Furioso, Gaddafi llamó a defender su Gobierno
El líder libio aseguró estar dispuesto a morir como un mártir, a la vez que la Liga Árabe suspendió al país africano de sus sesiones. En un exaltado discurso, aseveró que no es un presidente, sino el líder de la revolución. Cambio de bando. Preocupación.
23 Febrero 2011 Seguir en 
TRÍPOLI.- Mientras un desafiante Muammar Gaddafi aseguró ayer que está listo a morir como un mártir en Libia, y prometió aplastar la revuelta popular, la Liga Árabe suspendió al país africano de sus sesiones y condenó la represión de las protestas antigubernamentales.
Gaddafi, ataviado con una túnica marrón, se mostró furioso y golpeó el atril ante el que hablaba en el exterior de una de sus residencias, dañada en 1986 en un bombardeo en el que Estados Unidos intentó asesinarlo. A su lado se erigía un monumento de un puño gigante aplastando un jet estadounidense.
"No voy a dejar esta tierra, moriré aquí como un mártir. Me voy a mantener aquí desafiante", disparó ante el canal estatal, negándose a ceder a las demandas de sus propios diplomáticos, aliados y manifestantes, que clamaron en las calles que renuncie a los 41 años en el poder.
Ratas y mercenarios
En su exaltado discurso de 75 minutos, Gaddafi aseveró que los manifestantes son "ratas y mercenarios" que merecen la pena de muerte. Además afirmó que enviaría gente para "limpiar Libia casa por casa", a menos que se rindan. También instó al pueblo a tomar las calles para mostrar su lealtad al régimen. "Todos aquellos que aman a Muammar Gaddafi, salgan a las calles, no tengan miedo de ellos. Persíganlos, arréstenlos, entréguenlos a las fuerzas de seguridad", dijo.
En otro pasaje, el líder libio subrayó: "Gaddafi no es un presidente, es el líder de la revolución". En su aparición, Gaddafi prometió una serie de reformas, pero no dio mayores detalles al respecto. Las administraciones locales serán ampliadas, explicó. "Mañana (por hoy) crearemos una nueva ?yamahiria?", apuntó. "Yamahiria" es un término creado por él mismo y que significa "gobierno por el pueblo".
Por otra parte, el ministro del Interior, Abdulfattah Junis, de quien Gaddafi en su discurso aseguró que había muerto a manos de los manifestantes en Benghazi, no sólo está vivo, sino que renunció al cargo.
En declaraciones emitidas por Al Yazira, Junis, un general considerado el número dos de Gaddafi, instó al Ejército a responder a las demandas de los manifestantes. "Ahora nuestro plan es respaldar a la juventud en Trípoli", dijo, al tiempo que desmintió haber ordenado que las fuerzas de seguridad dispararan contra los opositores.
"Le rogué a Gaddafi que no enviara aviones; lo llamé. Por supuesto que ahora no hablamos, me he sumado a la revolución", manifestó el ex funcionario. "Me hubiese gustado que Gaddafi pronunciara un rezo por los jóvenes caídos en los últimos días", precisó en referencia al discurso.
A su vez, los opositores aseguran tener el control en casi todo el país. Funcionarios de alto rango aseveraron que las unidades del Ejército y de las fuerzas de seguridad se replegaron y que los insurgentes dominan gran parte del territorio.
Rechazo y suspensión
Durante una sesión extraordinaria efectuada en la capital de Egipto, la Liga Árabe, integrada por 22 Estados, manifestó su "fuerte rechazo a las acciones de violencia contra los civiles, que no tienen ninguna justificación", y que ya causaron unos 500 muertos, según la oposición.
"La Liga Árabe decidió suspender la participación de las delegaciones gubernamentales de Libia en las reuniones del Consejo y de todos los organismos dependientes hasta que las autoridades libias cumplan con los requerimientos", agregó el organismo que dirige el secretario general, el egipcio Amr Moussa.
Reacción mundial
La comunidad internacional reaccionó implementando planes de evacuación de sus ciudadanos, convocando a sesiones de crisis para analizar la situación.
Las noticias de la sangrienta represión han presionado al presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, para que intervenga. Algunos políticos estadounidenses criticaron el silencio del mandatario y pidieron acciones militares que van, desde bombardear las bases aéreas libias, hasta bloquear el espacio aéreo.
