No hay marcha atrás

El oficialismo y la dispersa oposición jugarán su futuro en el duelo electoral del 28 de agosto. Las razones para despegarse de la unificación con los comicios presidenciales. Las alquimias que causan tensiones.

Por Abrehu Carlos 27 Marzo 2011
La principal definición del año electoral provincial no tiene retroceso. El gobierno de José Alperovich citó a comicios de renovación de autoridades locales para el 28 de agosto. La provincialización de la pelea política es un hecho condicionante de los movimientos que encaren oficialistas y opositores, de ahora en adelante.

Tucumán se integró así a la parcela del paisaje político que pretende desvincular su suerte de los avatares del cristinismo. Comparte esa posición con Salta, La Rioja, Neuquén, Misiones, Tierra del Fuego, Santa Fe y Chaco. Les precedieron, como se sabe, Catamarca y Chubut, en la apertura de la temporada comicial.

En los papeles, se dice que, a través de una determinación de este tipo, se quiere fortalecer los caudillismos distritales, para que estos puedan terciar después en la mesa de las decisiones claves o para que enfrenten desde posiciones consolidadas al proyecto presidencial triunfante, aun cuando este fuere del mismo color político.

A los gobernadores que intentan actuar con mayor autonomía en relación con la Casa Rosada, les es imposible evitar que Cristina Fernández aterrice en sus dominios. Ella gravitó -fuera de toda duda- en la derrota del catamarqueño Eduardo Brizuela del Moral y en la discutida elección chubutense, que dejó muy malherido a Mario Das Neves.

Si la Presidenta apuesta a demostrar que su popularidad es mayor que la de los gobernadores del propio palo, ¿cómo queda parada la maniobra de Alperovich? Fuentes autorizadas del Gobierno que intervinieron en el diseño políticojurídico del paso dado, zafan del inesperado brete que aparentemente gestó la subida de Cristina en la opinión pública, en los últimos meses, con argumentos puramente pragmáticos.

Alperovich tiene más votos que la Presidenta en todas las encuestas, explican en la sede de San Martín y 25 de Mayo. Ese supuesto, que parte ahora de la convicción de que la constitucionalidad de la re-reelección no corre peligro, fue adoptado también en 2007, cuando Alperovich buscó revalidar su continuidad como gobernador.

Como entonces, se invocó la Constitución de 2006 -artículos 43- y 133, pero el diario Ambito Financiero del viernes consigna que en Balcarce 50 no creen en los impedimentos legales.

La divergencia de intereses es nítida. No obstante, en las usinas del alperovichismo admiten que si Cristina obtiene un caudal interesante en las elecciones primarias del 14 de agosto del PJ, se beneficiaría también Alperovich.

Dos semanas después se sufragará en Tucumán. Y si el 28 de agosto trepa a los 550.000 votos, le será dificultoso a Cristina alcanzar ese techo en el turno de octubre. Hay votantes que sí apoyarán a Alperovich, pero no a la Presidenta, se sinceran en el entorno del gobernador. Los cálculos se hacen y deshacen con el despertar del otoño.

Alquimias heterodoxas
La estrategia de separar la política de los vaivenes de la administración federal se ha convertido en un caldo de cultivo de alquimias sorpresivas. Si en Catamarca, la fórmula Corpacci-Mera sumó a Ramón Saadi, y en La Rioja el gobernador Beder Herrera acepta ser aliado con el hiperdemonizado Carlos Menem, Tucumán no es la excepción a esa amalganma de políticos y siglas disímiles. El objeto común de todo eso no es otro que la re-reelección de Alperovich. El diputado nacional peronista Gerónimo Vargas Aignasse trinó ante la entrada al acople con el gobernador de los ex bussistas Javier Moroff y Miguel Brito.

Vargas Aignasse impugnó esa iniciativa de sumar unos votitos más, que fue también el motivo de la incorporación de Saadi a la dupla Corpacci-Mera en Catamarca. El peso del pasado más cuestionado se licúa frente al crudo pragmatismo de necesidad de acumulación de votos.

De Brito, Ricardo Bussi habla pestes y centellas, ya que evoca las peleas que protagonizó en Fuerza Republicana, cuando lo propuso para diputado nacional.

Hijos y entenados
El sistema que legaliza la operación polémica es el de los acoples. Dentro de este esquema, hay hijos y entenados. En la propaganda mural del oficialismo, sobresalieron afiches titulados "La lista oficial", que publicitan las postulaciones de encopetados alperovichistas en la capital. Son el núcleo duro del gobernador. Ramiro González Navarro, Ignacio Golobisky, Marcelo Ditinis y Marta Zurita. Los demás miran de afuera y refunfuñan. La guerra de todos contra todos está en pleno desarrollo.

En Concepción, la imposición de la postulación a la re-reelección del ex radical Osvaldo Morelli en la lista oficialista del Frente de la Victoria, suscitó gestos de rebeldía en peronistas que sueñan con recuperar la intendencia. Sin embargo, la proliferación de postulantes que no irritan al alperovichismo, aparecen como tácticas enderezadas a dispersar el voto contestatario. Ellos siempre buscarán dividir, reflexionan en la oposición, en referencia a las prácticas políticas de la Casa de Gobierno.

El libro de novedades no está cerrado en el PJ liderado por Beatriz Rojkés de Alperovich. Desde Buenos Aires se hizo saber que Hugo Moyano está interesado en que sindicalistas participen en las nóminas de candidatos para los comicios provinciales de agosto. El secretario general del PJ fue el receptor de esa inquietud que llegó, mientras se siguen tramando acuerdos y negociaciones en torno de los puestos electivos. Edmundo Jiménez se entenderá con los emisarios de Moyano y otros sindicalistas, pero en un marco distinto. El también ministro de Gobierno sí cree que el sindicalismo puede aportar caras nuevas al peronismo, pero rehúsa embarcarse en emprendimientos que signifiquen alineamientos con el jefe de los camioneros, cuya responsabilidad en un presunto lavado de dinero es investigada por la justicia de Suiza. La provincialización de la política choca con la lógica expansiva de los proyectos de poder nacionales, como el que encarna Moyano.

Acciones paralelas
La ronda de diálogos se ha generalizado en distintos ámbitos de la divergencia con el alperovichismo. Se enhebran coincidencias entre dirigentes de diversa extracción, como son Florencio Aceñolaza y Mario Saracho (Peronismo Federal), Tiburcio López Guzmán y Rafael Bulacio (Cambio Popular Tucumano) y el ex camarista federal Oscar Sarrulle intercambiaron ideas con la perspectiva de desarrollar políticas conjuntas. A todo esto, el Acuerdo Cívico y la Multisectorial ensayarán pactar una fórmula conciliadora durante los últimos días de marzo.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios