30 Marzo 2011 Seguir en 
TRIPOLI.- Mientras el líder libio Muammar Gaddafi exigió ayer el fin de los bombardeos de la coalición internacional contra sus fuerzas, que repelieron el avance rebelde hacia el Oeste, los países occidentales y árabes que se reunieron en Londres le reclamaron la salida del poder y declararon que deberá "responder por sus actos".
Representantes de unos 35 países y de varios organismos internacionales -ONU, OTAN, Unión Europea (UE), Organización de la Conferencia Islámica (OCI) y Liga Arabe- iniciaron la reunión de Londres con la promesa de continuar las acciones militares hasta que Gaddafi cese sus "ataques criminales" y de ayudar al pueblo libio a planear su futuro después del conflicto.
El primer ministro británico, David Cameron, subrayó que la población de Misurata continuaba "sufriendo ataques criminales por parte del régimen", que incumple de manera flagrante la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU.
Esa resolución abrió la vía de la intervención aliada, al autorizar recurrir a todos los medios necesarios para impedir la matanza de civiles por parte de las fuerzas de Gaddafi en su lucha contra la rebelión.
Por su lado, a través de un comunicado, el ministro de Exteriores británico, William Hague, dijo que los participantes reafirmaron su compromiso a una total y rápida implementación de la resolución y que continuará la acción militar hasta lograrlo.
"Los participantes acordaron que Gaddafi y su régimen han perdido completamente la legitimidad y tendrán que responder por sus actos", añadió. La conferencia acordó también la creación de un grupo de contacto para Libia, cuyo primer encuentro estará presidido por el Estado árabe de Qatar.
Otra visión
Pero Gaddafi ve las cosas de modo diferente y denunció una "ofensiva bárbara e injusta contra Libia", según un comunicado de la agencia oficial Jana. "Dejen Libia a los libios; están llevando a cabo una operación de exterminio contra un pueblo seguro y destruyendo un país en desarrollo", agregó el líder libio, en el poder desde 1969, que desde mediados de febrero enfrenta una rebelión que se hizo con el control de varias zonas del país.
Ayer, las tropas mejor armadas y organizadas del régimen frenaron el avance hacia el Oeste de los rebeldes libios, que lograron ganar -beneficiados por el ataque de la coalición- 300 km en dos días por el desierto, hasta llegar a 80 km de Sirte, la ciudad natal y bastión de Gaddafi.
"Los soldados nos atacaron con cohetes y nos rodearon por los flancos", relató Ashraf Mohammed, un rebelde de 28 años con una bandolera de balas. El ruido esporádico de las armas pesadas se podía escuchar mientras decenas de civiles se alejaban rápidamente en sus autos de la zona de combate.
Luego, una ronda de metralleta y fuego de cohetes dio con las posiciones rebeldes. Ante la masacre, se cubrieron tras las dunas para responder el fuego, pero se rindieron tras unos minutos y saltaron a sus camiones para abandonar el lugar, hacia la ciudad de Bin Jawad. "Sin los ataques aéreos, los rebeldes no logran retener terrenos ni realizar avances", apuntó un reportero.
"Pedimos ayuda urgente para proteger a los civiles y mejorar la situación humanitaria", relató un rebelde, respecto de las condiciones en Misurata. (DPA-Reuters)
Representantes de unos 35 países y de varios organismos internacionales -ONU, OTAN, Unión Europea (UE), Organización de la Conferencia Islámica (OCI) y Liga Arabe- iniciaron la reunión de Londres con la promesa de continuar las acciones militares hasta que Gaddafi cese sus "ataques criminales" y de ayudar al pueblo libio a planear su futuro después del conflicto.
El primer ministro británico, David Cameron, subrayó que la población de Misurata continuaba "sufriendo ataques criminales por parte del régimen", que incumple de manera flagrante la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU.
Esa resolución abrió la vía de la intervención aliada, al autorizar recurrir a todos los medios necesarios para impedir la matanza de civiles por parte de las fuerzas de Gaddafi en su lucha contra la rebelión.
Por su lado, a través de un comunicado, el ministro de Exteriores británico, William Hague, dijo que los participantes reafirmaron su compromiso a una total y rápida implementación de la resolución y que continuará la acción militar hasta lograrlo.
"Los participantes acordaron que Gaddafi y su régimen han perdido completamente la legitimidad y tendrán que responder por sus actos", añadió. La conferencia acordó también la creación de un grupo de contacto para Libia, cuyo primer encuentro estará presidido por el Estado árabe de Qatar.
Otra visión
Pero Gaddafi ve las cosas de modo diferente y denunció una "ofensiva bárbara e injusta contra Libia", según un comunicado de la agencia oficial Jana. "Dejen Libia a los libios; están llevando a cabo una operación de exterminio contra un pueblo seguro y destruyendo un país en desarrollo", agregó el líder libio, en el poder desde 1969, que desde mediados de febrero enfrenta una rebelión que se hizo con el control de varias zonas del país.
Ayer, las tropas mejor armadas y organizadas del régimen frenaron el avance hacia el Oeste de los rebeldes libios, que lograron ganar -beneficiados por el ataque de la coalición- 300 km en dos días por el desierto, hasta llegar a 80 km de Sirte, la ciudad natal y bastión de Gaddafi.
"Los soldados nos atacaron con cohetes y nos rodearon por los flancos", relató Ashraf Mohammed, un rebelde de 28 años con una bandolera de balas. El ruido esporádico de las armas pesadas se podía escuchar mientras decenas de civiles se alejaban rápidamente en sus autos de la zona de combate.
Luego, una ronda de metralleta y fuego de cohetes dio con las posiciones rebeldes. Ante la masacre, se cubrieron tras las dunas para responder el fuego, pero se rindieron tras unos minutos y saltaron a sus camiones para abandonar el lugar, hacia la ciudad de Bin Jawad. "Sin los ataques aéreos, los rebeldes no logran retener terrenos ni realizar avances", apuntó un reportero.
"Pedimos ayuda urgente para proteger a los civiles y mejorar la situación humanitaria", relató un rebelde, respecto de las condiciones en Misurata. (DPA-Reuters)







