10 Diciembre 2010 Seguir en 
Enojados, indignados, impotentes y resignados. Así definieron su estado de ánimo los Figueroa. Durante casi una hora, cuatro ladrones encañonaron, ataron y golpearon a los padres de la familia, mientras sus hijos y los vecinos llamaban en vano a la comisaría de Yerba Buena. Y mientras las autoridades de la Policía investigan si la responsabilidad fue del operador de turno o de los motoristas, cuatro policías fueron separados de sus cargos, entre ellos el jefe de la dependencia.
El lunes a las 5.15, Adolfo Figueroa escuchó el ruido de unos pasos en la escalera. Creía que era su hijo. Su mujer se levantó de la cama y cuando intentó abrir la puerta, dos hombres ingresaron con armas y redujeron al matrimonio. De allí, los delincuentes tomaron unos $ 6.000 de un préstamo que Figueroa había sacado hace un año para ayudar a su hijo mayor en la construcción de su vivienda.
En otro dormitorio de la planta alta de la casa, ubicada en Aragón 490 de Yerba Buena, Maxi escuchó el murmullo de los ladrones que se encontraban en la habitación de sus padres. La puerta estaba con llave, y los delincuentes intentaron abrirla en dos oportunidades, pero luego desistieron. El joven envió mensajes de texto a un vecino y a Ezequiel, su hermano, que tiene su casa en la parte trasera del terreno. Desde allí, el hijo mayor observó que había dos ladrones más en la planta baja.
Ezequiel llamó en cuatro oportunidades a la comisaría de Yerba Buena. El primer llamado lo efectuó a las 5.25. En el segundo llamado, el operador de turno le respondió: "¿todavía no fue nadie?". En el tercer llamado preguntó con quién estaba hablando. "Maldonado", contestó el policía, luego de una pequeña pausa. El cuarto llamado lo atendió otra persona. "¿En qué domicilio me dice que está pasando esto?", le contestaron a Ezequiel desde la comisaría.
Los ladrones se fueron porque un vecino arrojó piedras a la vivienda. "Bajen, que anda gente afuera", dijo uno de los delincuentes desde la planta baja.
Ezequiel y un vecino salieron en busca de los asaltantes. En el recorrido, observaron a un motorista de la Policía en un drugstore de la avenida Aconquija. Al llegar a la comisaría, preguntaron quién era Maldonado. Grande fue la sorpresa cuando descubrió, más tarde, que ningún policía de esa dependencia tiene ese apellido.
Cinco minutos después de que Ezequiel volvió a su casa, llegó el primer motorista. El joven aseguró que fue el mismo que cruzó en el drugstore. "Me dijo que se le había roto la cadena de la moto. Pero yo vi el vehículo y parecía estar bien", comentó.
Por el hecho, el jefe de la comisaría de Yerba Buena, el operador de turno de la dependencia y los dos motoristas de la Patrulla Motorizada de la zona, que debían haber acudido ante el aviso, fueron separados de sus cargos, mientras se instrumenta el sumario administrativo. Según informaron fuentes policiales, la investigación que se inició buscará determinar si hubo negligencia en la comisaría, y no se notificó inmediatamente a los motoristas, o si estos demoraron en acudir al domicilio.
El jefe de Zona de la Regional Norte, comisario Carlos Paz, informó que en Yerba Buena están delimitadas las cuadrículas, de manera que cada motorista tiene una zona bajo su recorrido. Por su parte, el subjefe de la fuerza, Nicolás Barrera, comentó que el traslado del comisario ya estaba pautado, y que no guarda relación directa con este hecho, aunque trascendió que aún no tiene asignado un nuevo destino.
El lunes a las 5.15, Adolfo Figueroa escuchó el ruido de unos pasos en la escalera. Creía que era su hijo. Su mujer se levantó de la cama y cuando intentó abrir la puerta, dos hombres ingresaron con armas y redujeron al matrimonio. De allí, los delincuentes tomaron unos $ 6.000 de un préstamo que Figueroa había sacado hace un año para ayudar a su hijo mayor en la construcción de su vivienda.
En otro dormitorio de la planta alta de la casa, ubicada en Aragón 490 de Yerba Buena, Maxi escuchó el murmullo de los ladrones que se encontraban en la habitación de sus padres. La puerta estaba con llave, y los delincuentes intentaron abrirla en dos oportunidades, pero luego desistieron. El joven envió mensajes de texto a un vecino y a Ezequiel, su hermano, que tiene su casa en la parte trasera del terreno. Desde allí, el hijo mayor observó que había dos ladrones más en la planta baja.
Ezequiel llamó en cuatro oportunidades a la comisaría de Yerba Buena. El primer llamado lo efectuó a las 5.25. En el segundo llamado, el operador de turno le respondió: "¿todavía no fue nadie?". En el tercer llamado preguntó con quién estaba hablando. "Maldonado", contestó el policía, luego de una pequeña pausa. El cuarto llamado lo atendió otra persona. "¿En qué domicilio me dice que está pasando esto?", le contestaron a Ezequiel desde la comisaría.
Los ladrones se fueron porque un vecino arrojó piedras a la vivienda. "Bajen, que anda gente afuera", dijo uno de los delincuentes desde la planta baja.
Ezequiel y un vecino salieron en busca de los asaltantes. En el recorrido, observaron a un motorista de la Policía en un drugstore de la avenida Aconquija. Al llegar a la comisaría, preguntaron quién era Maldonado. Grande fue la sorpresa cuando descubrió, más tarde, que ningún policía de esa dependencia tiene ese apellido.
Cinco minutos después de que Ezequiel volvió a su casa, llegó el primer motorista. El joven aseguró que fue el mismo que cruzó en el drugstore. "Me dijo que se le había roto la cadena de la moto. Pero yo vi el vehículo y parecía estar bien", comentó.
Por el hecho, el jefe de la comisaría de Yerba Buena, el operador de turno de la dependencia y los dos motoristas de la Patrulla Motorizada de la zona, que debían haber acudido ante el aviso, fueron separados de sus cargos, mientras se instrumenta el sumario administrativo. Según informaron fuentes policiales, la investigación que se inició buscará determinar si hubo negligencia en la comisaría, y no se notificó inmediatamente a los motoristas, o si estos demoraron en acudir al domicilio.
El jefe de Zona de la Regional Norte, comisario Carlos Paz, informó que en Yerba Buena están delimitadas las cuadrículas, de manera que cada motorista tiene una zona bajo su recorrido. Por su parte, el subjefe de la fuerza, Nicolás Barrera, comentó que el traslado del comisario ya estaba pautado, y que no guarda relación directa con este hecho, aunque trascendió que aún no tiene asignado un nuevo destino.








