina de 15 metros, en un abrazo que se proyectó, según los discursos, a todos los centros asistenciales de la provincia.
Además, se reiteraron las denuncias sobre presiones y trámites internos impulsados desde el Gobierno contra diversos profesionales. En particular, se mencionó el caso de un expediente abierto contra Julio Pereyra (cirujano del Padilla), con quien se solidarizaron expresamente y advirtieron que si es sancionado, la protesta se profundizará fuertemente.
En esta suerte de entrenamiento de la marcha de la próxima semana se habló, y mucho, sobre el incremento de la Asignación por Grado (similar al sueldo básico) que obtuvieron los policías: de $ 900 a $ 1.950 por mes para el cargo testigo (agente). Los dirigentes de la salud se consideraron los inspiradores de la protesta policial, fortalecidos porque también en este sector se habló de la importancia de ser autoconvocados y de resolver todas las cuestiones en forma horizontal y mediante asambleas públicas.
Brasas ardientes
"Algunos pensaban que del movimiento autoconvocado sólo habían quedado cenizas, pero metieron la mano y se quemaron con las brasas. Nos mandaron policías y patoteros, nos quisieron comprar, pero ahora se dieron cuenta de que no nos infundieron miedo y que no nos vendemos. Decimos basta frente a la corrupción, la coima, el desgobierno y las amenazas. Hasta aquí llegamos", sostuvo Jorge Ramaccioti.
El delegado del Padilla aseveró que no se puede habilitar la nueva terapia intensiva del nosocomio porque el flamante techo tiene ocho agujeros. "No vamos a permitir que se inaugure nada que implique un riesgo para los pacientes. Para nosotros, un hospital no es una foto ni una pared recién pintada, sino nuestra vida", resaltó.
Su par del hospital de Niños, Julián Nassif, fustigó a los gremios que firmaron el pacto salarial con la Provincia (se trata de la Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina, de la Asociación de Médicos Empleados, del Sindicato Único de Médicos Argentinos y de la Unión Personal Civil de la Nación). "Nos acusan de caprichosos, y es cierto que lo somos, pero en la defensa del bienestar de absolutamente todos, no de unos cuantos. Nos dicen que estamos mal asesorados, pero a nosotros nos asesoran las bases, porque los verdaderos trabajadores nos marcarán el paso, ritmo y duración de esta lucha; a otros los asesoran desde la propia Casa de Gobierno", aseguró el médico.
"Sólo con la unidad se podrá derrotar a los poderosos, como lo demostraron los policías que le torcieron el brazo al gobernador. A él, la salud ni le va ni le viene", agregó el referente de los autoconvocados de Leales, Sergio Amaya.
"El Niños y el Padilla son sus pesadillas", corearon los dos grupos cuando se encontraron en la puerta de acceso a este último hospital, por calle Alberdi. No hacía falta que individualicen al destinatario del cántico: la figura del gobernador, José Alperovich, sobrevoló tácitamente la escena.
Como acto simbólico, los manifestantes identificados con el Sindicato de Trabajadores Autoconvocados de la Salud (Sitas) entrelazaron luego sus manos y se ubicaron a lo largo de toda la calle con una bandera argentina de 15 metros, en un abrazo que se proyectó, según los discursos, a todos los centros asistenciales de la provincia.
Además, se reiteraron las denuncias sobre presiones y trámites internos impulsados desde el Gobierno contra diversos profesionales. En particular, se mencionó el caso de un expediente abierto contra Julio Pereyra (cirujano del Padilla), con quien se solidarizaron expresamente y advirtieron que si es sancionado, la protesta se profundizará fuertemente.
En esta suerte de entrenamiento de la marcha de la próxima semana se habló, y mucho, sobre el incremento de la Asignación por Grado (similar al sueldo básico) que obtuvieron los policías: de $ 900 a $ 1.950 por mes para el cargo testigo (agente). Los dirigentes de la salud se consideraron los inspiradores de la protesta policial, fortalecidos porque también en este sector se habló de la importancia de ser autoconvocados y de resolver todas las cuestiones en forma horizontal y mediante asambleas públicas.
Brasas ardientes
"Algunos pensaban que del movimiento autoconvocado sólo habían quedado cenizas, pero metieron la mano y se quemaron con las brasas. Nos mandaron policías y patoteros, nos quisieron comprar, pero ahora se dieron cuenta de que no nos infundieron miedo y que no nos vendemos. Decimos basta frente a la corrupción, la coima, el desgobierno y las amenazas. Hasta aquí llegamos", sostuvo Jorge Ramaccioti.
El delegado del Padilla aseveró que no se puede habilitar la nueva terapia intensiva del nosocomio porque el flamante techo tiene ocho agujeros. "No vamos a permitir que se inaugure nada que implique un riesgo para los pacientes. Para nosotros, un hospital no es una foto ni una pared recién pintada, sino nuestra vida", resaltó.
Su par del hospital de Niños, Julián Nassif, fustigó a los gremios que firmaron el pacto salarial con la Provincia (se trata de la Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina, de la Asociación de Médicos Empleados, del Sindicato Único de Médicos Argentinos y de la Unión Personal Civil de la Nación). "Nos acusan de caprichosos, y es cierto que lo somos, pero en la defensa del bienestar de absolutamente todos, no de unos cuantos. Nos dicen que estamos mal asesorados, pero a nosotros nos asesoran las bases, porque los verdaderos trabajadores nos marcarán el paso, ritmo y duración de esta lucha; a otros los asesoran desde la propia Casa de Gobierno", aseguró el médico.
"Sólo con la unidad se podrá derrotar a los poderosos, como lo demostraron los policías que le torcieron el brazo al gobernador. A él, la salud ni le va ni le viene", agregó el referente de los autoconvocados de Leales, Sergio Amaya.







