11 Marzo 2011 Seguir en 
PARIS.- El reconocimiento de Francia al Consejo Nacional de Transición de los rebeldes libios, se produjo ayer a sólo tres años y medio después de que el gobierno de Nicolás Sarkozy "normalizó" sus relaciones y firmar millonarios contratos con el ahora cuestionado gobierno de Muammar Gaddafi.
El Elíseo fue ayer el primer país en reconocer al Consejo de Transición -gobierno de facto de los sublevados-, al recibir Sarkozy a dos representantes de ese órgano, que tiene su sede en la ciudad rebelde de Bengazi, en el Este de Libia.
"En breve abriremos nuestra embajada en París y esperamos la llegada a Bengazi de un embajador francés", declaró Ali Essaui, miembro del Consejo Nacional libio, al final de la reunión.
De esta manera, Sarkozy busca asumir el liderazgo europeo frente a Libia, ya que no sólo fue el primero en reconocer al gobierno de la oposición sino que además quiere impulsar un bombardeo selectivo de objetivos militares, según informó el diario francés "Le Monde".
En este contexto, la crisis de Libia tiene para Sarkozy la ventaja de que en principio todos están de acuerdo en lo que hay que hacer, pero hasta el momento nadie ha tomado la iniciativa. No como ocurrió en las revueltas de Egipto y de Túnez. (DPA)
El Elíseo fue ayer el primer país en reconocer al Consejo de Transición -gobierno de facto de los sublevados-, al recibir Sarkozy a dos representantes de ese órgano, que tiene su sede en la ciudad rebelde de Bengazi, en el Este de Libia.
"En breve abriremos nuestra embajada en París y esperamos la llegada a Bengazi de un embajador francés", declaró Ali Essaui, miembro del Consejo Nacional libio, al final de la reunión.
De esta manera, Sarkozy busca asumir el liderazgo europeo frente a Libia, ya que no sólo fue el primero en reconocer al gobierno de la oposición sino que además quiere impulsar un bombardeo selectivo de objetivos militares, según informó el diario francés "Le Monde".
En este contexto, la crisis de Libia tiene para Sarkozy la ventaja de que en principio todos están de acuerdo en lo que hay que hacer, pero hasta el momento nadie ha tomado la iniciativa. No como ocurrió en las revueltas de Egipto y de Túnez. (DPA)







