UNA JOYA A PUNTO DE COLAPSAR. La iglesia de Villa de Medinas fue declarada Monumento Histórico Nacional. RODOLFO CASEN
05 Abril 2011 Seguir en 
Se dice que en Villa de Medinas el tiempo se detuvo. Es cierto: sus edificios antiguos y las calles empedradas remiten a principios del siglo XX. Sin embargo, sería más preciso afirmar que en esta localidad del sur de la provincia no sólo el tiempo dejó de transcurrir, sino que también los intentos por restaurarla están congelados; el pueblo y todas sus construcciones se desmoronan por falta de fondos para el mantenimiento.
La comuna rural de Villa de Medinas -en el departamento de Chicligasta- fue declarada Pueblo Histórico en 1999 por la ley 25.213 del Congreso Nacional (es el único Pueblo Histórico de Tucumán). Existía antes del siglo XVIII y a fines del XIX alcanzó su esplendor: el ferrocarril lo convirtió en un importante centro económico y social. La decadencia comenzó entre 1905 y 1910, cuando la inauguración de otro ramal ferroviario lo dejó de lado.
En 1988 (11 años antes de la sanción de la ley) se realizó el proyecto de rehabilitación integral de la villa. Los especialistas desarrollaron la teoría de que las rehabilitaciones del patrimonio deben ser integrales; es decir, no sólo de los elementos físicos (arquitectura y urbanismo), sino también de la sociedad: por medio de mejoras en la calidad de vida de los vecinos puede garantizarse la conservación de las obras. Se planificaron microproyectos de desarrollo económico-social y urbano-arquitectónicos. Aquella idea fue elaborada por Olga Paterlini, Marta Silva, Federico Lannes, Blanca Apud, Andrés Nicolini y Federico Lannes(h). Pero nada cambió.
En 2004 Paterlini hizo un nuevo intento por preservar la villa: elaboró un dossier junto con otros profesionales del Instituto de Historia de la Facultad de Arquitectura de la UNT para proponer trabajos de revalorización (ver "Propuestas de la UNT"). "Entre los temas que deben resolverse se encuentra el acceso a la villa, un tramo de sólo tres kilómetros que debe pavimentarse", ejemplifica la docente en el trabajo. En el área urbana, la villa presenta deficiencias que pueden subsanarse si se realizan intervenciones de rescate, según Paterlini. "Patrimonio no es sólo la casa vieja o el ladrillo de 1890; es lo que yo considero que me pertenece y lo defiendo. Hay que arreglar la plaza, las veredas, la piedra de huevillo, el mercado...", enumeró. ¿Por qué no se hacen las obras necesarias? Según Paterlini, es un misterio. "La gente que llega al pueblo no puede ni tomar un café. Hay casonas que deberían recuperarse, también el hospital, la iglesia (Monumento Histórico Nacional) y el ingenio. Para sobrevivir, la gente vendió hasta las rejas. Medinas es un pequeño reservorio que con pocos recursos y algunos criterios se puede poner en marcha. Entrar a Medinas es como pisar la máquina del tiempo", apuntó la docente de Historia de la Arquitectura en la UNT.
Carlos Zurita, jefe de Conservación de Vialidad Provincial, aseguró que se está haciendo el mantenimiento del camino de acceso a la villa, pero que la repavimentación será licitada más adelante.
Andrés Nicolini, encargado de la Conducción Tucumán del distrito noroeste de la Dirección Nacional de Arquitectura, admitió que ninguna propuesta se concretó. "Por ley, la Nación debería atender estas propuestas. Pero eso no quita que los fondos puedan ponerlos una fundación privada o una persona determinada", aclaró.
El proyecto de 1988 fracasó porque los fondos no se consiguieron. "Un legislador había propuesto gestionar los recursos. Pero quedó en la nada. Un estudio de arquitectos elaboró años después un anteproyecto para restaurar la capilla. Se hicieron el relevamiento, el diagnóstico y el presupuesto -que se acercó al obispado de Concepción-, pero tampoco se concretó. El último intento de tramitar un cambio fue con el fin de mantener a la iglesia Nuestra Señora de la Merced, en 2008. La gestión de fondos no es sencilla. El presupuesto estimativo de ese proyecto rondaba los $ 200.000", confesó Nicolini.
