Tejiendo historias de barrio

A partir de un taller de teatro, un grupo de vecinas armó la obra "Las tejedoras del Sifón". El trabajo comienza con la consigna "Dicen que en mi barrio...", y a partir de allí completan la idea. La coordinación es de Gonzalo Véliz. Derribando prejuicios en una zona estigmatizada.

05 Enero 2011
Empieza con un susurro. Las manos, frenéticas, ovillan lana roja. Rojas también son las remeras y las polleras. Hay carcajadas. Y entonces, alguien habla: "dicen que en mi barrio...". Se trata de "Las tejedoras del Sifón", un trabajo performático que mezcla la actuación con el juego y que busca desestigmatizar a quienes viven en el barrio. La obra surgió de los talleres de teatro que se dictan allí como parte del Proyecto Vida, impulsado por el Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia y la Fundación Redes. 

El taller es coordinado por Gonzalo Véliz, aunque él prefiere decir que no dicta "clases". "Son encuentros", aclara, y cuenta que trabaja en el barrio desde hace dos años. Se acerca a los vecinos en la vereda, los saluda. Comparte unos mates. "Siempre tuve ganas de hacer algo con las madres del barrio El Sifón. Ellas cargan con historias, tienen mucho para decir. Así se me ocurrió armar una performance por medio del ovillo de lana", explica. ¿Por qué el rojo? "Era necesario que tuvieran un vestuario y ese era el color de ellas. Se dicen muchas cosas con el rojo.

 Es, por ejemplo, el color de la pasión", señala."Las tejedoras del Sifón" se presentó con público en el Complejo Ledesma a fines del año pasado. Fue como parte de un evento en el que se mostró el resultado del trabajo de los talleres del Proyecto Vida, que también incluyen clases de plástica y murga (se dictan en 19 localidades de la provincia)."La idea es seguir presentando la performance a partir de febrero, en pasillos de organismos públicos, ministerios o en galerías céntricas", cuenta Véliz.Para "Las tejedoras...", seis mujeres, madres junto a sus hijas adolescentes, se sientan en círculo. Comienzan a interactuar a partir de la consigna "Dicen que en mi barrio...", que ellas deben completar con lo que se les ocurra y, después, agregar un "...pero no es así". Surgen, primero, cuestiones vinculadas a la situación vulnerable del barrio, como la pobreza, la droga y la falta de oportunidades.

Pero después la improvisación lleva a que las chicas hablen de otras cosas. "¿Sabían que la Lucía se ha teñido?", dice Patricia Monroy, una de las tejedoras de historias de El Sifón. "¿Y le ha quedado lindo?", pregunta Daiana Flores, sin dejar de armar el ovillo con sus manos. Las chicas se divierten. "La consigna era ahondar sobre el relato del barrio y ellas agregaron los chismes. Lo llevaron a lo ficcional", cuenta Gonzalo, y se muestra orgulloso del trabajo logrado. Se emociona con la participación y los aportes. Y se lo hace saber a las actrices. "Bien, bien", las anima mientras ellas interpretan a las tejedoras. "Ustedes son muy poderosas", les dice.Expresar lo que sienten"Es importante que se conozca todo lo que pasa en el barrio, no sólo lo malo", opina Patricia. Sus compañeras coinciden, y dicen que "Las tejedoras del Sifón" también permite afianzar el vínculo familiar. "Actúo con mi hija y ahora tengo una mejor relación con ella", afirma Karina Ferreira, mamá de Daiana. También admite que antes el teatro le parecía algo lejano, que verse actuando era algo que parecía imposible. Ahora lo está haciendo.

Irma, referente de El Sifón, tiene un comedor y alimenta a más de 120 personas. Es madre de una de las tejedoras y está muy contenta con el resultado de los encuentros de teatro. "Veo que es algo que ellas quieren hacer, porque pueden expresar lo que sienten", comenta. "Antes, para nosotras el teatro era cosa de ricos", añade. También cuenta que cuando los vecinos del barrio se enteraron de que LA GACETA iba a visitarlos tuvo que aclarar, en broma: "ojo, la nota es para Espectáculos, no para la sección Policiales". ¿Y por qué no? En El Sifón también se hace arte.

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