25 Mayo 2003 Seguir en 
La prioridad que el presidente Kirchner parece estar decidido a imprimir a su gestión es la recuperación del crecimiento de la economía y la generación de empleo productivo que esto trae aparejado, siguiendo una orientación keynesiana. Las enseñanzas de Keynes tienen que ver con la aplicación de políticas económicas de tipo monetario y, sobre todo, fiscal, en aras de luchar contra tendencias recesivas que nacen del funcionamiento real de las economías modernas, donde los mercados no funcionan, en general, con las propiedades ideales de la competencia "pura y perfecta".
Para este gran economista, la rigidez que se observa en los mercados reales, donde los salarios y los precios no son flexibles como para que todos los mercados permanezcan en equilibrio, terminan provocando situaciones de recesión y de elevado nivel de desempleo, lo que es posible combatir con políticas estatales eficaces.
El ambicioso plan de obras públicas anunciado por Kirchner, puede ser leído con esta lente keynesiana. Pero, la situación más favorable a la aplicación de las ideas de Keynes, es aquella donde el financiamiento de las obras se logra sin grandes problemas, y con intereses muy bajos.
Este es uno de los problemas que el gobierno tendrá que resolver, si pretende aplicar con éxito una política fiscal que impulse el crecimiento económico. Como no existe financiamiento barato, y una mayor presión impositiva provoca un efecto contrario a la reactivación pretendida, para que el gobierno pueda financiar de manera genuina una política fiscal expansiva necesita de una combinación de estas dos cosas: mejorar la recaudación impositiva a través de una lucha frontal contra la evasión, y conseguir un clima de confianza creciente en la economía. Misión nada fácil.
Para este gran economista, la rigidez que se observa en los mercados reales, donde los salarios y los precios no son flexibles como para que todos los mercados permanezcan en equilibrio, terminan provocando situaciones de recesión y de elevado nivel de desempleo, lo que es posible combatir con políticas estatales eficaces.
El ambicioso plan de obras públicas anunciado por Kirchner, puede ser leído con esta lente keynesiana. Pero, la situación más favorable a la aplicación de las ideas de Keynes, es aquella donde el financiamiento de las obras se logra sin grandes problemas, y con intereses muy bajos.
Este es uno de los problemas que el gobierno tendrá que resolver, si pretende aplicar con éxito una política fiscal que impulse el crecimiento económico. Como no existe financiamiento barato, y una mayor presión impositiva provoca un efecto contrario a la reactivación pretendida, para que el gobierno pueda financiar de manera genuina una política fiscal expansiva necesita de una combinación de estas dos cosas: mejorar la recaudación impositiva a través de una lucha frontal contra la evasión, y conseguir un clima de confianza creciente en la economía. Misión nada fácil.





