08 Abril 2011 Seguir en 
Por su ubicación geográfica, hay escuelas tucumanas que desde hace muchos años mantienen un régimen especial. El ciclo lectivo va de septiembre a mayo debido a que las bajas temperaturas invernales -llegan a -10 grados en algunos lugares- impiden con frecuencia llegar a los establecimientos o permanecer en ellos. Son 15 las escuelas que se encuentran comprendidas en este rango.
La resolución del Ministerio de Educación de la Provincia de cambiarle la modalidad a la escuela Nº 38 "Próceres argentinos", de El Mollar -pasará al régimen común-, ha dividido las aguas en el valle. A partir de este año, 254 alumnos cursarán durante el período marzo-diciembre. La titular de la cartera dijo que no se trata de una medida improvisada sino que surgió del consenso con la comunidad. "Hoy, las escuelas de Tafí del Valle y de El Mollar cambian del período especial al común; pero podemos decir que es un cambio que surge por demanda. Hasta llegar a este punto se han hecho muchas consultas y ha tenido una participación muy activa el Servicio Social Educativo. Hay edificios escolares nuevos, para afrontar las cuestiones climáticas", sostuvo.
Para justificar la decisión, la directora de la escuela dijo que el cambio surgió por propuesta de los mismos alumnos y argumentó que en enero y febrero, el ausentismo llega al 50 %, lo que ocasiona una "ruptura pedagógica". En su opinión, durante los 100 años que tiene el establecimiento, los chicos cursaron la escuela entre septiembre y mayo, "no por razones climáticas, sino porque en abril sus papás, como golondrinas, se los llevaban a la zafra o a otras cosechas; y entonces no quedaban alumnos en las escuelas".
Sin embargo, al enterarse de la resolución 765, un grupo de miembros de la comunidad de El Mollar cortaron la ruta 307 para protestar por la decisión. El cacique de la comunidad indígena de Tafí del Valle afirmó que ni ellos ni las escuelas están preparados para soportar el invierno porque carecen de calefacción, las rutas se congelan y estima que se incrementará el ausentismo de alumnos y docentes. Sin embargo, su colega de la comunidad indígena de Amaicha, donde los alumnos asisten a la escuela de marzo a diciembre, dijo que en el período especial se produce un desfasaje: los chicos que terminan la secundaria en mayo se quedan hasta marzo del año siguiente sin hacer nada, hasta que comienzan la facultad o el terciario. Por su lado, el cacique de El Mollar está conforme con la resolución 765; celebró que les hayan concedido el cambio al período común y contó que fue consensuado con la comunidad. Señaló que durante el verano los estudiantes faltan mucho porque es la época que los padres más trabajan y algunos tienen que quedarse a cuidar a los hermanos menores. Añadió que se harán los trámites para que también la primaria pase al régimen común. Una madre vallista dijo que las escuelas no cuentan con una infraestructura adecuada para enfrentar el crudo invierno y sostuvo que las autoridades deberían experimentar por sí mismas lo que significa levantarse a las 7 de la mañana para ir a clases en junio.
Los puntos de vista son, por cierto, diferentes y atendibles en su planteo. Creemos que debe estudiarse exhaustivamente la conveniencia de que las escuelas de alta montaña pasen del régimen especial al común, ya que cada zona tiene su particularidad. Es importante que surja siempre del seno de la comunidad el deseo de cambiar que será la única beneficiada o afectada. El Estado debería, entre otras cosas, garantizar el transporte para alumnos y docentes en caso de que fuese necesario y que los establecimientos educativos tengan calefacción y estén convenientemente equipados para soportar las gélidas temperaturas del invierno.
La resolución del Ministerio de Educación de la Provincia de cambiarle la modalidad a la escuela Nº 38 "Próceres argentinos", de El Mollar -pasará al régimen común-, ha dividido las aguas en el valle. A partir de este año, 254 alumnos cursarán durante el período marzo-diciembre. La titular de la cartera dijo que no se trata de una medida improvisada sino que surgió del consenso con la comunidad. "Hoy, las escuelas de Tafí del Valle y de El Mollar cambian del período especial al común; pero podemos decir que es un cambio que surge por demanda. Hasta llegar a este punto se han hecho muchas consultas y ha tenido una participación muy activa el Servicio Social Educativo. Hay edificios escolares nuevos, para afrontar las cuestiones climáticas", sostuvo.
Para justificar la decisión, la directora de la escuela dijo que el cambio surgió por propuesta de los mismos alumnos y argumentó que en enero y febrero, el ausentismo llega al 50 %, lo que ocasiona una "ruptura pedagógica". En su opinión, durante los 100 años que tiene el establecimiento, los chicos cursaron la escuela entre septiembre y mayo, "no por razones climáticas, sino porque en abril sus papás, como golondrinas, se los llevaban a la zafra o a otras cosechas; y entonces no quedaban alumnos en las escuelas".
Sin embargo, al enterarse de la resolución 765, un grupo de miembros de la comunidad de El Mollar cortaron la ruta 307 para protestar por la decisión. El cacique de la comunidad indígena de Tafí del Valle afirmó que ni ellos ni las escuelas están preparados para soportar el invierno porque carecen de calefacción, las rutas se congelan y estima que se incrementará el ausentismo de alumnos y docentes. Sin embargo, su colega de la comunidad indígena de Amaicha, donde los alumnos asisten a la escuela de marzo a diciembre, dijo que en el período especial se produce un desfasaje: los chicos que terminan la secundaria en mayo se quedan hasta marzo del año siguiente sin hacer nada, hasta que comienzan la facultad o el terciario. Por su lado, el cacique de El Mollar está conforme con la resolución 765; celebró que les hayan concedido el cambio al período común y contó que fue consensuado con la comunidad. Señaló que durante el verano los estudiantes faltan mucho porque es la época que los padres más trabajan y algunos tienen que quedarse a cuidar a los hermanos menores. Añadió que se harán los trámites para que también la primaria pase al régimen común. Una madre vallista dijo que las escuelas no cuentan con una infraestructura adecuada para enfrentar el crudo invierno y sostuvo que las autoridades deberían experimentar por sí mismas lo que significa levantarse a las 7 de la mañana para ir a clases en junio.
Los puntos de vista son, por cierto, diferentes y atendibles en su planteo. Creemos que debe estudiarse exhaustivamente la conveniencia de que las escuelas de alta montaña pasen del régimen especial al común, ya que cada zona tiene su particularidad. Es importante que surja siempre del seno de la comunidad el deseo de cambiar que será la única beneficiada o afectada. El Estado debería, entre otras cosas, garantizar el transporte para alumnos y docentes en caso de que fuese necesario y que los establecimientos educativos tengan calefacción y estén convenientemente equipados para soportar las gélidas temperaturas del invierno.







