15 Junio 2003 Seguir en 
Por supuesto, los primeros que dieron este paso son los personajes del espectáculo y de la farándula. Desde las inyecciones de botox, pasando por las liposucciones o el lifting, nada ha quedado ajeno al sexo fuerte. Los teñidos y cortes al estilo Brad Pitt marcaron una tendencia que luego se profundizó desde los años noventa.
Ahora los hombres copian a las estrellas de cine
Hoy, lo que importa es la juventud. Y, si no se la tiene, hay que disimularlo. Por eso, hasta los hombres han caído en las redes de la coquetaría, a instancias tal vez de los artistas más famosos de Hollywood.
Lo que hasta hace poco parecía privativo para las mujeres, con el correr de los tiempos, igualmente, el sexo fuerte ha centrado su preocupación y su mirada en sí mismo: quiere gustarse y gustar; ser mirado y apreciado.
Esta tendencia, que crece cada vez más gracias a los galanes de moda, es mucho más que un capricho. En una época en la que se glorifica la eterna juventud, y los gimnasios proliferan para estar sanos y estupendos; cuando se tiene más de 40 y se quiere parecer de 35, no debe sorprender esta actitud de los hombres. Un informe de la revista "Gente" señala que toda la parafernalia a la que las mujeres recurren para estar divinas y más jóvenes, es usada, sin culpas, por los hombres.
El teñido de pelos fue una tendencia que se impuso desde mediados de los años 90. Comenzaron actores como Brad Pitt o Tom Cruise y ahora es una práctica de lo más común.Así como las féminas acudían a los tonos colorados, los no tan jóvenes giraban hacia las distintas tonalidades del rubio. Por supuesto, las extensiones eran para los más atrevidos, así como los atractivos reflejos.
Los cortes, en tanto, se hicieron más audaces según las modas, pero el criterio predominante fue que nada estaba prohibido. Así, Tom Cruise impuso su peinado al medio desmechado que copió el galán criollo Pablo Echarri y Bruce Willis popularizó el implante de cabello. Otros, cortaron por lo sano e impusieron la moda "pelada", como Vin Diesel.
Después llegaron toda clase de cirugías estéticas, fundamentalmente, las liposucciones de rollos diversos, especialmente el "salvavidas"; el levante de la punta de la nariz; la cola caída dejará de estarlo para que los pantalones calzen mejor, sobre todo cuando se conoció que era la cola, precisamente, el mayor atractivo para las mujeres, según diversas encuestas nacionales e internacionales.
Claro que no siempre las cirugías producen el efecto deseado. Un claro ejemplo de esto es Michael Jackson, quien después de sucesivas operaciones perdió su nariz y su color de piel.
Los galanes no les tienen miedo a las cirugías plásticas
Desde los más jóvenes como Tom Cruise, pasando por los cuarentones como Bruce Willis, y hasta los más veteranos como Harrison Ford y Michael Douglas, la colonia artística ha hecho uso y abuso del botox, una técnica con la que se inyecta una sustancia que paraliza los músculos faciales.
La persona se pone botox y llega fresquito a su trabajo, o a la ceremonia a la que deba asistir. Por ejemplo, la entrega de los premios Oscar reactiva en Beverly Hills el mercado de las clínicas en los días previos, y lo que se paga por las distintas intervenciones son precios muy altos.
El botox es uno de los tratamientos más usados por las grandes estrellas del mundo.
Cruise mantiene su mirada despierta con una simple inyección de botox cada 4 o 6 meses, y Ford elimina sus patas de gallo, después de haber recurrido a un lifting hace pocos años. Douglas, antes de casarse con Catherine Zeta-Jones, se hizo una lipoaspiración, y una lifting dos veces, pero además se pone botox cada cuatro meses. Willis, cuando renovó su vida tras la separación de Demi Moore, fue el primero en raparse, instalar la moda del pelado, e inyectarse botox.
Pero no hay que irse tan lejos para encontrar a las estrellas preocupadas por su cuerpo, y por lucir espléndidas.
Adrián Suar también eligió el botox, sobre todo cuando actúa en cine o en televisión. Antes, ya se había animado a corregir su nariz, al igual que Nicolás Repetto (que la enderezó) y el galán Gabriel Corrado (corrigió su punta). Guillermo Cóppola se hizo dos liposucciones, se borró las bolsas de sus ojos y se hace las manos cada semana. Entre los galanes, además de Corrado, Gustavo Bermúdez se extrajo las bolsas de los ojos y utiliza el botox para borrar las arrugas; y Antonio Grimau se hizo una lipo de cintura; Osvaldo Laport se pone rellenos de colágeno en las marcas de la cara y se hace reflejos en el pelo.