Los fondos a veces tienen que ser gestionados por los agentes locales o por el obispado, afirmó Nicolini. De todos modos, en el caso de Medinas el dinero debe provenir de la Nación. "Me parece que quienes deciden el destino de los fondos tienen otras prioridades. Si no le damos fondos quiere decir que no le damos importancia. El que dice ?esto tiene valor? a lo mejor después no invierte dinero -subrayó-. Se empezó a hablar de patrimonio histórico cuando se reconoció la conveniencia de preservar testimonios que nos hablen del pasado comunitario. El pueblo de Medinas estará mostrando el pasado de la comunidad tucumana".
La comuna rural de Villa de Medinas -en el departamento de Chicligasta- fue declarada Pueblo Histórico en 1999 por la ley 25.213 del Congreso Nacional (es el único Pueblo Histórico de Tucumán). Existía antes del siglo XVIII y a fines del XIX alcanzó su esplendor: el ferrocarril lo convirtió en un importante centro económico y social. La decadencia comenzó entre 1905 y 1910, cuando la inauguración de otro ramal ferroviario lo dejó de lado.
En 1988 (11 años antes de la sanción de la ley) se realizó el proyecto de rehabilitación integral de la villa. Los especialistas desarrollaron la teoría de que las rehabilitaciones del patrimonio deben ser integrales; es decir, no sólo de los elementos físicos (arquitectura y urbanismo), sino también de la sociedad: por medio de mejoras en la calidad de vida de los vecinos puede garantizarse la conservación de las obras. Se planificaron microproyectos de desarrollo económico-social y urbano-arquitectónicos. Aquella idea fue elaborada por Olga Paterlini, Marta Silva, Federico Lannes, Blanca Apud, Andrés Nicolini y Federico Lannes(h). Pero nada cambió.
En 2004 Paterlini hizo un nuevo intento por preservar la villa: elaboró un dossier junto con otros profesionales del Instituto de Historia de la Facultad de Arquitectura de la UNT para proponer trabajos de revalorización (ver "Propuestas de la UNT"). "Entre los temas que deben resolverse se encuentra el acceso a la villa, un tramo de sólo tres kilómetros que debe pavimentarse", ejemplifica la docente en el trabajo. En el área urbana, la villa presenta deficiencias que pueden subsanarse si se realizan intervenciones de rescate, según Paterlini. "Patrimonio no es sólo la casa vieja o el ladrillo de 1890; es lo que yo considero que me pertenece y lo defiendo. Hay que arreglar la plaza, las veredas, la piedra de huevillo, el mercado...", enumeró. ¿Por qué no se hacen las obras necesarias? Según Paterlini, es un misterio. "La gente que llega al pueblo no puede ni tomar un café. Hay casonas que deberían recuperarse, también el hospital, la iglesia (Monumento Histórico Nacional) y el ingenio. Para sobrevivir, la gente vendió hasta las rejas. Medinas es un pequeño reservorio que con pocos recursos y algunos criterios se puede poner en marcha. Entrar a Medinas es como pisar la máquina del tiempo", apuntó la docente de Historia de la Arquitectura en la UNT.
Carlos Zurita, jefe de Conservación de Vialidad Provincial, aseguró que se está haciendo el mantenimiento del camino de acceso a la villa, pero que la repavimentación será licitada más adelante.
Andrés Nicolini, encargado de la Conducción Tucumán del distrito noroeste de la Dirección Nacional de Arquitectura, admitió que ninguna propuesta se concretó. "Por ley, la Nación debería atender estas propuestas. Pero eso no quita que los fondos puedan ponerlos una fundación privada o una persona determinada", aclaró.
El proyecto de 1988 fracasó porque los fondos no se consiguieron. “Un legislador había propuesto gestionar los recursos. Pero quedó en la nada. Un estudio de arquitectos elaboró años después un anteproyecto para restaurar la capilla. Se hicieron el relevamiento, el diagnóstico y el presupuesto -que se acercó al obispado de Concepción-, pero tampoco se concretó. El último intento de tramitar un cambio fue con el fin de mantener a la iglesia Nuestra Señora de la Merced, en 2008. La gestión de fondos no es sencilla. El presupuesto estimativo de ese proyecto rondaba los $ 200.000”, confesó Nicolini.
