02 Junio 2003 Seguir en 
Evian, Francia.- El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, volvió a acercarse al canciller alemán, Gerhard Schroeder, luego de las fuertes desavenencias de los últimos meses por la postura ante la guerra en Irak.
En el preámbulo de la Cumbre del G-8 (el grupo de los siete países más industrializados y Rusia), que comienza oficialmente hoy en Evian, cuando Schroeder se encontró en la cena con el presidente francés, Jacques Chirac, Bush le extendió la mano al canciller sobre la mesa y este sonrió.
También Bush se acercó a Schroeder para saludarlo y estrechar su mano en las celebraciones del 300 aniversario de la ciudad rusa de San Petersburgo. Por su oposición a la Guerra de Irak, el canciller alemán, Chirac y en menor medida el presidente ruso, Vladimir Putin, tuvieron fuertes diferencias con Bush. Sin embargo, antes de viajar a Europa, el mandatario estadounidense manifestó su intención de recomponer esas relaciones.
Regalo
Luego de que los presidentes Bush y Chirac sonrieron para las cámaras, al inicio de la cumbre del G-8, el mandatario norteamericano le regaló a su par francés tres volúmenes sobre la cultura indígena estadounidense.
Tanto Bush como Chirac dijeron que la polémica sobre Irak, que lideró Francia junto a Alemania y a Rusia en su oposición a los planes de invasión de EEUU, era ya historia, y que ambas partes deben mirar hacia el futuro.
Bush se reunirá hoy Chirac, pero abandona Evian por la tarde, un día antes de que termine la cumbre del G8, haciendo de ella lo que un periódico local calificó de "cumbre-escala", intercalada entre otras reuniones de alto nivel en Rusia y en Oriente Medio. "No puedo imaginar que se reúnan sin hablar sobre Irak", dijo la portavoz de Chirac, Catherine Colonna, a los periodistas.
Al margen de la cumbre, un alto funcionario estadounidense emitió una velada advertencia a París de que no intentara de nuevo unir a los europeos contra Washington, mientras que Colonna subrayó que Francia quería un mundo multipolar, en el que la ONU debía desempeñar un papel crucial.
Colonna no descartó una discusión de la cumbre sobre la reciente caída del dólar estadounidense, una cuestión que los líderes del G-8 intentaron minimizar, y dijo que la reunión debería enviar al mundo un mensaje de confianza sobre el crecimiento económico.
Por su parte, el funcionario de alto rango del gobierno de Bush dijo que el presidente de EEUU instará a los líderes del G-8 a poner en forma sus alicaídas economías y derribar las barreras al comercio mundial durante la cumbre. Washington dejó en claro que quiere que los otros países del G8 aumenten su contribución al estímulo de la economía mundial. (DPA-Reuter)
En el preámbulo de la Cumbre del G-8 (el grupo de los siete países más industrializados y Rusia), que comienza oficialmente hoy en Evian, cuando Schroeder se encontró en la cena con el presidente francés, Jacques Chirac, Bush le extendió la mano al canciller sobre la mesa y este sonrió.
También Bush se acercó a Schroeder para saludarlo y estrechar su mano en las celebraciones del 300 aniversario de la ciudad rusa de San Petersburgo. Por su oposición a la Guerra de Irak, el canciller alemán, Chirac y en menor medida el presidente ruso, Vladimir Putin, tuvieron fuertes diferencias con Bush. Sin embargo, antes de viajar a Europa, el mandatario estadounidense manifestó su intención de recomponer esas relaciones.
Regalo
Luego de que los presidentes Bush y Chirac sonrieron para las cámaras, al inicio de la cumbre del G-8, el mandatario norteamericano le regaló a su par francés tres volúmenes sobre la cultura indígena estadounidense.
Tanto Bush como Chirac dijeron que la polémica sobre Irak, que lideró Francia junto a Alemania y a Rusia en su oposición a los planes de invasión de EEUU, era ya historia, y que ambas partes deben mirar hacia el futuro.
Bush se reunirá hoy Chirac, pero abandona Evian por la tarde, un día antes de que termine la cumbre del G8, haciendo de ella lo que un periódico local calificó de "cumbre-escala", intercalada entre otras reuniones de alto nivel en Rusia y en Oriente Medio. "No puedo imaginar que se reúnan sin hablar sobre Irak", dijo la portavoz de Chirac, Catherine Colonna, a los periodistas.
Al margen de la cumbre, un alto funcionario estadounidense emitió una velada advertencia a París de que no intentara de nuevo unir a los europeos contra Washington, mientras que Colonna subrayó que Francia quería un mundo multipolar, en el que la ONU debía desempeñar un papel crucial.
Colonna no descartó una discusión de la cumbre sobre la reciente caída del dólar estadounidense, una cuestión que los líderes del G-8 intentaron minimizar, y dijo que la reunión debería enviar al mundo un mensaje de confianza sobre el crecimiento económico.
Por su parte, el funcionario de alto rango del gobierno de Bush dijo que el presidente de EEUU instará a los líderes del G-8 a poner en forma sus alicaídas economías y derribar las barreras al comercio mundial durante la cumbre. Washington dejó en claro que quiere que los otros países del G8 aumenten su contribución al estímulo de la economía mundial. (DPA-Reuter)







