10 Diciembre 2010 Seguir en 
O el operador de turno minimizó la denuncia y demoró en comunicar a los motoristas, o estos estaban relajados y no custodiaban la zona a su cargo. Lo cierto es que Adolfo Figueroa sufrió un asalto en su casa, y durante una hora su hijo Ezequiel llamó a la comisaría de Yerba Buena. Los policías llegaron cuando los ladrones habían escapado. Además, quien atendió el teléfono en la comisaría mintió su apellido. Por eso, la Policía decidió separar de su cargo al operador, a los motoristas y al jefe de la dependencia. Un sumario administrativo deberá determinar quién fue el responsable de la tardanza y sancionarlo. "Fue terrible", se quejó la víctima.
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