Los fondos a veces tienen que ser gestionados por los agentes locales o por el obispado, afirmó Nicolini. De todos modos, en el caso de Medinas el dinero debe provenir de la Nación.“Me parece que quienes deciden el destino de los fondos tienen otras prioridades. Si no le damos fondos quiere decir que no le damos importancia. El que dice ?esto tiene valor? a lo mejor después no invierte dinero -subrayó-. Se empezó a hablar de patrimonio histórico cuando se reconoció la conveniencia de preservar testimonios que nos hablen del pasado comunitario. El pueblo de Medinas estará mostrando el pasado de la comunidad tucumana”.
La comuna rural de Villa de Medinas -en el departamento de Chicligasta- fue declarada Pueblo Histórico en 1999 por la ley 25.213 del Congreso Nacional (es el único Pueblo Histórico de Tucumán). Existía antes del siglo XVIII y a fines del XIX alcanzó su esplendor: el ferrocarril lo convirtió en un importante centro económico y social. La decadencia comenzó entre 1905 y 1910, cuando la inauguración de otro ramal ferroviario lo dejó de lado.
En 1988 (11 años antes de la sanción de la ley) se realizó el proyecto de rehabilitación integral de la villa. Los especialistas desarrollaron la teoría de que las rehabilitaciones del patrimonio deben ser integrales; es decir, no sólo de los elementos físicos (arquitectura y urbanismo), sino también de la sociedad: por medio de mejoras en la calidad de vida de los vecinos puede garantizarse la conservación de las obras. Se planificaron microproyectos de desarrollo económico-social y urbano-arquitectónicos. Aquella idea fue elaborada por Olga Paterlini, Marta Silva, Federico Lannes, Blanca Apud, Andrés Nicolini y Federico Lannes(h). Pero nada cambió.
En 2004 Paterlini hizo un nuevo intento por preservar la villa: elaboró un dossier junto con otros profesionales del Instituto de Historia de la Facultad de Arquitectura de la UNT para proponer trabajos de revalorización (ver "Propuestas de la UNT"). "Entre los temas que deben resolverse se encuentra el acceso a la villa, un tramo de sólo tres kilómetros que debe pavimentarse", ejemplifica la docente en el trabajo. En el área urbana, la villa presenta deficiencias que pueden subsanarse si se realizan intervenciones de rescate, según Paterlini. "Patrimonio no es sólo la casa vieja o el ladrillo de 1890; es lo que yo considero que me pertenece y lo defiendo. Hay que arreglar la plaza, las veredas, la piedra de huevillo, el mercado...", enumeró. ¿Por qué no se hacen las obras necesarias? Según Paterlini, es un misterio. "La gente que llega al pueblo no puede ni tomar un café. Hay casonas que deberían recuperarse, también el hospital, la iglesia (Monumento Histórico Nacional) y el ingenio. Para sobrevivir, la gente vendió hasta las rejas. Medinas es un pequeño reservorio que con pocos recursos y algunos criterios se puede poner en marcha. Entrar a Medinas es como pisar la máquina del tiempo", apuntó la docente de Historia de la Arquitectura en la UNT.
Carlos Zurita, jefe de Conservación de Vialidad Provincial, aseguró que se está haciendo el mantenimiento del camino de acceso a la villa, pero que la repavimentación será licitada más adelante.
Andrés Nicolini, encargado de la Conducción Tucumán del distrito noroeste de la Dirección Nacional de Arquitectura, admitió que ninguna propuesta se concretó. "Por ley, la Nación debería atender estas propuestas. Pero eso no quita que los fondos puedan ponerlos una fundación privada o una persona determinada", aclaró.
El proyecto de 1988 fracasó porque los fondos no se consiguieron. "Un legislador había propuesto gestionar los recursos. Pero quedó en la nada. Un estudio de arquitectos elaboró años después un anteproyecto para restaurar la capilla. Se hicieron el relevamiento, el diagnóstico y el presupuesto -que se acercó al obispado de Concepción-, pero tampoco se concretó. El último intento de tramitar un cambio fue con el fin de mantener a la iglesia Nuestra Señora de la Merced, en 2008. La gestión de fondos no es sencilla. El presupuesto estimativo de ese proyecto rondaba los $ 200.000", confesó Nicolini.
Los fondos a veces tienen que ser gestionados por los agentes locales o por el obispado, afirmó Nicolini. De todos modos, en el caso de Medinas el dinero debe provenir de la Nación. "Me parece que quienes deciden el destino de los fondos tienen otras prioridades. Si no le damos fondos quiere decir que no le damos importancia. El que dice ?esto tiene valor? a lo mejor después no invierte dinero -subrayó-. Se empezó a hablar de patrimonio histórico cuando se reconoció la conveniencia de preservar testimonios que nos hablen del pasado comunitario. El pueblo de Medinas estará mostrando el pasado de la comunidad tucumana".
