29 Enero 2011 Seguir en 
LOS ANGELES.- Cinco años después de interpretar a un atípico matrimonio en "Secreto en la montaña", Anne Hathaway y Jake Gyllenhaal vuelven a ser pareja en la comedia romántica Edward Zwick "Del amor y otras adicciones", que llegará a los cines tucumanos en los próximos días.
La pareja de actores, que se ha convertido en una de las más glamorosas de Hollywood, recuerda a la que una vez formaron en la pantalla grande Tom Hanks y Meg Ryan. De hecho, el mismo Gyllenhaal reconoce que se lleva bién con su compañera. Su relación, dice, es "estrecha, amistosa y complicada".
Durante el rodaje de la comedia, el actor estuvo pendiente de que Hathaway estuviese bien cuidada mientras atravesaba los vaivenes emocionales que su personaje vive en la película, y que afectaron el estado de ánimo de la actriz. "Annie no estaba segura de si quería rodar la historia", recuerda el actor. "Pero sabíamos que, sin ella, no la podíamos hacer. Teníamos que convencerla de que podía confiar en nosotros", dijo.
Ahora, Hathaway está encantada. "Jake es un tipo maravilloso, tiene un corazón increíble. Le encanta proteger a la gente y cuidarla. No es lo que yo busco, ni lo que necesito, pero en esta ocasión, a causa del papel que interpreto, me apoveché sin piedad. Además nos interesan cosas muy parecidas, y siempre teníamos algo de qué hablar. Tenemos telepatía, sin duda. No podemos negar que nos queremos, que nos respetamos, y que nos encanta trabajar juntos", dijo.
Risas y poses
No obstante, Gyllenhaal no hizo bien sus deberes. Con algo de pudor, cuenta el poco esfuerzo de investigación que ha realizado para su papel. "Fue como si no estuviese comprometido con la película", opina. Semejante ataque de honestidad tiene una explicación. Y es que corrieron rumores que, para poder interpretar correctamente el papel que le tocó en suerte, el actor tuvo que tomar Viagra, algo que Gyllenhaal se encargó de desmentir enfáticamente. "No he probado el Viagra para meterme en el personaje. Hay una parte de mí que quisiera mentir, pero no fue así. Sé cual es su efecto, pero a mí me ocurre de forma natural... ¡o sea que no necesito tomarlo!", dijo.
"Del amor y otras adicciones" pone al descubierto los tabús de la industria farmacéutica, del Parkinson y hasta del sexo: la película está llena de desnudos. Desnudos divertidos. "En las películas el sexo siempre es muy serio", se queja Gyllenhaal. No obstante, aunque hay escenas frívolas en pantalla, lo que ocurría en el set no lo era en absoluto. Los dos actores tuvieron que luchar con un gran nivel de exposición. "Fue incómodo, pero es nuestro trabajo", dijo". (Especial)
La pareja de actores, que se ha convertido en una de las más glamorosas de Hollywood, recuerda a la que una vez formaron en la pantalla grande Tom Hanks y Meg Ryan. De hecho, el mismo Gyllenhaal reconoce que se lleva bién con su compañera. Su relación, dice, es "estrecha, amistosa y complicada".
Durante el rodaje de la comedia, el actor estuvo pendiente de que Hathaway estuviese bien cuidada mientras atravesaba los vaivenes emocionales que su personaje vive en la película, y que afectaron el estado de ánimo de la actriz. "Annie no estaba segura de si quería rodar la historia", recuerda el actor. "Pero sabíamos que, sin ella, no la podíamos hacer. Teníamos que convencerla de que podía confiar en nosotros", dijo.
Ahora, Hathaway está encantada. "Jake es un tipo maravilloso, tiene un corazón increíble. Le encanta proteger a la gente y cuidarla. No es lo que yo busco, ni lo que necesito, pero en esta ocasión, a causa del papel que interpreto, me apoveché sin piedad. Además nos interesan cosas muy parecidas, y siempre teníamos algo de qué hablar. Tenemos telepatía, sin duda. No podemos negar que nos queremos, que nos respetamos, y que nos encanta trabajar juntos", dijo.
Risas y poses
No obstante, Gyllenhaal no hizo bien sus deberes. Con algo de pudor, cuenta el poco esfuerzo de investigación que ha realizado para su papel. "Fue como si no estuviese comprometido con la película", opina. Semejante ataque de honestidad tiene una explicación. Y es que corrieron rumores que, para poder interpretar correctamente el papel que le tocó en suerte, el actor tuvo que tomar Viagra, algo que Gyllenhaal se encargó de desmentir enfáticamente. "No he probado el Viagra para meterme en el personaje. Hay una parte de mí que quisiera mentir, pero no fue así. Sé cual es su efecto, pero a mí me ocurre de forma natural... ¡o sea que no necesito tomarlo!", dijo.
"Del amor y otras adicciones" pone al descubierto los tabús de la industria farmacéutica, del Parkinson y hasta del sexo: la película está llena de desnudos. Desnudos divertidos. "En las películas el sexo siempre es muy serio", se queja Gyllenhaal. No obstante, aunque hay escenas frívolas en pantalla, lo que ocurría en el set no lo era en absoluto. Los dos actores tuvieron que luchar con un gran nivel de exposición. "Fue incómodo, pero es nuestro trabajo", dijo". (Especial)







