La estrategia es ir al ALCA desde un Mercosur fortalecido

La apertura de nuevos mercados constituye una buena oportunidad para los productos tucumanos.

25 Mayo 2003
Durante las campañas electorales suelen explotarse las supuestas diferencias entre los candidatos. Eso pasó recientemente. En política económica exterior, Carlos Menem era presentado como el continuador de las relaciones carnales con Estados Unidos y, por ende, el máximo promotor en el país del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Néstor Kirchner, en cambio, se mostraba como un enérgico defensor del Mercosur. De hecho, una semana antes de la frustrada segunda vuelta, a la que Menem renunció, el hoy Presidente viajó a Chile y a Brasil. Pasado el fragor propio de todas las contiendas y ante el comienzo de un nuevo gobierno, los expertos coinciden en que la Argentina debe abrirse ordenadamente al mundo e insertarse en forma progresiva a los grandes bloques comerciales, porque esta es la tendencia internacional imperante (ver notas aparte). Agregan que, en consecuencia, el Mercosur y el ALCA no deben plantearse como disyuntivas de hierro y excluyentes. Por el contrario, reconocen que en la medida en que se fortalezca lo primero (el mercado con Brasil, Uruguay y Paraguay, con Chile y Bolivia como asociados) se puede negociar en mejores condiciones la formación de una ambiciosa área de libre comercio interamericana entre Alaska y Tierra del Fuego.
Con la globalización, se aceleraron los procesos de integración regional. La Unión Europea (UE) es un gigante de 15 países -en los próximos años se sumarán 10 más-, con más de 370 millones de habitantes y un ingreso per capita de U$S 17.000. A ella hay que sumar la importancia de los países asiáticos, con China a la cabeza, y el Nafta (Tratado de Libre Comercio de América del Norte por sus siglas en inglés). En este último caso, Estados Unidos pretende ampliar ese mercado para hacer uno solo que contenga a las tres América (Norte, Centroamérica y Sudamérica). Se trataría de un conglomerado de 34 países con el potencial que implica la coexistencia de 800 millones de habitantes.
En febrero pasado, EE.UU. ofreció eliminar en un plazo de cinco años desde la puesta en marcha del ALCA los aranceles con los que hoy grava el 56% de las importaciones de productos agrícolas y el 65% de los bienes industriales y al consumo. El resto sería eliminado gradualmente hasta 2015. La Argentina y Brasil consideraron incompleta la propuesta por no comprender a los subsidios agrícolas a la producción estadounidense (el gobierno de George W. Bush derivó esa cuestión a la Organización Mundial del Comercio).
Las negociaciones serán duras si se pretende cumplir con los protocolos previos, según los cuales las discusiones para el ALCA deberían estar terminadas en 2005. "Pero esta fecha se presenta hoy como difícil de cumplir. Los atentados del 11 de septiembre de 2001, las guerras en Afganistán e Irak y la renovada presencia del terrorismo internacional causaron un marcado desinterés del gobierno de EE.UU. por la problemática latinoamericana y las negociaciones del ALCA. No son pocos los analistas, aun en EE.UU., que consideran que es bastante improbable que en el 2005 esté concluido el acuerdo", aseguró el profesor de Derecho Internacional Público de la UNT, Jorge José Torres.

Rapidez y decisión
¿Qué es mejor para Tucumán? Según el economista Juan Mario Jorrat, industrias como la azucarera y la citrícola tendrían mayores ventajas en el ALCA, porque no tendrían cupo para exportar. "El futuro gobierno provincial deberá vincularse rápida y estrechamente con los negociadores argentinos en el Mercosur y en el ALCA. Ello nos permitirá potenciar la penetración externa de nuestros productos tradicionales y de los nuevos. Y, a su vez, defender esa producciones de los efectos de las negociaciones concretadas sin el suficiente conocimiento de la realidad económica local", aconsejó Torres.


Es hora de abrirse
Por Juan Mario Jorrat, profesor de Comercio Internacional en la Licenciatura en Economia-UNT
Una unión comercial es, por lo general, beneficiosa, porque permite abrir los mercados. Un acuerdo con el Mercosur sería limitado en comparación con los que ofrecen los grandes grupos: la Unión Europea, el Nafta (ampliado por el ALCA) o los países asiáticos. El mundo converge hacia esos tres -no necesariamente es un número óptimo- grandes focos comerciales. Los mercados libres, en todas partes, implican beneficios que superan los costos que brindan otras opciones. Pero cuando se entra en el terreno de los grandes grupos no necesariamente es cierto que afiliarse a un grupo mayor sea mejor. En consecuencia, aliados al ALCA o al Mercosur, habrá costos y beneficios. Desde el punto de vista tucumano, el Mercosur le infringe un daño a una industria importante: la azucarera. Unirse al ALCA sería más provechoso, porque podría exportarse todo el azúcar crudo que se quiera; no habría un cupo. Lo mismo pasaría con los cítricos. De todos modos, más allá de las opciones, una permanente apertura comercial es beneficiosa para el país. Hoy las exportaciones representan apenas un 11% del PBI (de cada peso que ingresan sólo 11 centavos son por exportaciones); es un país bastante cerrado. La apertura es necesaria, porque no se puede crecer sujetos a las restricciones de la demanda doméstica, sino actuando como proveedores de grandes mercados regionales o mundiales. Si bien no existe una disyuntiva de hierro (ALCA o Mercosur), hay que ser pragmáticos. Analizadas las negociaciones desde el punto de vista de los costos, sería más oneroso, pero también más provechoso, avanzar hacia el grupo más grande (ALCA). Pero nada obstaculiza ir hacia él por la puerta del Mercosur.


Pocos cambios a la vista
Por Jorge José Torres, director del magister en Relaciones Internacionales-UNT
¿Qué cambios se pueden producir en la política exterior de nuestro país con Néstor Kirchner, quien pareciera más propenso a reforzar el Mercosur? Muy pocos, probablemente. La Argentina continuará negociando su futura incorporación al ALCA desde el Mercosur. Ello no significará modificación alguna en la línea negociadora acordada por los presidentes Carlos Menem y Fernando Cardoso, materializada en la reunión del ALCA de Belo Horizonte (1997) y luego mantenida por los gobiernos de los Fernando de la Rúa y Eduardo Duhalde. Este mecanismo de discusión, "4+1" (EE.UU. y Mercosur), fue aceptado por Washington. Lo que sí es probable es que se consolide la interacción política con Brasil. Cardoso y Luiz Inácio "Lula" da Silva dieron muestras de considerar estratégica la relación con la Argentina, y las negociaciones para la creación del ALCA son un campo propicio para que ello se manifieste. Los tiempos de ambos procesos son diferentes. Aun con dificultades, el Mercosur es una zona de libre comercio en pleno funcionamiento y una unión aduanera en formación. El ALCA es un proyecto que sólo iniciaría su proceso de integración en 2005 y estaría en pleno funcionamiento entre 2015 y 2020. Los temas críticos del debate EE.UU.-Mercosur tampoco cambiarán.
El Mercosur seguirá reclamando resolver en forma prioritaria los problemas de acceso de nuestros productos a EE.UU. Insistirá en que mientras los productos originarios de EE.UU. ingresan sin dificultad alguna al mercado latinoamericano, los del Mercosur se enfrentan a un renovado arsenal de medidas proteccionistas de todo tipo que impiden o dificultan el acceso a ese mercado.

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