La comuna rural de Villa de Medinas -en el departamento de Chicligasta- fue declarada Pueblo Histórico en 1999 por la ley 25.213 del Congreso Nacional (es el único Pueblo Histórico de Tucumán). Existía antes del siglo XVIII y a fines del XIX alcanzó su esplendor: el ferrocarril lo convirtió en un importante centro económico y social. La decadencia comenzó entre 1905 y 1910, cuando la inauguración de otro ramal ferroviario lo dejó de lado.
En 1988 (11 años antes de la sanción de la ley) se realizó el proyecto de rehabilitación integral de la villa. Los especialistas desarrollaron la teoría de que las rehabilitaciones del patrimonio deben ser integrales; es decir, no sólo de los elementos físicos (arquitectura y urbanismo), sino también de la sociedad: por medio de mejoras en la calidad de vida de los vecinos puede garantizarse la conservación de las obras. Se planificaron microproyectos de desarrollo económico-social y urbano-arquitectónicos. Aquella idea fue elaborada por Olga Paterlini, Marta Silva, Federico Lannes, Blanca Apud, Andrés Nicolini y Federico Lannes(h). Pero nada cambió.
En 2004 Paterlini hizo un nuevo intento por preservar la villa: elaboró un dossier junto con otros profesionales del Instituto de Historia de la Facultad de Arquitectura de la UNT para proponer trabajos de revalorización (ver "Propuestas de la UNT"). "Entre los temas que deben resolverse se encuentra el acceso a la villa, un tramo de sólo tres kilómetros que debe pavimentarse", ejemplifica la docente en el trabajo. En el área urbana, la villa presenta deficiencias que pueden subsanarse si se realizan intervenciones de rescate, según Paterlini. "Patrimonio no es sólo la casa vieja o el ladrillo de 1890; es lo que yo considero que me pertenece y lo defiendo. Hay que arreglar la plaza, las veredas, la piedra de huevillo, el mercado...", enumeró. ¿Por qué no se hacen las obras necesarias? Según Paterlini, es un misterio. "La gente que llega al pueblo no puede ni tomar un café. Hay casonas que deberían recuperarse, también el hospital, la iglesia (Monumento Histórico Nacional) y el ingenio. Para sobrevivir, la gente vendió hasta las rejas. Medinas es un pequeño reservorio que con pocos recursos y algunos criterios se puede poner en marcha. Entrar a Medinas es como pisar la máquina del tiempo", apuntó la docente de Historia de la Arquitectura en la UNT.
Carlos Zurita, jefe de Conservación de Vialidad Provincial, aseguró que se está haciendo el mantenimiento del camino de acceso a la villa, pero que la repavimentación será licitada más adelante.
Andrés Nicolini, encargado de la Conducción Tucumán del distrito noroeste de la Dirección Nacional de Arquitectura, admitió que ninguna propuesta se concretó. "Por ley, la Nación debería atender estas propuestas. Pero eso no quita que los fondos puedan ponerlos una fundación privada o una persona determinada", aclaró.
El proyecto de 1988 fracasó porque los fondos no se consiguieron. “Un legislador había propuesto gestionar los recursos. Pero quedó en la nada. Un estudio de arquitectos elaboró años después un anteproyecto para restaurar la capilla. Se hicieron el relevamiento, el diagnóstico y el presupuesto -que se acercó al obispado de Concepción-, pero tampoco se concretó. El último intento de tramitar un cambio fue con el fin de mantener a la iglesia Nuestra Señora de la Merced, en 2008. La gestión de fondos no es sencilla. El presupuesto estimativo de ese proyecto rondaba los $ 200.000”, confesó Nicolini.
Los fondos a veces tienen que ser gestionados por los agentes locales o por el obispado, afirmó Nicolini. De todos modos, en el caso de Medinas el dinero debe provenir de la Nación.“Me parece que quienes deciden el destino de los fondos tienen otras prioridades. Si no le damos fondos quiere decir que no le damos importancia. El que dice ?esto tiene valor? a lo mejor después no invierte dinero -subrayó-. Se empezó a hablar de patrimonio histórico cuando se reconoció la conveniencia de preservar testimonios que nos hablen del pasado comunitario. El pueblo de Medinas estará mostrando el pasado de la comunidad tucumana”.
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