Asimismo, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, subrayó la responsabilidad del gobierno libio por la violencia contra los manifestantes y aseguró que Washington evalúa los pasos apropiados con el resto de la comunidad internacional. (Reuters-DPA)
Gaddafi, ataviado con una túnica marrón, se mostró furioso y golpeó el atril ante el que hablaba en el exterior de una de sus residencias, dañada en 1986 en un bombardeo en el que Estados Unidos intentó asesinarlo. A su lado se erigía un monumento de un puño gigante aplastando un jet estadounidense.
"No voy a dejar esta tierra, moriré aquí como un mártir. Me voy a mantener aquí desafiante", disparó ante el canal estatal, negándose a ceder a las demandas de sus propios diplomáticos, aliados y manifestantes, que clamaron en las calles que renuncie a los 41 años en el poder.
Ratas y mercenarios
En su exaltado discurso de 75 minutos, Gaddafi aseveró que los manifestantes son "ratas y mercenarios" que merecen la pena de muerte. Además afirmó que enviaría gente para "limpiar Libia casa por casa", a menos que se rindan. También instó al pueblo a tomar las calles para mostrar su lealtad al régimen. "Todos aquellos que aman a Muammar Gaddafi, salgan a las calles, no tengan miedo de ellos. Persíganlos, arréstenlos, entréguenlos a las fuerzas de seguridad", dijo.
En otro pasaje, el líder libio subrayó: "Gaddafi no es un presidente, es el líder de la revolución". En su aparición, Gaddafi prometió una serie de reformas, pero no dio mayores detalles al respecto. Las administraciones locales serán ampliadas, explicó. "Mañana (por hoy) crearemos una nueva ?yamahiria?", apuntó. "Yamahiria" es un término creado por él mismo y que significa "gobierno por el pueblo".
Por otra parte, el ministro del Interior, Abdulfattah Junis, de quien Gaddafi en su discurso aseguró que había muerto a manos de los manifestantes en Benghazi, no sólo está vivo, sino que renunció al cargo.
En declaraciones emitidas por Al Yazira, Junis, un general considerado el número dos de Gaddafi, instó al Ejército a responder a las demandas de los manifestantes. "Ahora nuestro plan es respaldar a la juventud en Trípoli", dijo, al tiempo que desmintió haber ordenado que las fuerzas de seguridad dispararan contra los opositores.
"Le rogué a Gaddafi que no enviara aviones; lo llamé. Por supuesto que ahora no hablamos, me he sumado a la revolución", manifestó el ex funcionario. "Me hubiese gustado que Gaddafi pronunciara un rezo por los jóvenes caídos en los últimos días", precisó en referencia al discurso.
A su vez, los opositores aseguran tener el control en casi todo el país. Funcionarios de alto rango aseveraron que las unidades del Ejército y de las fuerzas de seguridad se replegaron y que los insurgentes dominan gran parte del territorio.
Rechazo y suspensión
Durante una sesión extraordinaria efectuada en la capital de Egipto, la Liga Árabe, integrada por 22 Estados, manifestó su "fuerte rechazo a las acciones de violencia contra los civiles, que no tienen ninguna justificación", y que ya causaron unos 500 muertos, según la oposición.
"La Liga Árabe decidió suspender la participación de las delegaciones gubernamentales de Libia en las reuniones del Consejo y de todos los organismos dependientes hasta que las autoridades libias cumplan con los requerimientos", agregó el organismo que dirige el secretario general, el egipcio Amr Moussa.
Reacción mundial
La comunidad internacional reaccionó implementando planes de evacuación de sus ciudadanos, convocando a sesiones de crisis para analizar la situación.
Las noticias de la sangrienta represión han presionado al presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, para que intervenga. Algunos políticos estadounidenses criticaron el silencio del mandatario y pidieron acciones militares que van, desde bombardear las bases aéreas libias, hasta bloquear el espacio aéreo.
Asimismo, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, subrayó la responsabilidad del gobierno libio por la violencia contra los manifestantes y aseguró que Washington evalúa los pasos apropiados con el resto de la comunidad internacional. (Reuters-DPA)