Pero como ejemplo de que esta moda va más allá de la farándula y las frivolidades, basta saber que el intelectual conductor, compositor y músico, Alejandro Dolina, se animó a un lifting, y se mantiene con aplicaciones de botox para tener la piel lozana.
El rockero Pappo Napolitano exhibe, por estos días, un cuerpo diferente al que están acostumbrados sus fans. No le temió al lifting, se quitó las bolsas de los ojos y se realizó una liposucción en la cintura y el abdomen, abandonando la imagen que mantenía desde hace décadas. Otro rockero, Charly Alberti, ya se hizo dos liposucciones para eliminar los rollos, y Jairo se sacó las bolsas bajo los ojos. Pero no es únicamente Pappo: también Piero no reniega de la coquetería, y recurrió al colágeno y al botox para parecer más joven.
El empresario menemista Francisco de Narváez se hizo una lipo en la cintura, además de hacerse tatuajes en el cuerpo.
Costos de la coquetería
Una cosa es abandonar los prejuicios y aceptar las modas, y otra muy distinta es poder costear estas coqueterías.
Ala nariz se la hacen los más jóvenes, para corregir desviaciones o simplemente para levantar la punta, con un costo que se ubica -según los médicos y según el trabajo- entre los $3.000 y $5.000.
El popular lifting tiene un precio base de $3.000 pero puede ascender a $8.000.
La eliminación de las glándulas mamarias en caso de desarrollar senos grandes (ginecomastía) cuesta entre $3.000 y $5.000.
La aplicación de colágeno para alisar arrugas, levantar pómulos o párpados puede salir $1.500, y la inyección de botox que sirven para corregir arrugas, patas de gallo y alisar la frente $1.500.
Una lipoaspiración, que se hace no sólo en los "salvavidas", sino también en las caderas y las piernas oscila entre $2.500 y $4.000.
El implante de pelo -una de las grandes aspiraciones del sexo fuerte- se hace, pacientemente uno a uno con unidades extraídas de la nuca, y, por sesión, tiene un costo de $2.000, necesitándose al menos tres para el tratamiento.
Quitarse las bolsas de los ojos -sobre todo a partir de los 50- o eliminar la inflamación de los párpados puede representar $5.000.
En otro nivel de coquetería, una depilación de cejas -siempre según los negocios- significará un desembolso de $10; las manos, $13; la pedicuría $35; cambiar de color de pelo, $45, y la limpieza de cutis, alrededor de $50.
Ahora los hombres copian a las estrellas de cine
Hoy, lo que importa es la juventud. Y, si no se la tiene, hay que disimularlo. Por eso, hasta los hombres han caído en las redes de la coquetaría, a instancias tal vez de los artistas más famosos de Hollywood.
Lo que hasta hace poco parecía privativo para las mujeres, con el correr de los tiempos, igualmente, el sexo fuerte ha centrado su preocupación y su mirada en sí mismo: quiere gustarse y gustar; ser mirado y apreciado.
Esta tendencia, que crece cada vez más gracias a los galanes de moda, es mucho más que un capricho. En una época en la que se glorifica la eterna juventud, y los gimnasios proliferan para estar sanos y estupendos; cuando se tiene más de 40 y se quiere parecer de 35, no debe sorprender esta actitud de los hombres. Un informe de la revista "Gente" señala que toda la parafernalia a la que las mujeres recurren para estar divinas y más jóvenes, es usada, sin culpas, por los hombres.
El teñido de pelos fue una tendencia que se impuso desde mediados de los años 90. Comenzaron actores como Brad Pitt o Tom Cruise y ahora es una práctica de lo más común.Así como las féminas acudían a los tonos colorados, los no tan jóvenes giraban hacia las distintas tonalidades del rubio. Por supuesto, las extensiones eran para los más atrevidos, así como los atractivos reflejos.
Los cortes, en tanto, se hicieron más audaces según las modas, pero el criterio predominante fue que nada estaba prohibido. Así, Tom Cruise impuso su peinado al medio desmechado que copió el galán criollo Pablo Echarri y Bruce Willis popularizó el implante de cabello. Otros, cortaron por lo sano e impusieron la moda "pelada", como Vin Diesel.
Después llegaron toda clase de cirugías estéticas, fundamentalmente, las liposucciones de rollos diversos, especialmente el "salvavidas"; el levante de la punta de la nariz; la cola caída dejará de estarlo para que los pantalones calzen mejor, sobre todo cuando se conoció que era la cola, precisamente, el mayor atractivo para las mujeres, según diversas encuestas nacionales e internacionales.
