20 Enero 2011 Seguir en 
MADRID.- Plácido Domingo vio el año pasado la muerte acechando. En febrero le diagnosticaron un cáncer de colon y eso lo hizo temer "que el telón pudiera caer para siempre". Pero le extirparon el tumor y menos de seis meses después ya estaba otra vez en el escenario, interpretando la ópera "Simon Boccanegra", de Verdi.
La vitalidad que le permitió vencer al cáncer la exhibe el gran tenor español -muy vinculado a México- estos días en su Madrid natal, donde celebrará mañana sus 70 años cantando en el Teatro Real el papel del atormentado Orestes en "Iphigénie en Tauride", del alemán Christoph Willibald Gluck (1714-1787).
El gran tenor recibió todo tipo de homenajes: un concierto en el que cantaron para él artistas como Ana Belén o Miguel Ríos, el doctorado honoris causa de la Universidad Alfonso X El Sabio (Sevilla) y la Orden de las Artes y las Letras que concede el gobierno español. Mañana, además habrá en su honor una gala en el Teatro Real.
Ayer, el tenor y su esposa, la soprano Marta Ornelas, fueron recibidos por los reyes de España, en un almuerzo que se realizó en honor al cantante.
"No me pongo límites", dice ahora Domingo, una vez superada la enfermedad. Pero es también consciente de que su poderosa voz, que le permite transformarse en barítono, no le durará para siempre. "Tengo la firme intención de que el día que sienta que no debo cantar más seré el primero en decidirlo", señaló. "No debes esperar que los que lo sientan sean las personas que más te quieren, o la crítica o el público", agrega el artista, que en 2011 además celebra sus 50 años de carrera artística.
"Nunca pensé que llegaría a los 70 cantando", admitió Domingo estos días en Madrid. De hecho, hace décadas dijo en una entrevista que los mejores años de un tenor son de los 33 a los 38. "Y cuando iba a cumplir 55 pensé que quizás me quedaban dos o tres años por cantar", dijo.
Por eso, hoy por hoy, dice que firmaría enseguida para seguir cantando tres o cuatro años más. Ofertas no le faltan. De hecho, su agenda está llena hasta 2014.
El secreto de tanta actividad, afirmó el artista en alguna ocasión, está en la pasión por la música: "es un gran privilegio poder hacer feliz a tanta gente cantando. Y mientras el cuerpo aguante, vale la pena seguir intentándolo y haciéndolo de corazón". (DPA)
La vitalidad que le permitió vencer al cáncer la exhibe el gran tenor español -muy vinculado a México- estos días en su Madrid natal, donde celebrará mañana sus 70 años cantando en el Teatro Real el papel del atormentado Orestes en "Iphigénie en Tauride", del alemán Christoph Willibald Gluck (1714-1787).
El gran tenor recibió todo tipo de homenajes: un concierto en el que cantaron para él artistas como Ana Belén o Miguel Ríos, el doctorado honoris causa de la Universidad Alfonso X El Sabio (Sevilla) y la Orden de las Artes y las Letras que concede el gobierno español. Mañana, además habrá en su honor una gala en el Teatro Real.
Ayer, el tenor y su esposa, la soprano Marta Ornelas, fueron recibidos por los reyes de España, en un almuerzo que se realizó en honor al cantante.
"No me pongo límites", dice ahora Domingo, una vez superada la enfermedad. Pero es también consciente de que su poderosa voz, que le permite transformarse en barítono, no le durará para siempre. "Tengo la firme intención de que el día que sienta que no debo cantar más seré el primero en decidirlo", señaló. "No debes esperar que los que lo sientan sean las personas que más te quieren, o la crítica o el público", agrega el artista, que en 2011 además celebra sus 50 años de carrera artística.
"Nunca pensé que llegaría a los 70 cantando", admitió Domingo estos días en Madrid. De hecho, hace décadas dijo en una entrevista que los mejores años de un tenor son de los 33 a los 38. "Y cuando iba a cumplir 55 pensé que quizás me quedaban dos o tres años por cantar", dijo.
Por eso, hoy por hoy, dice que firmaría enseguida para seguir cantando tres o cuatro años más. Ofertas no le faltan. De hecho, su agenda está llena hasta 2014.
El secreto de tanta actividad, afirmó el artista en alguna ocasión, está en la pasión por la música: "es un gran privilegio poder hacer feliz a tanta gente cantando. Y mientras el cuerpo aguante, vale la pena seguir intentándolo y haciéndolo de corazón". (DPA)







