Es conocido que el poeta boliviano Ricardo Jaimes Freyre (1868-1933) es una de las figuras más destacadas en la historia cultural de Tucumán del siglo XX. Llegó a nuestra ciudad en 1901 y residió en ella durante dos décadas. En su transcurso enseñó, escribió poemas y libros de historia, animó nuestra vida literaria y apoyó los tiempos iniciales de la Universidad, en la conocida "Generación del Centenario". Se alejaría en 1921, año en que su país natal lo convocó para elevadas funciones políticas y diplomáticas. Habría de regresar, por pocos meses, en 1932.
La estatura poética del recién llegado ya tenía relieve: era amigo de Rubén Darío, con quien había fundado la efímera "Revista de América". Su presentación en Tucumán ocurrió en la Sociedad Sarmiento. Allí, el 6 de mayo de 1901, pronunció una conferencia sobre el célebre poeta brasileño Joao da Cruz e Sousa (1861-1898). Según el biógrafo Eduardo Joubín Colombres, ese día "no quedó ninguna persona vinculada a las letras que no tuviese conocimiento del talento extraordinario de Jaimes Freyre", por "la aristocracia del ademán", "la suavidad armoniosa en la expresión" y "la modulación rítmica de las frases".
El periodista y escritor Ricardo Mendioroz publicó, al día siguiente, un artículo que fue muy comentado, sobre Cruz e Sousa y Jaimes Freyre, a quienes llamaba, respectivamente, "el poeta negro" y "el poeta pálido". Trazaba con emoción un paralelo entre ambos artistas, y en cuanto a la conferencia, se declaraba "estremecido por ese rayo de luz que ha alboreado en nuestra larga noche intelectual". Decía que depositaba, sobre la tumba de Cruz e Sousa, "una ofrenda de myosotis", mientras dejaba, sobre la frente de Jaimes Freyre, "una diadema de jazmines tucumanos".
La estatura poética del recién llegado ya tenía relieve: era amigo de Rubén Darío, con quien había fundado la efímera "Revista de América". Su presentación en Tucumán ocurrió en la Sociedad Sarmiento. Allí, el 6 de mayo de 1901, pronunció una conferencia sobre el célebre poeta brasileño Joao da Cruz e Sousa (1861-1898). Según el biógrafo Eduardo Joubín Colombres, ese día "no quedó ninguna persona vinculada a las letras que no tuviese conocimiento del talento extraordinario de Jaimes Freyre", por "la aristocracia del ademán", "la suavidad armoniosa en la expresión" y "la modulación rítmica de las frases".
El periodista y escritor Ricardo Mendioroz publicó, al día siguiente, un artículo que fue muy comentado, sobre Cruz e Sousa y Jaimes Freyre, a quienes llamaba, respectivamente, "el poeta negro" y "el poeta pálido". Trazaba con emoción un paralelo entre ambos artistas, y en cuanto a la conferencia, se declaraba "estremecido por ese rayo de luz que ha alboreado en nuestra larga noche intelectual". Decía que depositaba, sobre la tumba de Cruz e Sousa, "una ofrenda de myosotis", mientras dejaba, sobre la frente de Jaimes Freyre, "una diadema de jazmines tucumanos".