Claro que no siempre las cirugías producen el efecto deseado. Un claro ejemplo de esto es Michael Jackson, quien después de sucesivas operaciones perdió su nariz y su color de piel.
Los galanes no les tienen miedo a las cirugías plásticas
Desde los más jóvenes como Tom Cruise, pasando por los cuarentones como Bruce Willis, y hasta los más veteranos como Harrison Ford y Michael Douglas, la colonia artística ha hecho uso y abuso del botox, una técnica con la que se inyecta una sustancia que paraliza los músculos faciales.
La persona se pone botox y llega fresquito a su trabajo, o a la ceremonia a la que deba asistir. Por ejemplo, la entrega de los premios Oscar reactiva en Beverly Hills el mercado de las clínicas en los días previos, y lo que se paga por las distintas intervenciones son precios muy altos.
El botox es uno de los tratamientos más usados por las grandes estrellas del mundo.
Cruise mantiene su mirada despierta con una simple inyección de botox cada 4 o 6 meses, y Ford elimina sus patas de gallo, después de haber recurrido a un lifting hace pocos años. Douglas, antes de casarse con Catherine Zeta-Jones, se hizo una lipoaspiración, y una lifting dos veces, pero además se pone botox cada cuatro meses. Willis, cuando renovó su vida tras la separación de Demi Moore, fue el primero en raparse, instalar la moda del pelado, e inyectarse botox.
Pero no hay que irse tan lejos para encontrar a las estrellas preocupadas por su cuerpo, y por lucir espléndidas.
Adrián Suar también eligió el botox, sobre todo cuando actúa en cine o en televisión. Antes, ya se había animado a corregir su nariz, al igual que Nicolás Repetto (que la enderezó) y el galán Gabriel Corrado (corrigió su punta). Guillermo Cóppola se hizo dos liposucciones, se borró las bolsas de sus ojos y se hace las manos cada semana. Entre los galanes, además de Corrado, Gustavo Bermúdez se extrajo las bolsas de los ojos y utiliza el botox para borrar las arrugas; y Antonio Grimau se hizo una lipo de cintura; Osvaldo Laport se pone rellenos de colágeno en las marcas de la cara y se hace reflejos en el pelo.
Pero como ejemplo de que esta moda va más allá de la farándula y las frivolidades, basta saber que el intelectual conductor, compositor y músico, Alejandro Dolina, se animó a un lifting, y se mantiene con aplicaciones de botox para tener la piel lozana.
El rockero Pappo Napolitano exhibe, por estos días, un cuerpo diferente al que están acostumbrados sus fans. No le temió al lifting, se quitó las bolsas de los ojos y se realizó una liposucción en la cintura y el abdomen, abandonando la imagen que mantenía desde hace décadas. Otro rockero, Charly Alberti, ya se hizo dos liposucciones para eliminar los rollos, y Jairo se sacó las bolsas bajo los ojos. Pero no es únicamente Pappo: también Piero no reniega de la coquetería, y recurrió al colágeno y al botox para parecer más joven.
El empresario menemista Francisco de Narváez se hizo una lipo en la cintura, además de hacerse tatuajes en el cuerpo.
Costos de la coquetería
Una cosa es abandonar los prejuicios y aceptar las modas, y otra muy distinta es poder costear estas coqueterías.
Ala nariz se la hacen los más jóvenes, para corregir desviaciones o simplemente para levantar la punta, con un costo que se ubica -según los médicos y según el trabajo- entre los $3.000 y $5.000.
El popular lifting tiene un precio base de $3.000 pero puede ascender a $8.000.
La eliminación de las glándulas mamarias en caso de desarrollar senos grandes (ginecomastía) cuesta entre $3.000 y $5.000.
La aplicación de colágeno para alisar arrugas, levantar pómulos o párpados puede salir $1.500, y la inyección de botox que sirven para corregir arrugas, patas de gallo y alisar la frente $1.500.
Una lipoaspiración, que se hace no sólo en los "salvavidas", sino también en las caderas y las piernas oscila entre $2.500 y $4.000.
El implante de pelo -una de las grandes aspiraciones del sexo fuerte- se hace, pacientemente uno a uno con unidades extraídas de la nuca, y, por sesión, tiene un costo de $2.000, necesitándose al menos tres para el tratamiento.
Quitarse las bolsas de los ojos -sobre todo a partir de los 50- o eliminar la inflamación de los párpados puede representar $5.000.
En otro nivel de coquetería, una depilación de cejas -siempre según los negocios- significará un desembolso de $10; las manos, $13; la pedicuría $35; cambiar de color de pelo, $45, y la limpieza de cutis, alrededor de $50.
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