El conflicto entre el comercio y el gremio

31 Marzo 2011
Dominio, poder superior al de otros y, en especial, abuso de ese poder. Es una de las definiciones de prepotencia. Falta de respeto hacia las opiniones o prácticas de los demás, significa intolerancia. Ambas palabras han comenzado tener protagonismo en una sociedad que afortunadamente lleva ya 28 años de ininterrumpida democracia. Los nuevos feriados puente decretados por el Poder Ejecutivo Nacional han causado la felicidad de unos y las desdichas de otros. Los primeros son aquellos argentinos con poder adquisitivo que pueden hacer turismos en otras geografías. Entre los segundos, se hallan los comerciantes que sostienen que pierden dinero por no abrir las puertas de sus negocios.

Haciéndose eco de esta queja, la Cámara de Comercio autorizó a trabajar a aquellos afiliados que desearan hacerlo. La ley prescribe que para que sus empleados trabajen deben pagar el doble por tratarse de una jornada extraordinaria y estos tienen la posibilidad de aceptar o no el ofrecimiento de la patronal.

El viernes pasado, en el microcentro, se registraron altercados y situaciones que rozaron la violencia entre mercaderes y gremialistas. A media mañana, integrantes del Sindicato de Empleados y Obreros del Comercio (SEOC) manifestaron ruidosamente para obligar al cierre de los negocios. Los tucumanos que habían salido de compras fueron espectadores de estos incidentes y no los dejaron ingresar a ningún comercio. Algunos propietarios se quejaban porque nadie se había acercado en forma civilizada, a preguntarles con qué personal estaba haciendo funcionar su negocio. "No saben si yo hablé con mis empleados, si les pagué el doble o no", dijo.

El titular de la Cámara de Comercio indicó que sólo piden libertad para trabajar. "Cualquier feriado representa pérdidas para el comerciante, porque tiene costos fijos, como los salarios y los alquileres, que igual debe pagar. Al abrir un feriado no pretendemos ganar más, sino perder un poco menos", afirmó porque la Policía no garantizó que los clientes pudiesen hacer las compras", protestó. Añadió que la Secretaría de Trabajo es la encargada de controlar que los empleadores les abonen lo que corresponde a los trabajadores.

Por su parte, el secretario provincial de Trabajo dijo que, en varias ocasiones, la repartición constató que algunos comerciantes no les pagan el doble a sus empleados cuando los hacen trabajar un feriado. Señaló que para evitar situaciones como las del viernes, se realizan reuniones entre los comerciantes y sindicalistas para arribar a un acuerdo sobre las condiciones en que se va a trabajar, pero no siempre se llega a esa instancia. El funcionario aseveró que personal acompaña a los gremialistas en las inspecciones de los comercios para determinar si se producen anormalidades laborales. Mientras que el subdirector de Comercio Interior sostuvo que en episodios como los sucedidos, el consumidor queda desprotegido.

Creemos que estos episodios perjudican a los comerciantes, a los empleados -si es que iban a cobrar doble jornada o si los obligaban a trabajar sin abonarles lo que les corresponde- y a los consumidores. La Secretaría de Trabajo debería realizar sus propias inspecciones porque no puede ser juez y parte. Por otro lado, el Estado debería disponer vigilancia policial adecuada para evitar desbordes y acciones prepotentes que sólo conducen a la violencia y desvirtúan la posible justicia del reclamo.

El diálogo y la búsqueda del entendimiento son fundamentales en toda democracia que se precie. Se trata de defender los derechos de los trabajadores, pero también el de los comerciantes si estos cumplen con la normativa. La misión de todo gobierno es velar para que se cumplan las leyes y de mediar entre las partes en conflicto para evitar que la sangre llegue al río.

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